A través de este escrito deseamos rendirle un homenaje a la Congregación de Misioneras Dominicas del Rosario, quienes cumplen 100 años de fundación, 100 años de trascendencia en su tarea evangelizadora y en su labor educativa, tanto en nuestro país como en distintos lugares de la Humanidad.

Flor de María Muñoz Cuadros Docente de la I.E. Nuestra Señora de la Asunción Arequipa

Martin Luther King decía: “S i ayudo a una sola persona a tener esperanza no habré vivido en vano”.  Esta reflexión de alguna forma refleja el trabajo de la Congregación, quienes a lo largo de su trayectoria se han caracterizado por su vocación de servicio, liderazgo y recio temple en su obra por los más necesitados, por los hombres y mujeres  anhelantes de una vida digna, que los haga renacer y creer en sí mismos, teniendo como armas férreas, la esperanza y la justicia.

En 1902 llegó a nuestro país el R.P. Ramón Zubieta y Les, dominico español, quien se entregó con tesón a su labor evangelizadora en la Selva peruana. Él mostró preocupación no solo en la formación de los niños, sino que su mayor motivación fue llevar la evangelización a las niñas y a las mujeres, ya que con ellas se conseguiría la formación moral y espiritual de las familias. Promovió una evangelización integral que iniciaba con la afirmación de su dignidad como personas y su consiguiente promoción humana.  ¡Cómo olvidar que Monseñor Ramón fue pionero en la educación de la mujer! Él se adelantó a la época al tratar de quebrantar estereotipos, defendiendo la igualdad de oportunidades y de derechos para mujeres y hombres.

El 12 de diciembre de 1912, el Gobierno peruano de aquel entonces crea una nueva demarcación administrativa dentro del territorio encomendado a los Misioneros Dominicos: el departamento de Madre de Dios, solicitándose a la Santa Sede la conversión de la Prefectura en Vicariato Apostólico; por esta razón el P. Zubieta fue consagrado Obispo en Roma.

Monseñor Ramón Zubieta aprovechó su viaje a Europa para conseguir religiosas que sus misiones requerían en el Perú. Es así que seis religiosas fueron designadas para constituir el primer grupo expedicionario. Una de ellas era M. Ascensión Nicol Goñi, hoy beata, quien se caracterizaba por su caridad exquisita y su don de gentes.

El 30 de diciembre de 1913 llegó al puerto del Callao la expedición presidida por Monseñor Zubieta. Todos estaban decididos a internarse en el corazón de la Selva, no importándoles tener que saltar barrancos y atravesar torrentes; pues su firme convicción era compartir su vida con los más pobres en sus múltiples necesidades, acompañándolos en su búsqueda de una sociedad más justa y más fraterna.

La vida era dura en Puerto Maldonado, pero Madre Ascensión desde el primer momento

se acerca al pueblo, visita a los enfermos y enseña a las mujeres el cuidado de la casa, instruyéndolas cariñosamente e instándolas a moralizar su vida y a que enviaran a sus hijas a la escuela.

Ella era tan feliz en esta etapa de su vida, que llegó a exclamar: ¡Cuánto bien se hace, Madre mía, en nuestras Misiones y qué cerca del cielo se siente el alma en esas apartadas regiones! ¡Nunca me he sentido tan cerca de Dios como en mis diez y seis meses de montaña. Es cuando con más claridad he conocido que el Señor no se deja vencer en generosidad!”.

El 5 de octubre de 1918 nace El Instituto de Hermanas Misioneras Dominicas del Santísimo Rosario. Tal ilustre acontecimiento ocurrió en el Convento de Nuestra Señora del Patrocinio del Rímac, en una ceremonia solemne.

Ambos Padres Fundadores demostraron siempre un espíritu fuertemente misionero y capacidad de asumir riesgos con el pueblo, hasta arriesgar su propia vida en solidaridad con las personas excluidas, sedientas de protección y afecto.

Al morir Monseñor Zubieta, madre Ascensión, Superiora General, continúa su obra con ferviente devoción y optimismo.

Posteriormente el Presidente Leguía les encomienda la creación y dirección de una serie de colegios nacionales en Huaraz, Ica,

Lambayeque, Cusco, Arequipa, Puno, Cajamarca… Es justamente en Arequipa donde se funda en 1928 el Primer Colegio Nacional de Señoritas, “Nuestra Señora de la Asunción”, cuya primera directora fue la Hermana María Cruz Messeguer. Dicha Institución Educativa, la cual cumple en agosto 90 años de fundación, es considerada emblemática en nuestra región, por su invalorable aporte a la formación de las estudiantes en los principios de Ciencia, Virtud y Acción.

Como podemos apreciar, la generosidad, carisma y resiliencia de las Hermanas Dominicas del Rosario constituyen un hito en nuestra historia; ya que nadie puede negar su valioso y desinteresado trabajo en beneficio de la educación peruana, promoviendo una formación integral a favor de  la niñez y juventud, a través de diversos proyectos pedagógicos innovadores, acordes a las necesidades e intereses de los estudiantes. De igual forma su presencia se siente en Portugal, España, Camerún, Zaire, Angola, Mozambique, India, Taiwán, Filipinas, Australia, México, Guatemala, Nicaragua, República Dominicana, Puerto Rico, Ecuador, Bolivia y Chile; donde por medio de su obra social y misionera, día a día sanan atribulados corazones y aclaran mentes debilitadas por el hambre y el desamparo.

Hoy, solo queda expresar nuestra gratitud eterna a los Padres Fundadores de la Congregación y a sus discípulas, las Hermanas Dominicas,  sucesoras en su lucha constante en hacer de este mundo un lugar mejor, y por enseñarnos que la tolerancia, el servicio y el amor engrandecen a los seres humanos. ¡Que su obra nos siga bendiciendo!

¡ELLAS Y MUCHAS OTRAS HERMANAS CONTINÚAN EL CAMINO…

 

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