Se inicia con el recibimiento afectivo y caluroso de la Hna. Irene Farro y una Hna. de la delegación de Sepahua en el Aeropuerto de Lima.

Viajé con la expectativa de mi reencuentro con mi querida Maestra de primaria, Madre Claudia Aguayo y con Ma.Elena Navidad, chica peruana que tuvo su experiencia en la ciudad de Quinindé – Ecuador; quería conocer el lugar donde nació la Congregación de las Misioneras Dominicas del Rosario y donde vivió la santa ecuatoriana Narcisa de Jesús Martillo Morán y por supuesto, era mi primer Congreso Misionero, me interesaba la temática a tratarse en estos días.

El primer día de trabajo se centró el panel fórum en el tema: “RELACIONES QUE DESHUMANIZAN”, ponencias a cargo de mujeres que de una u otra manera aportan y acompañan a gente vulnerable de la sociedad; con sus relatos nos llevaron a la reflexión sobre inclusión-pobreza, Pueblos originarios, capacidades diferentes, corrupción, Género, trata de personas, violencia.

En cada exposición se evidencia el aporte de las Misioneras Dominicas del Rosario, ya sea desde los colegios, acompañamiento a la mujer, a la familia, a los pueblos de la Amazonia y de sectores vulnerables donde ellas hacen presencia.

El segundo día de trabajo el tema se centró en” HUMANIZAR DESDE LA EXPERIENCIA COTIDIANA”, aquí la reflexión  fue sobre cómo hacerlo desde nuestra vida diaria en relación con Dios y con el otro en  nuestro trabajo o servicio comunitario.

La tercera jornada, en las primeras horas se trabajó las prioridades a asumir en nuestra vida cotidiana y las acciones concretas a realizar.

En cada jornada, luego de las ponencias se realizó el trabajo en las Comisiones asignadas y posterior  la exposición de síntesis sobre las reflexiones de los temas.

El Congreso Misionero se clausuró con la Celebración Eucarística, muy al estilo de las Dominicas; alegre, juvenil, participativa, acogedora, en donde se siente la presencia real de JESUS.

Luego,  la presentación artística en el Colegio de Jesús en la que se exhibió la riqueza  Cultural de los países participantes: Perú, Ecuador, Bolivia y Chile. MERCI digna representante de la ciudad de Quinindé- Ecuador fue la estrella artística del Congreso Misionero, se ganó el aprecio de todos/as. Muy merecido querida Merci. Me la pusiste difícil con el baile de la marimba…..jajaja. Con esta presentación se demostró  que cuando Dios nos une no existen fronteras.

Todas estas actividades se dieron en un ambiente de alegría y compañerismo, bajo una organización, que ralla la perfección, cuyas cabezas visibles han sido Hna. Irene Díaz  

Castro, Hna. Consuelo de Prado y Sr. Samuel de la Gala Hidalgo. ¡FELICITACIONES!

 

 

En conclusión

Las ponencias fueron muy enriquecedoras y sirven de fortalecimiento en nuestros ámbitos de servicio a los más frágiles de la sociedad. Es importante conocer otras realidades lejanas a las propias y las capacidades de resiliencia y desarrollo de otros pueblos y culturas. Conocer un sinfín de ejemplos, formas de ser, pensar, sentir y actuar que configuran el amplio abanico de identidades culturales que se encuentran en Latinoamérica y la posibilidad de encontrar puntos en común con aquellos que uno creía tan distantes.

Ha sido una bendición haber podido participar en el Congreso Misionero de Lima, todo lo que se enseñó y se hizo  produjo cierto giro en mi vida personal, no digo total, hay mucho por cambiar, siento que la experiencia que uno vive en cada uno de estos encuentros nos nutren de manera positiva, para aprender a seguir luchando por un mundo mejor y más justo.

En mi voluntariado en el Hogar de niñas Perpetuo Socorro me siento llamada a  ayudarles a las niñas y adolescentes en cuanto esté en mis manos: con la escucha, la palabra de esperanza, la orientación o el servicio que en cada momento pueda prestarles, al estilo de Jesús y de las enseñanzas impartidas por mis Maestras, las Misioneras Dominicas del Rosario. Hay mucho por hacer, el desafío es grande.

Concluyo dando gracias a Dios y a las Misioneras Dominicas del Rosario, en especial  a las Hnas. Elvira, Salomé, Olga y Juana de Ecuador que hicieron posible esta experiencia que ya es parte de la Historia.  Mil Gracias Hnas. Del Colegio de Jesús por la hospitalidad y atenciones que nos prodigaron.

Mi reencuentro con Madre Claudia, ¡INOLVIDABLE……!!! , recordar aquellos tiempos de su Misión en Chillanes-Ecuador, fue un volver a mi niñez y adolescencia, gratitud eterna para mi querida Maestra. Con Ma. Elena Navidad quedan recuerdos gratos de su paso por Ecuador.

Que Dios Ilumine el camino de las Misioneras Dominicas del Rosario. ¡FELICIDADES POR LOS 100 AÑOS DE CREAR Y COMPARTIR ESPERANZA!

 

Isabel Pacheco Jarrín
Ex alumna de las Misioneras Dominicas del Rosario
Escuela Sta. Rita de Casia de Chillanes-Ecuador

 

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