DSC00790Cada primavera me sorprendía cuando, de un día para otro, rápido, salían sus nuevas hojas. Habían soportado grandes nevadas y hielos y en cuantos esto pasaba revivían espléndidamente. ¡Cuantas preguntas hice sobre este fenómeno! Y sobre las flores y setas que resguardaban.

Bajo su sombra, su tempero fresco cobija reuniones familiares festivas y acogen el sueño pacificador de algún pastor o viajero. Escuchan silenciosos las campanas orantes y cercanos a los caminos de montaña van indicando por dónde se debe ir para llegar a otros destinos.

DSC00785Algo así, la vida, cuando digo… 50 años de Vida Consagrada, Bodas de Oro… Milagros diarios, dones inmensos, luces y sombras, savia y frutos, en medio de todo lo que cada época y cada circunstancia conlleva. La admiración que por esos árboles recios, grandotes, sentía, y siento, la tengo ahora, cuando reviso o repienso etapas personales.

He tenido unos días de silencio y oración… Gloria al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo. Y: por Cristo, con Él y en Él al Padre y al Espíritu todo honor y toda gloria… ¿cómo dar gracias si no es en Él y por Él? Además los textos de Isaías 25 y Juan 21.

DSC00787No está solo un árbol, es “el robledal” y así me siento: Familia, Pueblo, Iglesia Misionera, Orden, Congregación, Comunidad, vinculada a quienes me sembraron, me cultivaron, me acompañaron, me protegieron, a quienes acompañé, ayudé, quizás herí, y eso sí, amé.

Un milagro que va vinculado a una historia con nombres propios: La Mata de Monteagudo, Cistierna, Pamplona, Lima, San Ignacio, Bonares, Burriana, Madrid. Y más, muchísimos más por los que pasé en diferentes circunstancias. Cada lugar, cada grupo y nación, amplió mi mirada universalizándola, serenándola. ¡Cuanto gocé, cuanto aprendí, cuanto recibí!

DSC00796En medio de la fiesta de 21 de noviembre de 2012, contemplo todo como UN GRAN MILAGRO, y la palabra GRACIAS y MAGNIFICAT, se pronuncian con voz quebrada. He sido una mujer con suerte, afortunada, agraciada, regalada. Hoy en silencio abrazo todo y a todos.

La Comunidad me acompañó en estos días y preparó regalo y fiesta. Unida a Isabel Pedrosa en Camerún, Teresa Castroviejo en Madrid digo: ¡Celebramos Bodas de Oro en la Congregación por puro don!. Muchos han orado por nosotras, seguid haciéndolo hasta que el Señor complete en todas su plan de amor y gracia. Que logremos ser árboles cobijantes y útiles para los humanos con los que nos relacionemos en nuestro caminar. Robles contemplativos, serenos, recios, con suerte… siempre reviven en otro…

DSC00768Mi abrazo especial a Isabel y Tere con las que profesé el 21 de noviembre de 1962 ¿Recordáis la nevada de este día? ¿La ilusión del acontecimiento?

Un saludo a todas las hermanas

 

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