¡Nicaragua Resiste!

Han pasado tres meses desde que la realidad de Nicaragua se encrudeció. Ya nuestra Nicaragua no es la misma y con ella las personas. Nuestro cotidiano ha cambiado. Cada día, despertar con vida y al lado de los familiares es un verdadero milagro, pues no todos cuentan con ese regalo, porque así otros y otras lo han querido y decidido. Más aún, está en la médula de los jóvenes Nicaragüenses el deseo profundo de una verdadera Patria Libre, donde haya justicia, paz y sobre todo que se le respete la Vida.

“Juntos somos un volcán”  se ha convertido en más que una consigna: es la expresión que refleja la unidad de un pueblo que le ha recordado a un gobierno dictatorial lo que significa estar cansados de burlas, falacias, nepotismo y crueldad.

 

Mujeres valientes, gestoras de la nueva revolución

Imágenes conmovedoras nos llegan y desgarran el alma: Madres encadenadas en los portones que dan acceso a la cárcel “El Chipote”; madres tiradas en colchonetas, donde pasan la noche aguantando hambre y lluvia; madres desmayadas ante la infamia y la desinformación; madres desesperadas por no saber el verdadero paradero de su hijas, hijos, esposos, hermanos…;  madres derramadas en llanto que abrazan a su hijo liberado, en un abrazo que confunde a uno y a otro como uno solo; abuelita que acoge en su regazo al nieto que, recién liberado, corre a ella y se lanza de rodillas, abrazándola; madre eufórica abrazando a su hijo recién liberado, y gritando: “¡Este es mi niño, tan valiente como su madre; se fue a defender la patria!”.

¡Benditos los vientres fecundos de estas mujeres que parieron a estos héroes, heroínas y mártires de nuestros tiempos!

¡Benditas ellas que amamantaron esta juventud heroica!

¡Benditas mujeres que han sabido ofrecer nueva vez sus entrañas para parir esta nueva Nicaragua!

¡Benditas mujeres de Dios que se han encadenado, llorado, protestado y enfrentado a fuerzas monstruosas para defender a sus hijos e hijas, hermanos, hermanas, esposos! Más aun, de ellas brotaba con fortaleza el impulso que viene de las entrañas de este Dios Madre y Padre que acompaña y recrea esta realidad tan dura y compleja.

Las entrañas de las mujeres siguen albergando vida y compromiso, cuando apoyan a hijas, hijos, hermanas, hermanos y esposos desde las trincheras. Estas y estos, cubiertos con la bandera azul y blanco, tocan cacerolas, cantan con gallardía el himno nacional o Nicaragua, Nicaragüita o disparan un mortero como medio de defensas.

 

Jóvenes: reserva moral del pueblo de Nicaragua

 Los jóvenes con su convencimiento, valentía y resistencia han despertado a un pueblo que en muchos momentos creyó que estaban dormidos, indiferentes y ausentes, por pasar mucho tiempo en las redes sociales, imbuidos en actividades que parecían alienantes y superficiales; algunos obviaron y subestimaron su capacidad de  compromiso con su patria, con causas justas; pensaron que le habían lavado el cerebro con sus slogans baratos, dádivas y puestos de trabajos dentro del régimen, y no: simplemente se estaban preparando.

Por sus venas y corazón corría sangre oxigenada que despertó al gigante dormido que llevaban por dentro, esas dosis de energías dio a luz una fuerza que venció el miedo que por mucho tiempo parecía haberlos anestesiado, pero las injusticias los discursos ambiguos, disfrazados con palabras de amor, paz y reconciliación ya les dio asco, y se atrevieron un 19 de abril a dejar salir el sueño de una Patria Libre. Salieron convencidos y convencidas de que ya era el MOMENTO.  En las luchas, en las calles han ofrendado sus vidas fecundas cargadas de ilusiones, sueños, pasión y esperanzas, hasta donde la edad les ha permitido. Han donado la vida y siguen donándola, por eso que les convence.

Continúan firmes, convencidos y convencidas, y con esperanza de ver hecho realidad el sueño de PATRIA LIBRE,  a pesar de la cruda cacería  y dura represión.

Pareciera que para algunos ser joven y estudiante es un delito y les persiguen. Sin embargo, para el pueblo estos chavalos y chavalas se han ganado  respeto y admiración.

Ellos y ellas desde las trincheras gritan: “¡Mama perdonáme, pero tengo que defender mi patria!”. Otros más adultos, dándose golpes de pecho, hoy dicen: “¡Perdón tenemos que pedirle nosotros a ustedes por dejarles esta responsabilidad tan dura en sus hombros”!

 

Mujeres y jóvenes: arterias vivas que sostienen la esperanza

Mientras el régimen llamó “grupos minúsculos y vandálicos” a la gran masa popular que salió a  las calles a exigir justicia, Mons. Silvio Báez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, los exaltó llamándolos “reserva moral del pueblo”, palabras que les dieron ímpetu particularmente a las y los jóvenes para continuar la lucha. 

Ya son más de 350 asesinados en 93 días, en su mayoría jóvenes. En estos Cristos crucificados de hoy, sus costados atravesados por las balas, manan sangre y agua viva que generan nuevas fuentes de vida y renuevan el sentir del mundo que les contempla y reflexiona sobre poner el hombro para que el peso de la cruz sea más liviano.

Hoy, las y los jóvenes juntos a las mujeres siguen siendo arterias centrales que mantienen en movimiento el latir del corazón del pueblo que busca vivir con dignidad e igualdad.

¡Que cátedra de profetismo nos han dado! A muchos y muchas les han segado la vida, pero esas vidas han generado y siguen generando más vida. Hombres, mujeres, niñas y niños que en medio de la crueldad de las balas y la represión continúan sumándose a esta justa y noble causa: vivir con Libertad. “Porque libres nos ha creado Dios.”

Comunidad de MDR en Nicaragua (Managua y Jinotega)

 

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Mujeres valientes, gestoras de la nueva revolución

 

Jóvenes: reserva moral del pueblo de Nicaragua

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