La formación en esa época se basaba en Espiritualidad, el  Carisma, y la entrega a la Misión.

Nos tocó trabajar con los pobres, enfermos, mujeres, niños, en Educación,… la Humanidad está muy necesitada no solo de dinero, también de preparación y educación en general.

Araceli 2Las que no teníamos estudios superiores como las maestras, se nos preparaba para la Educación Primaria (con los exámenes en Zaragoza); Enfermería, en el Noviciado con los exámenes en la Facultad de Medicina de San Carlos en Madrid; y Catequesis (con exámenes en Zaragoza).

El 15 de agosto de 1954 hice mis votos temporales.

En enero de 1955 salí para América (Perú) de donde me destinaron a la  fundación del Colegio Virgen de Guadalupe de Ayquina en Calama, al norte de Chile.

En 1958 fui a Lima,  Perú, para prepararme para mis votos perpetuos y de ahí me destinaron a La Paz, Bolivia, donde profesé el 18 de septiembre de 1958 en la Capilla de Santa Rosa en el barrio de la Florida. Como esta era una comunidad rica, Madre Azcárate, nuestra provincial, tuvo la oportunidad de enviar esa comunidad al Alto de La Paz, a la nueva Parroquia santa María de los Ángeles, regentada por los Padres Franciscanos de la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús (eran americanos). Allí abrimos la Escuela Santa María de los Ángeles, y yo solita iba a las casitas de  los campesinos a dar atención en salud, atendiendo partos en sus mismas casitas, día y noche… sería muy largo de contar, solamente diré que fui, con ellos y el frío, muy feliz.

Al fin en 1961, al lado de la Iglesia se construyó un pequeño centro de salud Santa María de los Ángeles donde me apoyaban médicos y dentistas voluntarios que subían a La Paz todos los sábados.

Las mujeres, las mamás  y las jovencitas, se reunían conmigo para recibir catequesis, preparación a los sacramentos, alguna manualidad, retiros y paseos a pie.
Gracias a Dios he tenido mucho apoyo de los Padres Franciscanos, de las jovencitas y también de la Hna. Rosa, una peruana aymarista que me traducía todo.

La gente fue muy cariñosa conmigo, ni el frío, ni la nieve, ni las distancias, me hicieron sentir cansada, solo el AMOR DE DIOS en ellos me mantuvieron viva mi VOCACIÓN.

En el año 1968, me enviaron a Santa Ana del Yacuma (Beni) por muy poco tiempo, pero aún pude fundar un pequeño dispensario parroquial. Trabajé algo en el colegio y pronto me mandaron a Sorata (departamento de La Paz). Aquí estuve casi 25 años.

testimonio6Durante este tiempo viaje mucho con mi querida mulita Naira, durante el trabajo fuerte por el campo. Tenía 50 voluntarios campesinos que trabajaron mucho y se preparaban en Primeros Auxilios.

Luego tenía un consultorio con el Doctor Caro, se atendía a las familias que pertenecían a la Cooperativa de Ahorro y Crédito y salud.

Años más tarde, comencé a trabajar como jefe de enfermeras en el Hospital de Sorata (Estado), en donde entregué con mucho gusto cuanto había conseguido para el dispensario, sobretodo la farmacia.

Aquí hubo mucho cambios de personal, pero para mí no fue causa de problemas, me sentí muy bien con lo diferentes doctores.

Me tocó vivir dos años sola, pues se habían ido las hermanas del colegio y me quedé en la casa de los Kreüser, muy contenta. A petición del Ministerio de Salud y Deportes seguí un proyecto con la Doctora Graciela Minaya, y luego continué con Médicos Sin Fronteras. Pertenecía a la comunidad de Palca, donde iba una vez l mes, pero mis horas por la montaña eran de 8 a 10 horas por los menos… a pie o en mula. Aún recuerdo los nombres de las comunidades campesinas. Hasta ahora, esa gente me ve con mucho cariño. La unión y la alegría que tuve durante el tiempo que estuve sola, fueron la fortaleza y la entrega de mi vida.

Pasado ese tiempo e Sorata, me incorporé a la comunidad de Palca al pie del nevado Illimani. Pasé de un nevado a otro, Illampu, en Sorata. Fue una experiencia de 3 años muy compartida con las hermanas y con los campesinos y el personal del Ministerio de Salud al que yo pertenecía.

Estando el Doctor Guido Monasterios como jefe de la Unidad Sanitaria del Departamento de La Paz, solicitó mi traslado a la ciudad de La Paz para incorporarme a la Departamental de Salud. Aquí estuve en la parte de vistas a las enfermeras del área rural, fue una linda experiencia.

Me tocó el tiempo del cólera, nos enviaron a las fronteras con Perú, aquí también disfruté mucho con el personal de campaña, pues nos ayudábamos mucho y con cariño. Así pasé cuatro meses, aún se recuerdan cuando nos encontramos.

Pasado el problema del cólera, regresé al SEDES de La Paz hasta los 78 años que pedí mi jubilación de la que estoy disfrutando.

En el 2003, el Padre Ignacio Harding me pidió que me hiciera cargo del centro médico que ellos, los Franciscanos, tenían al lado de la Iglesia San Francisco, y acepté como coordinadora. Es un lugar de encuentro entre gente pobre, lustrabotas, mujeres del campo y otras personas.

Mi trabajo como coordinadora lo comparto con el Doctor Gustavo Flores, la Lic. en Enfermería Virginia Danaldson, y la Lic. Lourdes Butrón del Ministerio de Salud y Deportes. Son para mí, la familia que coordina el trabajo junto con las trabajadoras del Hospital de Clínicas y sus diferentes especialidades médicas.

A Dios gracias,  compartimos todo, ellos son para mí una familia alargada que hacemos el trabajo para los pobres con mucho amor y alegría en el servicio.

Ojalá pueda entregarla a quienes mantienen viva mi VOCACIÓN de MISIONERA DOMINICA DEL R0SARIO, para darles con todo mi cariño, lo que me resta de vida.

En el centro tenemos que conseguir: medicinas, consultas, ropa, alimentos, atención en hospitales de tercer nivel, becas para estudiantes, trabajos, etc.

Una de las cosas que me hicieron más feliz fue la buena comunicación con los laicos, el compartir todo con todos, por lo que no ceso de dar GRACIAS A DIOS.

Quiero enviar esta pequeña reseña con todo de cariño de una vieja MISIONERA DOMINICA DEL ROSARIO para mi hermana Raquel Gil de su Hna. Araceli Revuelta.

 

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