No basta escuchar el gemido de nuestros hermanos, sino, ayudarlos a que ellos mismos encuentren una nueva oportunidad

betania

 

Desde que descubrí mi vocación de educar, asumí una gran responsabilidad, sabía que de mi trabajo dependía la formación de futuras generaciones; pero este rol no terminaba en educar sus mentes, para mí siempre era más importante enriquecer su corazón. El trabajo de los docentes no termina muchas veces en la escuela o en los problemas de aprendizaje de nuestros estudiantes, sus problemas familiares y personales son los más difíciles de afrontar y superar, para ello nos tenemos que preparar muy bien ya que una respuesta, un gesto o una llamada de atención puede ser muy decisiva en la formación del estudiante.

 

Mi preocupación siempre fue estar un día frente a un alumno que me cuente algún problema o necesidad que oprima su corazón y le arrebate su libertad y no saber que responder, esto significaría una gran decepción en mi carrera profesional así como en mi posición de padre de familia. Es por eso que la invitación a formar parte de este Curso de Acompañamiento Espiritual ha sido una bendición para mí en mi vida personal y profesional.

 

En mi vida personal ha sido muy importante porque como hijo y hermano intento ser el hombro en el que ellos descansan sus preocupaciones y problemas, puedo escucharlos y ayudarlos a que ellos ataquen sus necesidades desde distintos puntos.

 

Mi esposa y mi hijo se han convertido en lo más importante de mi vida y debido a mi trabajo que muchas veces son más de 10 horas al día, he aprendido a ser paciente y aprovechar el tiempo al máximo, este curso me ha enseñado a reconocer a mi hijo como la señal más clara de que Dios me ama.

 

En mi vida profesional cada vez me siento más preparado para hacer frente a las necesidades de mis alumnos, en estos cinco meses he adquirido una herramienta más, trato de aprender en cada sesión y mi espíritu se alegra al saber que poco a poco me convierto en herramienta de Dios y que si Él lo quiere pronto estaré al servicio de los que me necesitan.

 

Algo que me ha impactado mucho es reconocer que tenemos nuestras propias heridas y que si queremos aprender a escuchar y ayudar a nuestros hermanos a reencontrarse con ellos mismos y darse una nueva oportunidad, debemos sanar nuestras propias heridas a través de la auto escucha. El acompañamiento de nuestros tutores es muy importante, nuestras comunidades de vida refuerzan nuestro aprendizaje y permiten que compartamos nuestras experiencias.

 

Algo muy importante en nuestro proceso de formación es contar con grandes maestros, personajes con una sabiduría que rompen esquemas, en cada sesión amplían nuestros horizontes nos hacen entender el rol que debemos cumplir en este mundo como hijos de Dios.

 

Somos un grupo de profesionales conscientes de que en el mundo muchos de nuestros hermanos sufren y necesitan de nosotros. Por ello, nos hemos propuesto decirle al dolor, tristeza, desesperación, etc., que aquí hay un grupo que se prepara para hacerle frente siempre bajo la mirada de Nuestro Padre.

 

Mi nombre es Wilber A. Gòmez Supa y esta es mi experiencia en el Curso de Acompañamiento Espiritual Betania AQP de la escuela de EMAUS, Arequipa.

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