¿Qué experiencia eclesial te ha marcado más en tu misión?

En el sur andino donde he estado quince años, se daba una verdadera pastoral de conjunto, trabajo coordinado, verdadera fuerza ante la situación de violencia, terrorismo, injusticia y marginación. Aprendí a ser solidaria, a escuchar, a celebrar, a visitar a la gente, a alegrarnos en las fiestas y por el interés de la gente por promocionarse.

¿Qué rostro de Dios descubriste junto al pueblo sencillo?

Descubrí en los pobres el Dios Padre Madre, ellos lo tenían con la Pacha mama y los apus. Un Dios cercano, hospitalario, misericordioso. Aprendí el respeto a lo diferente, a valorar a las otras culturas.

¿Qué elementos positivos descubres en la misión que desarrollas en Leganés?

Muchos elementos positivos, el vivir en una comunidad pequeña inserta en medio del pueblo, el trabajar en una parroquia con una pastoral muy organizada. Los desafíos son formar comunidades, y los jóvenes, porque no sabemos cómo llegar a ellos.

¿Qué significa el comercio justo y porqué te has implicado en éste?

El comercio justo lleva al consumo responsable. Un grupo solidario de la parroquia optó por desarrollar un apostolado social que beneficiara a muchos, favoreciendo el desarrollo de los menos favorecidos, el cuidado del medio ambiente y promoviendo la alimentación ecológica. Tiene criterios muy altruistas y solidarios, me comprometo con otras muchas personas porque lo vemos como una alternativa a un cambio de sociedad económico, político y nos afirmamos que otro mundo es posible.

¿Qué fortalezas descubres en las aulas de cultura?

El cariño de las mujeres, la confianza que depositan en nosotros, la constancia, su empeño por aprender para orientar a sus hijos y nietos. Al grupo de relaciones humanas viene la gente con muchos problemas y dolores, con pocas ganas de vivir y las monitoras las acogemos con cariño y atenta escucha de sus males.

En tu vida ¿qué te ha sostenido y fortalecido para vivir en fidelidad a Cristo?

Lo que he heredado de mis padres, su formación quedó muy marcada en mí. He sufrido cambios y transformaciones, al principio era muy espiritualista, pero luego con la formación en nuestra congregación he evolucionado y crecido. Mi espiritualidad quiere seguir ahondando sus raíces en el evangelio de Cristo que es lo mejor que podemos tener.

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