Un nuevo Proyecto

La Comunidad de Venda Nova, que residíamos en el Barrio “6 de Maio”, un barrio “Clandestino”  en la periferia entre Lisboa y Amadora, desde Marzo de 2018 pasamos a vivir en otro barrio, a pocos metros del anterior,  también periférico, pero este es un barrio urbanizado y con una población muy heterogénea. De hecho estamos admiradísimas porque siendo la mayoría de la población portuguesa como es normal, es además habitado por otras personas de diferentes  precedencias y grupos étnicos, destacando muchos africanos y muchos musulmanes.

Al igual que la gran mayoría de nuestros vecinos anteriores  habitantes en  chabolas fuimos contempladas en un Plan del Ayuntamiento de desalojo y realojamiento  que incluye  la demolición completa del Barrio y algún apoyo para una nueva vivienda en otros lugares

El Centro Social continúa aún  en el mismo lugar y con los mismos servicios alargados a una población   más numerosa y diversa que antes. Como  se ubica en una margen del barrio parece que para las autoridades  no es urgente su reubicación pero también está pendiente de cambios y estamos  en compás de espera y en lentas  conversaciones con el Ayuntamiento.

Nosotras por opción y para seguir apoyando y luchando junto con las familias que no tienen derecho a ser realojadas o están en situaciones problemáticas fuimos de las últimas a salir del barrio y finalmente tuvimos que hacerlo. Quedan  aún algunas familias que están en trámites cuya situación es   problemática y  compleja y  que  seguimos acompañado,

Nuestra Misión sigue estando principalmente centrada, por ahora, en la coordinación y animación del “Centro Social 6 de mayo”, donde especialmente Deolinda  está a tiempo completo…pero para nosotras algo ha cambiado o empujamos para que cambie y cambiemos.

Somos cuatro hermanas  muy ricas en años ( entre 74 y 89) con las limitaciones inherentes pero esto no quita para seguir soñando con ser cada día mejores y más santas…De hecho, estamos reflexionando en lo que dice y como lo dice  el Papa Francisco en su maravillosa Exhortación “Alegraos y exultad” que nos viene como anillo al dedo. Transcribimos el nº 134,  “Como el profeta Jonás, siempre llevamos latente la tentación de huir a un lugar seguro que puede tener muchos nombres: individualismo, espiritualismo, encerramiento en pequeños mundos, dependencia, instalación, repetición de esquemas ya prefijados, dogmatismo, nostalgia, pesimismo, refugio en las normas. Tal vez nos resistimos a salir de un territorio que nos era conocido y manejable. Sin embargo, las dificultades pueden y lo mismo que para él, pueden tener la función de hacernos volver a ese Dios que es ternura y que quiere llevarnos a una itinerancia constante y renovadora. El cambio de casa nos supuso un gran esfuerzo  en muchos sentidos pero es al mismo tiempo una gran oportunidad de renovarnos y reorientar nuestra misión.

La “peregrinación”  que supuso  el cambio de casa, de  barrio, de  parroquia, de concejo nos ayuda a un “peregrinar” también interno tanto individual como comunitario.  Por eso, reflexionamos, rezamos programamos…y en ese caminar la divina Providencia va marcando el paso.

Frente a la nueva inserción  pensando  en la Misión,  comenzamos  buscando   la aproximación y servicio con los  vecinos y al mismo tiempo  otros campos de evangelización.

Tuvimos una iniciativa  compartida y discernida  con otras personas amigas y colaboradores,    de presentarnos a nuestros vecinos más próximos con un pequeño mensaje colocado en cada correo,  convidando para encontrarnos en nuestra casa. No proponíamos ningún  encuentro religioso ni de algún tipo de protagonismo sino de conocernos, aprender con ellos y de entreayuda. A primera vista no tuvimos mucho éxito, vinieron pocos, algunos presentaron disculpas…pero creemos que  está dando sus frutos  por la manera como nos saludan  y por las relaciones que vamos cultivando.

A nivel de  parroquia hay un equipo de sacerdotes Redentoristas que vinieron hace poco del Brasil, e intentan animar un proyecto pastoral renovado, cuentan con nosotras y somos  muy bien acogidas por todos. Participamos y  colaboramos en  en algunas actividades y también hacemos parte del Consejo  Pastoral.

Otro modo de entrar en “Misión” es participando en  actividades extra-eclesiales, concretamente, en el Concejo local, en un grupo  donde se trabajan y debaten temas de actualidad, cultura general y es un buen medio de inserción e interacción con los vecinos.

Hoy, a unos meses de distancia viviendo en una casita pequeña pero bonita y silenciosa,  vamos constatando cuanta influencia puede tener la ubicación donde residimos pero creemos que  aún más,  el “como” vivimos. Sentimos que  nuestra Misión en estas circunstancias no está tanto en hacer sino en estar con las personas, bien imbuidas de nuestro Carisma que inspira el “como” y más preocupadas con los otros que con nosotras mismas.

Nuestra casa está situada  muy cerca de la estación del tren “Santa Cruz de Damaia” y por eso el nombre con el que hemos  rebautizado a nuestra Comunidad es: “SANTA CRUZ/DAMAIA” a la cual estáis todas invitadas.

Maria da Paz, Isabel, Juana Mary y Deolinda

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