Iniciando una nueva etapa de mi vida

 

Angelica

Soy Angélica tengo 25 años,  originaria de una comunidad tsotsil llamada San Gregorio del municipio de Huixtán pero desde muy pequeña vivo en la ciudad de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México. Aquí estudié, soy maestra y sigo trabajando. Quiero compartir la alegría que tengo de iniciar una nueva etapa en mi vida con las hermanas en la comunidad en San Cristóbal de las Casas. Estoy consciente de que no será fácil y la primera dificultad ya lo viví al dejar la comodidad de mi hogar junto a mi familia, que era como mi nido pero decidí salir, volar, abrir mis alas y dejarme llevar por el viento del Espíritu Santo. Me dejaré y refugiaré en manos de Dios Madre y Padre para que me guíe conforme a su voluntad y estoy segura de que también es y será mi deseo.

 

Les agradezco la oportunidad que me han dado las hermanas Misioneras Dominicas del Rosario de vivir con ellas en comunidad y así poder conocer más de cerca su opción de vida, que es servir a Jesús por medio de los que más necesitan en este mundo. Lo que he leído de los fundadores me ha ayudado a tomar esta decisión ya que en la vida de ellos muestran una gran entrega a lo que les tocó vivir en sus misiones, tanto madre Ascensión y monseñor Zubieta fueron personas atrevidas y valientes para llegar a defender a los más necesitados, sin importarles dejarlo todo para hacer la voluntad de Dios.

 

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No fue fácil tomar la decisión, día a día le preguntó al Señor si es posible, si es lo que quiere que busque; aún no estoy clara y sé que siempre habrán dudas por eso me preguntaré constantemente y escucharé lo que Dios quiere para mí, desde mi pequeñez y debilidad estaré en constante búsqueda y descernimiento para así fortalecer mis virtudes y poder compartir con las hermanas y hermanos que encuentre en este caminar que comienzo.

 

Agradezco a la hermana Eneida que despertó esa inquietud en mí de seguir este camino también a las hermanas Maricarmen y Rosa que me han ayudado con mis dudas y preguntas, me alientan en momentos difíciles y siempre han estado cerca de mí y a la hermana Soco que compartió conmigo sus experiencias de ser misionera en estas tierras chiapanecos. Les agradezco también a todas las hermanas misioneras que conozco y a otras que aún no he conocido porque sé que oramos unas por otras donde quiera que estemos.

 

De todo esto que me ha sucedido, me doy cuenta de que si se tiene la inquietud de hacer algo vale la pena arriesgarse y saber por una misma que sucederá ya que es una experiencia única e irrepetible de la cual nadie te puede contar y tenemos ese encuentro con nuestro creador y formador que como le dijo a Jeremías “desde el vientre de tu madre te elegí”. Dejémonos caer en manos del señor para ver lo grande que es su amor y misericordia.

 

San Cristóbal de las casas, Chiapas, México; 04 de Enero de 2016.

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