Andando en Semana santa por caminos llenos de luchas, alegrías, tristezas y esperanzas.

Animadas por la figura de Domingo de Guzmán y nuestros Fundadores iniciamos nuestro recorrido de experiencia misionera de Semana Santa 2018. A ritmo de salir al encuentro, “contemplar y dar lo contemplado” para auscultar el latir del corazón de un pueblo agradecido, abierto para acoger la novedad del Evangelio.

Invitadas a ser Pan partido y repartido entre los pobres, donde sus vidas y sencillez nos evangelizan con cada gesto compartido. Ni el sol caliente, el polvo del camino, el calor aplastante, la falta de agua, la carencia de artículos básicos y el cansancio del caminar fueron impedimento para anunciarte Señor y seguir presentando tu Buena Noticia entre los más sencillos que acogieron en este tiempo santo tu Palabra como Agua que refresca la vida y Semilla que germina en tierra fecunda.

En estos días el deseo de querer encontrarnos con el Dios de los pobres, Dios de la vida que sale al encuentro de todos aquellos y aquellas que quieren contemplarlo y encontrarlo en lo cotidiano de una vida donada, servida en el silencio de la gente buena de las comunidades de Jocomico y Walasá entre las montañas de la zona seca de Jinotega. Junto a la experiencia del caminar y cantar la alegría gozosa de 8 jóvenes inquietas que buscan dar respuestas a Jesús y su proyecto de vida, y de 8 jóvenes del grupo de Pastoral Juvenil, pasamos este triduo pascual, el cual dio inicio a una nueva experiencia para las jóvenes, y reconfirmar retos de acompañamiento para la comunidad de hermanas.

Que Jesús Resucitado haga germinar la semilla de la vocación recibida y fecunde el corazón generoso de las jóvenes que se atrevieron a decir: “Sí, quiero seguirte, Señor”.

Sólo un corazón abierto y agradecido sabe donarse sin medida.

Hermanas de la Comunidad de Nicaragua.

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