La selva tiene su magia y ahora está contaminada. Cuando la comunidad de Koribeni decidió coger este apostolado con Agricultura Ecológica tenía su razón.

Al inicio temía que no pudiera llegar a las expectativa de las mujeres y de la comunidad en general, pero Dios siempre me está guiando de lo que tenía que hacer y cómo  empezar.

Vi que la mayoría de las mujeres eran maltratadas,  la mayoría analfabetas, con prácticas de higiene precarias, con mucho miedo a compartir porque para ellas solamente los varones tiene el derecho, por eso las mujeres se quedaban calladas aunque tuvieran buenas ideas.

Empecé  con diferentes charlas para elevar su autoestima y su dignidad, saber sus derechos, y ser unas mujeres activas de su comunidad y participativas.

Ya no son maltratadas  físicamente ni psicológicamente, porque ellas saben sus derechos.

Poco a poco comenzaron a pedir más charlas, se sentían insatisfechas porque querían aprender más,  pidieron más temas  que pudiera ayudarles económicamente a la familia. La Agricultura Ecológica ayudó hacer sus huertas sin utilizar sustancias químicas que pudieran dañar la tierra y los cultivos, y de esa manera educar que debemos de proteger el medio ambiente con otras alternativas más ecológicas. Ellas aprendieron a cultivar verduras y hierbas medicinales, también aprendieron la crianza de aves y cuyes.

Después aprendieron a transformar las hierbas en jarabes, pomadas y etc. También las verduras en la huerta transformando en diferentes platos para alimentar a la familia.

Empecé a enseñarles hacer tortas, comidas típicas y muchas cosas más. A pesar que no saben leer y escribir aprendieron practicando. Ahora ellas también son profesoras enseñando a sus hijos e hijas. Y sobre todo se sienten bien aportando económicamente en el hogar.

Las mujeres que viven en la selva son arriesgadas, trabajadoras, y por esto vale la pena dar todo lo que yo sé, para el beneficio de ellas.

Tenemos que continuar la misión en la selva porque hay muchas vidas y cultura a rescatar. La familia ayudará a reservar la flora y fauna como miembros de agricultura ecológica.

Nuestros Fundadores querían que las mujeres que viven en la selva sean mujeres que pueden transformar su familia, porque de esta manera también transformará la sociedad.

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