2. En estos últimos años ¿cuáles son para ti los desafíos más urgentes para educar a nuestros(as) niños(as) acá en Macao?

Por un lado nosotros(as) tenemos que responder a las exigencias del gobierno, que cada año son más fuertes; ellos no quieren que se dé clases de religión o que se evangelice, pero nosotras(os) confiamos en que ellos acepten la fe de la gente. Por otro lado nosotras(os) tenemos que respetar el derecho que las personas tienen para vivir su fe, aprovechar cada oportunidad para escuchar a las familias, a los(as) niños(as). También tenemos que respetar a quienes no creen como nosotras.

3. ¿Cuál es el aporte que la Misionera Dominica hace en la Escuela?

Al principio, las familias cuyos(as) hijos(as) estudiaron en nuestra Escuela pasaban por fuertes necesidades, ahora muchas familias tienen recursos económicos pero les falta cariño, tienen necesidad de ser acogidos(as). Por ejemplo, hace pocos días una niña me ha expresado que en su casa come sola, porque sus padres trabajan en un casino; muchos(as) de nuestros(as) niños(as) enfrentan a temprana edad gran soledad, necesitan ser escuchados(as) y comprendido(as).

4. Llevas 22 años en la Escuela, por acá han pasado muchos(as) niños(as), que son la fuente de esperanza, ¿qué te han enseñado?

Reconozco que no soy tan “rezadora” pero con los niños(as) he aprendido a orar confiando en Dios, a salir adelante con esfuerzo y dedicación, a compartir la vida con sencillez, esto para mí es muy importante.

Yo siento que puedo hablarles de Dios y luego en casa, en la oración, hablar a Dios de la gente.

 

 5. Sientes que Dios te ha acompañado siempre en tu misión, seguro que las imágenes de Dios han ido cambiando en tu vida ¿qué imágenes de Dios has experimentado en tu vida?

Es verdad que Dios siempre nos acompaña, nos ilumina con su Palabra, con el evangelio de cada día.

El trabajo de educación no es fácil, hay muchos retos con los padres de familia, con los(as) maestros(as), con los(as) niños(as), pero yo pienso y siento que Dios está con nosotras dándonos fuerza, El está muy cerca de nuestras vidas.

6. ¿Cómo se integran en tu vida la misión, la oración y la vida comunitaria?

Reconozco que la vida comunitaria es necesaria, porque nosotras no hemos sido llamadas para vivir solas, necesitamos ser apoyadas y podemos también apoyar a nuestras hnas.

El trabajo que realizamos no es por nosotras, es por nuestra Congregación, la comunidad nos envía a la misión, en la misión muchas veces pasamos por dificultades, también nosotras necesitamos ser escuchadas en la comunidad, la vida compartida es muy importante, así como la oración.

7. Hay jóvenes que quieren ser Misioneras Dominicas ¿Qué mensajes les puedes dar a ellas?

Pienso que la joven se tiene que preguntar: ¿qué quiero en mi vida?, ¿qué busco?, ¿por qué quiero entrar a la Congregación?, ¿sólo quiero una comunidad?, es bueno que cada una sepa cuáles son sus motivaciones más profundas.

Yo pienso que para entrar a la Vida Religiosa es muy importante tener fe en Jesús y su mensaje, tener capacidad para vivir una vida comunitaria y fortaleza para asumir la misión.

8. Últimamente ¿cuál es la experiencia de solidaridad que están teniendo los(as) estudiantes?

Nosotras(os) vivimos en este mundo donde es necesario enseñar a compartir con los más débiles. Hace dos años nuestros(as) estudiantes están teniendo una experiencia de solidaridad con otros(as) niños(as) más pobres de una provincia de China, que queda a 3 horas y media en avión, y luego 2 horas por carretera. Allí estamos ayudando a construir una escuela.

Este pequeño gesto solidario, hecho con amor, expresa la vivencia del Carisma de nuestra congregación y permite a nuestros(as) estudiantes aprender para que en el futuro ellos también sepan compartir lo poco o lo mucho que puedan tener.

Hemos escuchado a nuestra Hna. Cecilia que está teniendo en el sector de educación, en Macao, un lindo y significativo trabajo, porque no es fácil educar en un contexto donde no todas las familias son cristianas, como es el caso de la Escuela que ella dirige. Ella tiene audacia, valentía, mucho riesgo, alegría que contagia; podemos aprender de su vida.

Muchas gracias Cecilia por tu vida, por tu testimonio, gracias por este momento que nos compartes, esto es significativo para nosotras y para nuestra Congregación.

Pedimos a Dios que siga bendiciendo tu vida, tu comunidad y la presencia de las Misioneras Dominicas en Asia.

Cecilia: Muchas gracias también a ustedes, y que Dios bendiga nuestra Congregación.

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