Este inicio ha sido un tiempo de encuentro con hermanas/os, de otros colegios que han compartido con mucho entusiasmo, criticidad, confianza, sinceridad lo que se va haciendo en cada una de nuestras instituciones educativas de los distintos lugares que han venido. Unos con experiencias concretas, otros con el deseo de enriquecerla, crearla o cambiarla. Se sentía que cada uno era un pedacito de este país que tiene vida y vida en abundancia. Compañeras/os que vamos haciendo un proyecto de vida comunitario que responda a una opción por el pobre, que vamos asimilando por dónde vamos, cuáles son nuestros procesos; donde nuestros sentidos se van enriqueciendo, con la sonrisa, la mirada, el abrazo, la palabra, la escucha.

Tiempo de preparación, de profundización sobre contenidos que con simpatía, humor, creatividad.  Juan, Consuelo, y Bertila nos han cautivado y cuestionado al presentarnos temas que nos alimentan, interpelan y desafían a dar testimonio con nuestra vida.

Se siente que somos familia, nos une la gratuidad del amor. Amor de un Dios que ama al pobre pero no su pobreza. Que ama una vida digna y que requiere nuestra fortaleza, unidad, estudio, dedicación, perseverancia y alegría en lo que hacemos.

Jesús Amelia
Ntra. Sra. Del Patrocinio – Lima

Gracias por la lección de vida

1Jorge y profesoresLa frase de nuestra Beata Ascensión Nicol Goñi “No basta hacer el bien, es necesario hacerlo bien” es lo que me llevó asistir a este diplomado con mucho esfuerzo y con el apoyo incondicional de mi familia.

Mis expectativas y ganas de aprender  me motivaron a conocer mejor el carisma de la congregación de las Misioneras Dominicas.

Desde muy joven me llamaba la atención los relatos de la vida de San Francisco de Asís y de San Martin de Porres, me gustaban sus vidas entregadas a los pobres, su vivir con carencia y su alegría; me preguntaba qué es lo que motivan su entrega a los que más necesitan. Ahora comprendo, miraron con los ojos de Jesús y soñaron los sueños de Dios, esa mirada de amor por nuestros hermanos(as), del pueblo oprimido con sed de la Palabra de Dios en la práctica, en el vivir día a día, en evangelizar con el ejemplo, promoción humana en su amplitud, los pequeños gestos sencillos y cotidianos de apertura y entrega que nos muestran en nuestras instituciones; los sueños de un mundo más humano, fraterno, sin exclusión.

El curso del profesor Juan Bosco logró cimentar en mí las ganas de seguir a Jesús con mis defectos, desde mi práctica pedagógica educar para la esperanza, con ternura, con acogida a todos(as), con escucha, con inclusión y sin exclusión, EDUCAR PARA LA VIDA.

Aunque no lo merezca creo haber compartido la mirada de Jesús a través de la parábola del sembrador con los estudiantes, donde ellos(as) me muestran muchas de sus dificultades, testimonio de vida, que me compromete a entender sus actitudes, practicar la evangelización desde mi área y contagiar en mis colegas que Jesús está vivo esperándonos.

Gracias Hermanas misioneras Dominicas del Rosario por brindarme esta hermosa oportunidad de desaprender para aprender fortaleciendo mi fe en Jesús amigo.

Jorge
Colegio Fe y Alegría 68 – San Clemente, Perú

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