Como las Misioneras Dominicas del Rosario, nacimos con vocación de itinerancia, aquí hemos venido a parar, a la Cuna de la Congregación, a Huesca, al menos por el momento.

Soy consciente de que sólo una experiencia profunda de Dios y una vida evangélica, pueden hacer testimonial la misión evangelizadora y ser instancia de conversión diaria. Por lo tanto no me aventuraré a hacer cosas a la ligera.

 La celebración  del Centenario, es un  grato momento  para todas, la vivimos  en un ambiente de fiesta, de  profunda  alegría  y  acción de gracias. Estamos ilusionadas compartiendo nuestras experiencias allí donde las solicitan, sobre nuestra Espiritualidad, Misión y por supuesto, todo “lo nuestro”, misionero y dominicano.

 En el marco de la celebración del Centenario en Huesca, La Dirección del Colegio me invitó a dar unas charlas a los alumnos de 1º de Bachillerato, del Altoaragón. Cuatro clases con unos 38 alumnos más o menos cada una, proponiéndome el tema siguiente: “Qué celebramos en el Centenario de la Congregación, relacionarlo con mi experiencia misionera en África”. Me pareció bien, pero interiormente tenía mis reservas, mis dudas y mis miedos. ¿Por qué? Bien sencillo:

  • Desconozco casi todo acerca de los jóvenes, sus valores, inquietudes, si las tienen, y al mismo tiempo dudaba si el tema les podría interesar, dada la sociedad en la que viven, la complejidad de creencias y la indiferencia hacia todo lo que se considera Transcendencia, fe, Iglesia.
  • Por otra parte, transmitir el mensaje que encierra el Centenario desde la fe, y explicar la misión de Ntros. Padres Fundadores, su compromiso humano-cristiano y misionero, no fácil, porque tu fe está también implicada y hay que ser honesta con una misma.

Poco a poco, las dudas se fueron disipando, y me dije a mi misma: “Siempre y en la práctica, he sido solidaria de la vida y obra de Ntros. Padres Fundadores, estoy interiormente unida a las Hnas. a todos los Pueblos y Culturas que han hecho suya la Palabra de Jesús: “Id de todas las naciones…” Esta llamada de Jesús, siempre hace temblar un poco al misionero. Recordé también la frase del Papa Francisco que dice: “Los jóvenes caminan rápidos, pero son los viejos que conocen el camino”. Me sentí con fuerza y comencé a preparar el tema con toda la ilusión del mundo y presentarlo de forma agradable, con la intención de que al menos, no se “aburrieran “, confiando que el Señor prepararía los corazones de los jóvenes para escuchar y acoger el mensaje.

Pues bien, en honor a la verdad, tengo que decir que quedé agradablemente sorprendida e impactada por todo. Los jóvenes, en todas las clases, me acogieron muy bien, escucharon atentamente, e hicieron preguntas, algunas interesantes: Yo les había explicado, entre otras cosas, el LOGO del Centenario diciéndoles que “la flecha” abraza al mundo en la diversidad de Culturas y Pueblos. Inmediatamente se levantaron dos manos, los dos querían decir lo mismo: “que la flecha sólo abarca uno de los ceros”. Pidieron que les hablara en alguna lengua africana, recé el Padrenuestro en Lingála. Se podía leer en sus ojos, abiertos como platos, su sorpresa y admiración. En general, participaron bien todos los días, más los chicos que las chicas. Al sonar el timbre de fin de hora, siempre había alguna mano alzada. Aplaudían con todas las ganas, y me agradecieron cordialmente.

Personalmente tuve mucha alegría de poder hacer una relectura del camino recorrido por nuestras Hermanas en este Colegio y compartir con los alumnos, en las aulas donde muchas Misioneras Dominicas, han compartido su “saber”, su “saber ser” y “estar”, transmitido e inculcado valores, que les servirían para toda la vida.

También es gratificante oír a exalumnas el aprecio por la formación integral y de calidad recibida en este colegio “Santa Rosa- Altoaragón “. Para mí ha sido una suerte constatarlo y lo he vivido con profunda alegría.

Carmen Asian
Misioneras Dominicas
Huesca – España

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