El pasado domingo, 17 de febrero, del año en curso, nuestra Parroquia de Damaia, tuvo la suerte de acoger las Jornadas de la Juventud de las Parroquias de la Vicaria de Amadora  y fueron unos 200 jóvenes, aproximadamente, los que se inscribieron y participaron.

El tema central fue  La MISSIÓN  que se encuadra en El AÑO MISIONERO  decretado por la Conferencia Episcopal para la Iglesia en Portugal  y que culminará en octubre próximo coincidiendo con el MES  ESPECIAL MISIONERO, decretado por el Papa Francisco.

Así, en la mañana, los Jóvenes fueron divididos en Grupos y cada grupo salió para participar en diversas acciones misioneras, en los más diversos lugares de la Parroquia.

A nuestro Centro Social fueron enviados 37 jóvenes con el objetivo de despertar y sensibilizar para la existencia en nuestros medios,  de personas y  familias  viviendo en situaciones degradantes y como como podemos solidarizarnos, dar apoyo e comprometerse con ellos para ayudarles a superar. Se pretendía, que conociesen  La MISION que nosotras, Misioneras Dominicas, desarrollamos hace muchos años en estos barrios, con la ayuda de muchos colaboradores y VOLUNTARIOS de dentro y de fuera.

Al llegar al Barrio, nos detuvimos  un poco para ver la realidad y la situación actual del mismo, siendo bien visible la degradación del ambiente,  aumentada  por las demoliciones ya realizadas, o dejadas a medio, y por la abundancia de traficantes y consumidores de drogas. Es increíble ver lo que tienen que suportar las pocas –unas 30 –  familias que aquí todavía permanecen.

Una vez llegados al Centro Social y después de tomar un café y unas galletas,  comunicaron  de qué parroquias provenían y se dividieron en varios grupos. Se les propuso que pensaran en una cuestión que querían conocer más a fondo sobre el lugar donde se encontraban, de lo que había visto en el Barrio, o también sobre la vida y misión de las Hermanas. Sus preguntas se sintetizaron más o menos en lo siguiente:

 ¿Porque esta iniciativa de las hermanas de vivir y “misionar”  en  un barrio periférico y clandestino y con emigrantes?  ¿Qué tipo de apoyo dan las hermanas y todo el personal del Centro Social a la gente? ¿Quién financia este Proyecto, esta Misión, a las Hermanas? ¿Por qué están destruyendo el Barrio ¿ ¿ las personas y familias desalojadas tuvieron y tienen derecho a casa?

Al ir respondiendo a estas cuestiones, todos  mostraban  mucho interés y fueron muy participativos   resultando interesante e interactivo el diálogo.

Finalmente,  hicimos la siguiente pregunta, para que las respuestas fueron, igualmente, dadas por grupos: «¿Qué es lo que vosotros lleváis  de esta visita y de este  Encuentro”?. Las respuestas fueron, de manera sintética, las  siguientes:

Nos ha impresionado esta realidad tan dura,  la degradación y el tráfico de drogas y nos sentimos más sensibilizados y conscientes al conocerla por dentro; vemos de otra manera a las personas que viven en estas situaciones.

El hecho de que las hermanas den apoyo y vivan con personas que vinieron de fuera, extranjeros, es muy significativo. Nosotros también podemos e debemos dar más de nosotros mismos, también podemos apoyar muchas maneras, incluso como Voluntarios.

Sentimos mayor proximidad con las personas que sufren y admiramos el ejemplo de las hermanas y lo que es ser misionero.

Nosotras, las hermanas, nos quedamos muy contentas de como transcurrió  el  Encuentro e parecía evidente también, la alegría que los Jóvenes expresaban. Así que dimos e damos GRACIAS A DIOS!

 

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