Después de seis años al servicio de animación de la vida y misión de las hermanas de  laVicaria, queremos pedirte, Inocencia, que nos compartas la rica experiencia que has vivido durante este periodo.

¿Qué te parece que ha ayudado a crecer y consolidar la vida de la Vicaría?

No sabría muy bien cómo responder, sobre todo si me pongo a pensar sólo en estos seis años en los que asumí la coordinación de la Vicaría. Porque si hubo crecimiento y, en verdad sí que lo hubo, tenemos que mirar para atrás. El tiempo de la cosecha apenas comenzó pero el tiempo de la siembra viene de muy lejos. Las hermanas mozambiqueñas se han formado, han crecido y asumen hoy en día diferentes responsabilidades ya sea a nivel pastoral,  profesional o de animación de las comunidades, y lo hacen con competencia y dignidad. Pero esto, como digo es ya “cosecha”…

¿Y sobre qué pilares te parece que se ha fundamentado este crecimiento?

Siento que este crecimiento se ha fundamenetado en tres pilares que se articulan enter sí:

La confianza en sí mismas. Crecer en confianza es propio del ser humano, pero a veces no se encuentra el ambiente que favorece crecer y desarrollar la confianza de que “soy capaz, somos capaces”… Recuerdo que una hermana, llena de emoción y alegría, en aquel lejano año 2003, cuando conducían el coche para la nueva misión de Inhassoro, me decía: “Gracias hermana, porque sentimos que ya estamos en la misión, como M. Ascensión y las primeras hermanas, y esto porque las hermanas confiaron en nosotras”.

El amor al Carisma, es otro de los pilares. Lo que ayudó mucho fue, y continua siendo, vivir la experiencia de inserción desde el inicio de la formación. La vida de las comunidades formadoras en medio de la gente más pobre y vulnerable; el cultivo de una actitud de escucha, acogida y solidaridad cuando llaman a la puerta; la participación la vida de la gente; vivir esta proximidad como elemento integrador formativo del Carisma que tiene como opción “evangelizar” y podríamos decir, dejarnos evangelizar por los más pobres.

Y por fin, el sentido de pertenencia a la Vicaría, a la Provincia y a la Congregación. Esta experiencia se ha ido consolidando en la medida en que se va asumiendo la vida y la misión de las comunidades. Pero también desde la formación inicial fue muy importante sentir la gran solidaridad de las hermanas, de la Provincia y de la Congregación, que pasaba también por el apoyo económico que ajudó en la preparación para la misión, así como los multiples gestos de fraternidad que nos llegaba y continuan llegando.

Has formado parte del Consejo Permanente de CONFEREMO (Confederaciión de Religiosos de Mozambique) ¿qué desafios vive la Vida Consagrada en Mozambique?

Soy consciente de que es una cuestión muy compleja pero te puedo decir que hice una experiencia muy grata. Personalmente me ayudó a conocer y sentirme más próxima de la Vida Consagrada hoy en Mozambique.

Partíamos de diferentes tradiciones espirituales pero sentíamos desafíos muy semejantes: ¿Cómo orientar la formación inicial para que los jóvenes descubran lo esencial del seguimiento de Jesús? ¿Cómo fortalecer la formación conjunta y la formación de los formadores? ¿Cómo trabajar intercongregacionalmente, juntando fuerzas, recursos y energías?

Las dificultades para responder a estos interrogantes eran muchas. No obstante, en este período, se concretizó un projecto de trabajo conjunto de varias congregaciones para acoger a las personas portadoras de VIH-SIDA – Hakumana – que actualmente está funcionando con bastante fuerza.

Pero sobre todo, nos preguntábamos, cómo ser testimonio profético dentro y fuera de la Iglesia,  qué podremos hacer para que la Vida Consagrada manifieste un rostro más evangélico. Los cristianos tienen hambre de formación, de cultivar la vida espiritual, de reflexionar sobre la realidad que vivimos. Los jóvenes nos lo piden a las religiosas y religiosos, y en muchos casos nos vemos ocupadas con otras tareas diferentes.

Por aquí vamos caminando en medio de las grandes y profundas transformaciones que constatamos en el país, en el continente y en el mundo. Transformaciones que nos interpelan y nos mantienen en tensión entre el “ya” y el “todavía no” del Reino.

Muchas gracias, Inocencia, por tu compartir sincero y fraternal. No dudes que, como decía M. Ascensión, “cuando se hace el bien tarde o temprano recogemos los frutos”. Y tú eres privilegiada porque el fruto de la gratitud y del reconocimiento de tu entrega sin medida, todas las hermanas ya te lo han confirmado.

Inocência Costa
Vicaría de Mozambique

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