Correr con la antorcha encendida

Deseamos compartir con vosotras la experiencia que estamos viviendo en la Vicaria durante este año jubilar. El Señor quiere realizar en nosotras “un nuevo nacimiento como Congregación”, llamadas a crear y compartir la esperanza en medio del pueblo y con él.

Somos conscientes de que necesitamos poseer una profunda experiencia de Dios para afrontar los desafíos de nuestro tiempo y discernir los signos de los tiempos a la luz del Evangelio. Precisamos estar abiertas a la voz interior del Espírito Santo que nos convida a acoger con profundidad los designios de Dios (Catecismo de la doctrina social de la Igresia nº24).

Como Misioneras Dominicas somos llamadas, en este año, a ser y hacer esa grande experiencia de Dios que nos desafía a ser luz en nuestra misión al completar 100 años de existencia como Congregación. Si esto no fuese suficiente, nos embarga también la intensa alegría de la trasladación de los restos mortales de Nuestro Fundador, venerable Ramón Zubieta, al convento del patrocinio.

Estamos seguras de que es esta misma luz y fuego que calentó e iluminó en primer lugar a Ramón Zubieta y Ascensión Nicol en sus corazones que, movidos por ella dejaron todo para enfrentar ríos, mares, e incluso as montañas de los Andes,  en busca del “Cristo Sofredor”, hoy nos acompaña.

Movidas por este mismo espíritu, en Mozambique escogimos como símbolo del Centenario el fuego – la antorcha – que desde su origen, ha tenido la función de iluminar y calentar. “Ahí de mi si no anunciar el Evangelio de mi Señor”, decía S. Pablo. Si caemos en la indiferencia y dejamos de ejercer el verdadero sentido del fuego, algo estaría a fallar en nuestra vida.

La antorcha, que pasará por todas las comunidades, inició su recorrido, en Milange, en la misión de Tengua, en Enero, y permaneció hasta Febrero. Esta fue la primera misión de las Hermanas en Mozambique en el año 1959. La ceremonia de la acogida del símbolo y de su significado, fue muy participada por antiguas alumnas, amigos y por toda la comunidad cristiana que siempre tiene un recuerdo muy especial a su origen. Se celebró la Eucaristía en la misma Iglesia de la misión, y se hizo memoria de las Hermanas difuntas que dieron su vida en este lugar.

En Marzo, fue llevada la antorcha a la comunidad de S. Martín de Porres del Barrio de Chirangano en Quelimane. Fue recibida igualmente con una emotiva celebración en el Centro de Solidaridad. Participaron los Profesores del Centro, Los miembros dela Familia Dominicana, el grupo de jóvenes en proceso de discernimiento vocacional, y las hermanas de la comunidad. Fue un momento vivido con emoción y marcó a todos por su novedad y por la manera como se desarrollaba: Canticos, poemas, presentaciones, oraciones.

Esta antorcha es esperada por las comunidades de la provincia de Maputo: Ciudad y Mahotas, con mucho júbilo para cerrar el centenario. En su preparación está comprometida toda la juventud MDR.

Nuestro agradecimiento se dirige a toda la Congregación por este año repleto de gloria y honra a nuestros Fundadores y a las presencias en los lugares de inserción. No queremos dejar de agradecer al Consejo General por el material de reflexión que nos ayuda a vivir e compartir los momentos tan importantes de nuestra Familia. Pedimos a nuestros Fundadores que nos envíen su bendición y acompañen siempre. Que el Señor continúe bendiciendo nuestra misión en los nuevos Maldonados que nos esperan.

Maputo 28/03/2018

Ir. Maria Mulima

 

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