Angélica Gómez, Postulante mexicana en Guatemala

Día a día nos enfrentamos a un nuevo comienzo, en donde se nos da la oportunidad de vivir de la mejor manera posible, acompañados siempre por nuestro creador y formador. Qué hermoso es saber que en el camino de la vida nunca estamos solas, aun cuando muchas veces no percibimos ese acompañamiento.
Comparto con toda confianza y sinceridad los momentos más significativos de sentirme acompañada por el Dios de la vida a través de experiencias vividas desde que inicie el Postulantado, cada momento y cada situación sentí la presencia de amor y libertad que Dios nos regala.
Ver rostros alegres que transmiten cariño y confianza principalmente las que me recibieron a mi llegada a Guatemala Lola, Ernestina, María Jose y Onelia, hizo que mis preocupaciones tristezas y miedos se alejaran para dar lugar al compartir la felicidad de comenzar nuevos retos, en un país diferente con gente que aun no conocía pero que compartiría con ellas, agradezco todo lo compartido y aprendido en cada situación vivida.
Las caritas de alegría y curiosidad de las niñas y niños de la zona 12, al vernos llegar con los libros para leer con ellos y descubrir tantas cosas nuevas que contiene cada libro, transportarnos a varios lugares, imaginar lo que cada uno sueña, todo esto fue de gran satisfacción al ver que por unas horas tenían la libertad de descubrir el mundo a través de los libros, de compartir sus intereses, sus anhelos de sentirse amados y respetados. Un espacio en el que podían convivir sin distinción de religión, diferencias sociales o culturales, cada momento que pude compartir con ellos me hacía pensar en los niños de todo el mundo que no tiene la oportunidad de ser escuchados sino al contrario son maltratados y despreciados. Estos niños son los mismos de los que habló Jesús, y muchas veces no nos damos cuenta que le encontramos a Él por medio de ellos. Así también poder colaborar en la formación de los niños para la primera comunión en la zona 3 fue un gran reto, ya que conforme iba conociendo un poco sobre la realidad en que viven cada niño y niña me surgían muchas interrogantes sobre dónde está esa responsabilidad como sociedad de propiciarles un presente digno para ellos.
La oportunidad de encontrarme con personas que viven en una situación difícil me ayudó a reflexionar sobre la fragilidad que hay en nosotros y la importancia de cuidarnos y protegernos unos a otros. Me animaba la alegría y fortaleza de las hermanas mayores cada vez que tenía oportunidad de verlas, porque a pesar de sus dolencias y enfermedades siempre te reciben con agrado y cariño transmitiendo así los motivos por lo que entregaron su vida para la construcción del reino.
En todo lo que mencione me sentí acompañada y fortalecida día a día, no de la manera que una espera o planea más bien de la forma en que Dios ve que nos conviene porque él es quien guía nuestros pasos en todas las experiencias que vivimos, sean de felicidad o de tristezas, de fortaleza o de flaquezas, de ánimo o desanimo en toda situación Dios madre y padre a través de los más pequeños y sencillos se hace presente y confirma así día a día el amor que nos tiene, no deja de decirnos que estará con nosotras hasta el fin de los tiempos.

Angélica Gómez

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