Pero hoy queremos hacernos eco de las noticias que durante los últimos meses son cotidianas: la desaparición de personas. Todos los días escuchamos o leemos de nuevas desapariciones de jóvenes, niños y personas adultas, pero sobre todo desaparecen jóvenes mujeres entre 14 y 20 años. Desaparecen en pleno día y en pequeños recorridos, desaparecen en las ciudades y en el campo. Se está convirtiendo en un tema alarmante.

Desaparecida 2Cuando se informa de esta situación, se dice abiertamente, que puede tratarse de mafias que se dedican al tráfico de personas, bien sea para utilizarlas en el negocio de la prostitución o tráfico de órganos… Al escribir esto siento escalofríos pensando que alguna de estas razones sea la causa de tantas desapariciones. Y una se pregunta, ¿es posible que se hayan perdido los valores hasta estos  niveles y que se haga negocio con la vida humana? ¿A dónde van a parar tantas jóvenes y niños/as que desaparecen? ¿Será que nuestras sociedades no tienen la capacidad de atajar situaciones como las actuales?

En otros momentos hemos sido parte de la denuncia del tráfico de armas por ilegal porque creemos en un mundo sin conflictos, donde podamos vivir como humanos. Soñamos, como lo hizo Isaías y Miqueas, en que las armas se conviertan en herramientas de trabajo, en laboratorios que ayuden a investigar enfermedades raras, como nos recordaba en la última campaña de Manos Unidas. Vivo en una zona donde el mal de chagas es endémico y mucha gente sufre la enfermedad, a veces sin saberlo.
También denunciamos el tráfico de drogas que causa tantos estragos en adolescentes y jóvenes. Pero en este caso estamos ante una situación, me atrevo a decir, más grave: se roba a las personas para hacer negocio con ellas. Queremos traer algunos testimonios de familias: Zarlet Clavijo Martínez (17), Rosmery Patricia Aranda Ticona (14) y  Jessica Asmir Trujillo Carpio (17) desaparecieron desde el pasado 4 de junio en La Paz y muchos otros casos.

El primer caso que se conoció públicamente es de Zarlet Clavijo Martínez, adolescente de 17 años  y declarada como desaparecida desde las 12:00 del lunes 4 de junio, cuando se trasladaba por el trayecto El Prado-Obrajes de la ciudad de La Paz. Sus padres la siguen esperando cada día y piden a la policía que haga todos los esfuerzos para dar con su paradero.

El mismo día,  Rosmery desapareció, pero en la localidad Tambillo, provincia Los Andes del departamento de La Paz. Su hermana Francisca Aranda Ticona, en comunicación con ERBOL (una emisora de la ciudad) dijo que a las 08:45 salió de su casa rumbo al colegio, donde nunca llegó y desde entonces se desconoce su paradero. “Desapareció el lunes (4 de junio), salió de mi casa al Colegio Técnico Humanístico Tambillo a las 08:45, mi mamá pensó que estaba en el colegio, pero como no volvía,  salió a las 14:00 a buscarla hasta el colegio, preguntó a sus amigos y nadie la vio, sólo dijeron que ese día ya no entró al colegio”.

Son algunos de los casos que se han denunciado. Cuando hablamos de desaparición de personas nos hacemos eco del grito de estas familias por encontrar a sus seres queridos, un grito que no podemos callar. Pensamos que son nuevas situaciones que se presentan en nuestros pueblos y debemos entre todos/as hacer frente. Creemos que la vida es sagrada y desde todos los rincones donde nos encontremos la debemos cuidar y proteger.

Humbelina del Caño, Punata –Cochabamba- Bolivia

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