Creo que es un momento oportuno para daros a conocer un poco de nuestra pequeña, aunque larga historia en Fuzhou, provincia de Fuchien; lugar que eligió nuestra madre Fundadora hace exactamente 85 años para seguir llevando la alegría del Evangelio a tanta gente que no sabía de su existencia.

Inicio 1

(El noviciado de Santuao. Monseñor Labrador y hermanas de su Congregación y de la nuestra)

Con la visita de la hermana Coordinadora General hemos tenido la oportunidad de enseñarle los lugares que pisó Madre Ascensión, sabiendo que lo que en la actualidad nos costó unas horas de viaje en aquellos tiempos y con aquellas carreteras sin duda les llevaron días hasta llegar a su destino.
 

 

 

 

 

Inicio 2

(La casa que encontró M. Fundadora donde las hermanas tuvieron que convivir con varias beatas)

Santuao es una isla pequeña y bonita separada del litoral por exactamente 10 minutos de viaje en un pequeño barco con motor.

Pudimos visitar la catedral que se construyó en tiempos de Monseñor Labrador, el Obispo dominico que llamó a M. Fundadora para que le ayudase en la formación de las religiosas que él quería fundar. Estuvimos con el actual párroco, un cura secular de lo más amable que nos fue diciendo como está la Iglesia por aquellos lugares.

Allá está floreciente la congregación de Dominicas de Funing que nuestras primeras hermanas y sobre todo M. Soledad Aldave, primera maestra de novicias, ayudó a formar. ¿Quién puede saber los designios de Dios? Pero sin duda se ve que la semilla no ha muerto y eso ya supone un gran consuelo.

 

Inicio 3

(Raquel quiso ver en esta pequeña planta, que de allí llevó y que sobrevivió viajes en aviones y barcos, la vida que sigue teniendo la semilla que M Fundadora plantó)

Nosotras, como Congregación, seguimos poniendo semillas, pero… no conseguimos ver que florecen; M. Fundadora supo lo que eran los fracasos y las dificultades, pero siempre continuó confiando en Dios. Eso es lo que intentamos y a M. Fundadora pedimos que nos siga empujando para no dejarnos desfallecer.

Vamos, las tres hermanas que estamos asignadas a esta ciudad, por nuestra parte, ayudando a la iglesia local, una de ellas, con emisiones semanales de radio que llegan misteriosamente a lo largo y ancho de este enorme país. Organizamos, a lo largo del año, catequesis los fines de semana para niños y adolescentes. En los veranos tenemos cursos de varios días en lugares no demasiado visibles, en los que también cooperan los padres de los jóvenes y de los niños.
Sin duda, la visita de Raquel y Daisy ha dado ánimo a las hermanas.

Visitamos y consolamos a los ancianos y enfermos, escuchamos los problemas de tantas personas que no encuentran quién les dé desinteresadamente su tiempo… etc.
Es poco, lo sabemos, pero diremos como decía en su lema nuestra Fundadora: “esperamos que lo engrandezca, la caridad de Cristo”.

Inicio 5

(Visitando la remota isla a donde el Espíritu llevó a nuestra M. Fundadora)

 

Teresa Errea

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