Cuando salí de Pamplona destino a Madrid para comenzar la Escuela de Medicina para Misioneros, me parecía imposible que a mis años pudiera llegar a salir airosa de tal empresa. Pero el Señor, siempre a mi lado me ayudaba.

La Comunidad de Fernández de los Ríos fue la primera y la que me ayudó en las dificultades. Éramos un grupo donde reinaba siempre el “buen humor”.

DA ISABEL PEDROSAAl terminar los dos años de formación, mi primer destino fue Alemania tres años y medio, luego Bélgica y en 1969 un salto a África: Zaire-Camerún-Togo-Camerún. Siempre acompañada de hermanas que me aceptaron con mucho cariño, como el que yo les tenía a ellas. Siempre he trabajado en la Sanidad. La maternidad fue mi trabajo: he ayudado a muchos niños a venir al mundo, no siempre ha sido fácil, pero tengo que deciros que siempre, siempre, he sentido la mano del Señor que de muchas maneras me ayudaba y protegía en las dificultades.

Una de ellas la falta de luz eléctrica cuando te llamaban por las noches por algún caso difícil, que nos lo ponía complicado sobre todo cuando teníamos que coser (suturar) a las mujeres en caso de desgarro, a la luz de una pequeña linterna (entonces no había las que hay ahora). Pero un médico que nos visitaba, al ver cómo teníamos que trabajar me mandó una linterna muy buena de esas que emplean los mineros.

Otra vez la solución a ese problema nos llegó de un grupo de alemanes de “Lions Clubs” que nos visitaban todos los años y traían medicamentos, camas, instrumental etc. Entre ellos había un periodista que me acompañó al dispensario cuando me llamaron para una urgencia. Al ver cómo teníamos que trabajar con pequeñas lámparas de petróleo y linternas se quedó muy impresionado y, de vuelta a su pueblo escribió un reportaje sobre lo que había visto en África. Pero su sorpresa y sobre todo la nuestra, fue que la gente de aquel pueblo nos financió la instalación de seis placas solares y dos técnicos alemanes vinieron a instalarlas.

El día que la luz funcionó, todo el pueblo salió a la calle para ver el “milagro”: ¡“Luz, luz”! en el dispensario de Djon y Kotora de Togo. Entonces, sí que se podía trabajar en la noche.

El hospital más cercano estaba a 72 Km. Las urgencias que enviábamos, yo se las encomendaba al Señor y tengo que decir que todas se salvaron, aunque eran casos graves y con mucho peligro de traslado.

Por eso repito que he vivido grandes milagros. ¡Tantos niños y tantas mujeres salvados!, ¡tantos niños nacidos y tanta alegría!

Mi último trabajo como enfermera-matrona ha sido en Semto (Camerún), colaborando con la “Fundación Liliane” que se ocupa de los niños y jóvenes con dificultades.

Isabel Pedrosa 3Hoy me encuentro en la Comunidad de Yaundé (Camerún) ya un “poco torpe” y “muy sorda”. Hago lo que puedo en la casa.

Quiero tener un recuerdo muy especial para Teresa Castroviejo y Carmina Fernández. Somos las únicas que quedamos de 10 que empezamos el postulantado. Me imagino que tendrán los mimos recuerdos de aquel día, un día frio con nieve…, pero… felices de poder consagrarnos a lo que habíamos deseado ser: Misioneras Dominicas de Rosario.

No puedo terminar estas líneas sin tener un recuerdo para nuestra Madre Beata Ascensión Nicol. Ella me ha guiado siempre con sus consejos, la he sentido siempre muy cerca. En este día le pido que siga siempre a mi lado.

 

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