Queridas Hermanas:

 

Recordamos este 14 de Mayo los 10 años de la beatificación de Nuestra Madre Fundadora. Nos alegramos y nos felicitamos por lo que ella significa para nostras, las Misioneras Dominicas del Rosario, concretamente en este tiempo que como Familia por ella fundada, estamos viviendo tiempo de reestructuración, tiempo de re-decisión porque lo que queremos “no es sólo decidir, sino volver sobre lo decidido… porque es necesario que surjan cosas nuevas porque lo anterior ya no funciona…; “Los logros alcanzados no son metas”… no son el final del camino sino una nueva realidad que precisa de un sentido. Todo lo alcanzado pierde su sentido si no es ocasión para nuevos proyectos, nuevas decisiones” (Nº 507 de la Revista Cultura Religiosa. Dominicos de la Provincia de Aragón).

 

Recordando las palabras del Papa Benedicto XVI, en la Audiencia del día 16 de mayo de 2005, quiero recoger, porque expresarán mejor, lo que a mi parecer es una exigencia que no podemos eludir:

 

“Os invito a conservar en el corazón el ardor apostólico, nacido del amor a Jesús, que la Madre Ascensión vivió y supo infundir en su hijas espirituales”, que nosotras recogemos en nuestro Plan General de 2011 como: “ser VIDA RELIGIOSA EVANGÉLICA; es decir, testimonio vital de Fe y compromiso con el sueño de Dios de una Humanidad reconciliada y fraterna que hace visible el Reino” (Creatividad Misionera, pag.17).

 

Que como Madre Ascensión nos dejemos inflamar también por el fuego de Pentecostés y pidámosle como lo señalaba Benedicto XVI: Que ella interceda por todas nosotras, para que llevemos al mundo la luz que dio esplendor a su vida y gozo a su corazón.

 

Dominga Garro

Coordinadora General

 

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