Onelia López, Postulante guatemalteca en Guatemala01

El tiempo ve al ser humano, pero Dios no ve el tiempo de la etapa que vas en tu proceso, más bien él ve el corazón, la disponibilidad, la entrega, sobre todo mira con ojos de compasión y misericordia a los pobres.

Ante todo, quiero compartir mi experiencia al llegar a la casa de postulantado. Para mí fue un día muy especial, un día tan inolvidable, también de tristeza porque dejé a mi familia con lágrimas en sus ojos, pero yo llevaba mis ojos sellados con alegría y esperanza al iniciar una nueva etapa en mi vida, acompañada de la fuerza de Dios, así mismo quiero vivir esta misión, este sí; de seguir a Jesús desde este estilo de vida como Misionera Dominica del Rosario.

Onelia 2Estoy muy contenta al finalizar este año. Por eso con alegría y agradecimiento al buen Dios, Padre y Madre bondadoso que por pura gratuidad me ha dado el maravilloso regalo de vivir esta experiencia.
Soy apenas nueva en este proceso. Sin embargo, me llena de mucha valentía, esperanza y desafíos esta vida que me plantea el cómo llevar el reino de Dios a los hermanos y hermanas que viven en la extrema pobreza, a los niños que viven en el basurero, a los enfermos que sufren del cáncer.
Me siento realizada porque cada día digo un sí a Dios al experimentar su presencia en mi vida, a través de mi relación con la gente, los amigos, conociendo su realidad, por eso es un año lleno de bendición, de gracia y alegría al ir viviendo desde ya como MDR.

Con la bonita experiencia del seguimiento de Jesus; también se va enriqueciendo mi vida en la convivencia y vida comunitaria, que ha sido un espacio de compartir mi vida, alegría, tristeza, preocupación, logros, como también el trabajo de casa. En esto he descubierto que mi vida es limitada, se completa con las demás y se plenifica con la de Dios. No he sido creada como isla, sino como persona y eso significa para mí que he sido creada como comunidad, vivir y amar es compartir la vida. Por eso doy gracias a Dios por esta experiencia, que es una forma de vida, a la vez es una tarea que se hace muchas veces difícil sin la ayuda de otras.

He ido descubriendo el rostro de Jesús en el día a día y en cada una de las hermanas de la comunidad al compartir y valorar la riqueza de la diversidad, costumbres, culturas y países.
Onelia 3En cuanto a los estudios, han sido de gran ayuda para mí, por todo lo que aprendí, los momentos de compartir, analizar, dialogar, pero sobre todo lo más bonito es la relación con mis compañeros y compañeras, con los profesores y maestras, ha sido una relación recíproca. Me han enseñado que estos tienen sentido si son para el servicio a los más pobres.
Mi vida ha sido una riqueza y novedad diaria. Animada por la fe y la oración fraterna en mi comunidad de alianza y discipular, sobre todo, el vínculo con el Dios vivo verdadero. Con la ayuda de la oración comunitaria y personal, siento que eso me regala energía, fortaleza, me anima y me entusiasma a vivir la experiencia del seguimiento deJesús.

Y por el  fruto de mi oración me enriquece con las diferentes misiones y pastorales como: acompañamiento a niños que viven en el basurero y que también se están preparando para la primera comunión, apoyando con reforzamiento escolar, también acompañamiento a niños y niñas del Colegio Nueva Vida con la formación e iniciación cristiana.

Asimismo me llena de mucha alegría el ver y compartir con ellos, sus travesuras, su cercanía y la confianza brindada, pero a la vez me impactó la situación y la realidad que vive cada uno de extrema pobreza, algunos niños maltratados, abusados, abandonados y otros que ni siquiera tienen la posibilidad de ir a la escuela.
Onelia 4Por eso, cada vez que me acerco a esta realidad me animo y me afirmo más en mi vocación, para responder a esta necesidad que vive mis hermanos.
Una de las experiencias más fuerte y dura que me ha tocado vivir es el acompañamiento a los enfermos que sufren del cáncer en el Hospital INCAN al escuchar sus gritos, y sufrimientos, me solidarizaba con ellos y pedía a Dios que los mantenga en su camino y les fortaleza.
A pesar de todo esto, vivo la alegría de poder servir, siento que todo va haciendo la vida y le va dando sentido.
Que el señor me conceda siempre la gracia de seguirle con fidelidad en este proyecto de vida, para acogerle, servirle y amarle en cada uno de sus pequeños.
Onelia López

 

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