“La confiance et l’amour sont capables d’accroitre les possibilités de notre chance vers la réalisation de nous-mêmes”.(Copié esta frase de una revista en Madrid, la traduje en google y me hice dueña)

TODO ESTE TIEMPO

Después del curso de reciclaje y dos meses en Madrid gestionando y esperando la visa para la República Democrática del Congo. Les cuento algunas cosas: aproveché para compartir con las hermanas, ver la realidad, conocer algunas comunidades, pasear con las hermanas y con amigos del curso de reciclaje; aprender alguito de francés, compartir con los vecinos Combonianos que me acogieron muy bien porque iba para África.

La llegada a Kinshasa fue muy bien y recibí muchísimos mensajes y llamadasde las hermanas de la provincia (y otras hermanas de África) dándome la bienvenida. La verdad que me he sentido muy acogida. El grupo de reciclaje estaban pendiente también y cuando pude conectarme tenia muchísimos mensajes de distintas gentes hermanas, familias, amigos-as.

Estuve un mes en la casa provincial, en Kinshasa, mientras esperaba la residencia y la famosa carta de permiso para entrar a la zona minera, fue una linda experiencia pues aunque solo conocía a Clarisse sentía a María Luisa, Regina, Arlete y Carine como si hiciera tiempo que nos conocíamos; el compartir con ellas me enriqueció muchísimo sentía la presencia viva de Dios al tratar y dialogar con Regina.

La verdad que como dice San Pablo: no sé lo que me espera… solo sé que el Espíritu Santo me lleva… pero a mí lo que me importa es completar mi carrera y cumplir el encargo que me dio el Señor Jesús: ser testigo del Evangelio, que es la gracia de Dios… (quité lo que falta porque sería mucho pretender) pero sí tengo la certeza de no haber dado un paso en falso, pase lo que pase ya este tramo del camino vale la alegría. Pienso que aunque una se sienta muy bien y dándolo todo en una comunidad por 15, 30, 40, 50 años hay mucha riqueza fuera que una se pierde y yo habiendo trabajado muchísimo, contenta y de lleno en las tres comunidades donde he estado (son testigos las que han vivido conmigo) me digo: “casi 40 años de vida religiosa misionera y solo tres comunidades”. Pero el Señor me ha dado esta oportunidad.

EL TIEMPO EN LIKASI

Hace casi tres meses que llegue a Likasi, desde el primer momento he sentido la acogida, el cariño y los detalles de las hermanas (las traducciones, las frases de cariño y cercanía, el afán para que aprenda francés, las comidas, la búsqueda de alguien que me enseñe francés, la ropa de frío, etc.) por tanto, decir que estoy agradecida es poco.

Pero yo todos los días hago recuerdo de los buenos propósitos que tenía al venir aquí, para poder seguir adelante, pues la verdad no es fácil todo el día y todos los días aquí en la casa, hago de todo, limpio cosas, estoy pendiente de la temperatura de unas vacunas que hay aquí en la casa para niños y mujeres embarazadas, he organizado las medicinas de una pequeña farmacia que suple un centro de salud en una comunidad pobre que atienden las hermanas, a veces ayudo en la cocina a la mamá Gertrudis, (ella también me enseña francés) le echo la comida a una puerca, siembro cosas y las riego, ayudo un poco al joven que se encarga del huerto, se llama Grace, el otro día trasplantamos brócoli, yo no sé nada pero me gusta sembrar, y él, creo que sabe solo un poco más que yo …..jajajaja pero eso que hago no supone la vida de una misionera… aunque sea parte y como es lógico hasta que no aprenda el francés no puedo hacer otras cosas, tengo la esperanza de encontrar alguien que dedique dos o tres meses a enseñarme porque así con uno y con otro es muy difícil, aunque trato de vivirlo con alegría y paz.

“Cuando la noche cree que ha ganado tu voz sentencia “yo estoy contigo”.

Estoy asistiendo a las comunidades cristianas que se reúnen los martes, me siento bien pues digo dos o tres frases en francés y me entienden. Un día un señor me dijo: «usted va a aprender petit a petit y el mejor lenguaje es el del amor y usted…”, yo me quedé contenta… La gente es muy, muy buena y acogedora… cuando digo algo que no está bien, me enseñan y a veces me dicen frases para que yo repita.

Ahora les cuento algunas cosas sueltas:

Toda la gente cuando llega a la iglesia antes de sentarse limpia el banco (es que hay mucho polvo).

Cuando el sacerdote termina la homilía aplauden, y yo pienso ¿por qué será? ¿porque era la palabra de Dios, porque habló bien o porque terminó? Yo aplaudo por…

Un día fui a un velorio con la Hna. Benedicte, había mucho polvo en el camino… pero estando dentro me fijo que la gente va con sus zapatos limpios y le comento “parece que ellos vinieron en carro porque tienen los zapatos muy limpios” y me dice: no, es que lo limpian antes de entrar, el cepillo que yo te compré es para eso.

Cuando llegué aquí estuve asistiendo a una escuela de alfabetización de adultas (lamentablemente dieron vacaciones, después de 3 días asistiendo y todavía no han empezado de nuevo) que tienen las hermanas y una de las señoras le dijo a la profesora: “qué raro que una monja no sepa leer y escribir”. La profesora le dijo: “si sabe pero no sabe francés”.

Un día estábamos comiendo hígado y la hermana Veronique me estaba explicando cómo se decía en francés y dice la fe (foie) de la vaca… y yo ¡qué? Todas se echaron a reír.

Tanto en Kinshasa como aquí la gente me ve distinta y yo a cada rato veo uno que se parece a mi tío o al vecino Bolívar de Cabral o a cualquiera de Rep. Dom.

Hna. MaritzaCubilete

  Cdad Likasi

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