2. Vivir el presente con PASIÓN

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Atentas al susurro del Espíritu…

En el principio era la belleza de la selva amazónica, los ríos y comunidades nativas y el Espíritu preparaba los caminos y canoas que surcarían la profundidad de la selva y la hondura de los corazones.

Y el aliento de Dios convocó a Ramón y Ascensión y despertó en ellos el deseo de un amor sin fronteras, fue modelando su barro con tierra morena y el hálito de vida se convirtió en pasión e imaginación al servicio del Reino.

 

¿La pasión de nuestra vida misionera es el evangelio y nuestra lucha es la vida abundante para nuestros pueblos?

Tu llamada sorprendente desbordó todas las previsiones, tu llamada apasionante encendió la vida de las primeras misioneras y tu palabra se hizo cercanía y encuentro. Tu murmullo se hizo comunidad misionera y tu palabra se hizo choza y pueblo, hogar y manantial.

 

¿Qué voces, murmullos, susurros del Espíritu percibimos en nuestra realidad actual?

Y el susurro se volvió palabra y buena noticia para los pobres y oprimidos, la palabra despertó a las mujeres y levantó al indígena. Y la palabra se hizo profeta y compasión y su voz se escuchó por todos los rincones de la selva.

Y tu voz traspasó fronteras e hizo florecer nuevas comunidades en diversas latitudes y el rostro misionero se hizo africano, europeo, asiático y latinoamericano, la diversidad fue fortaleciendo la unidad, el lenguaje de la fraternidad.

 

¿Nuestras comunidades son compasivas, abiertas, itinerantes?

Hoy nos sigues llamando, necesitamos descifrar tu voz que murmura en la voz de los migrantes, de las mujeres, de los niños y jóvenes, en un mundo fracturado por la violencia, la desigualdad, la difícil convivencia entre las culturas y creencias.

 

¿Somos mujeres de comunión y de escucha, sabemos buscar acogiendo la riqueza de los otros y otras?

Si queremos vivir nuestro HOY con pasión, necesitamos la fuerza y la ayuda del Espíritu Santo.

 

Ven Espíritu de luz a iluminar nuestro “hoy” como discípulas que caminamos junto a nuestros pueblos acompañando sus dolores y esperanzas.

Ven llama de amor viva, a encender nuestro amor por Jesús resucitado quien con su Palabra renueva y anima nuestra vida misionera.

Ven Espíritu de ternura a recrear nuestra compasión, danos oídos atentos para escuchar tu voz en tantas voces que necesitan consuelo y alegría.

Ven Espíritu de unidad a transformar nuestras comunidades en espacios de encuentro, de amistad y búsqueda común.

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