Nuestras Hermanas llegaron a Likasi en 1965 por invitación del obispo Léontin se dedicaron al servicio médico de la Gécamines; Este servicio consiste en el hospital del personal, la clínica, y los servicios de las clínicas periféricas.

 La distribución de los servicios unió a nuestras hermanas en un ambiente misionero y apostolado. Con el apoyo de nuestros padres fundadores, la profunda vida espiritual y la formación que recibieron, todos se dedicaron al servicio médico del sindicato minero del alto Katanga, que en ese momento era la sociedad más grande del Congo.

Trabajaron con valentía y mientras dominaban la lengua, Suajili; Desde que los primeros arribos a Likasi procedían de Kisangani al mismo tiempo que el apostolado y el cuidado había entre todos una atmósfera de fe y coraje para sanar.

Por la tarde con las bicis, el apostolado se difundió en las afueras de Likasi y especialmente en Ditengwa donde hay un centro de salud. Hoy en el centro de Ditengwa, fruto de nuestro apostolado, cada domingo los fieles se reúnen para orar, y el sacerdote dirá la Misa una vez al mes.

El centro está muy bien equipado con maternidad y dispensario, medicinas y todos los demás materiales no faltan. Esto hace que sea más fácil para el personal para tratar a los pacientes bien, pero por desgracia hay una gran caída de hermanas, apenas podemos hacer un mínimo de apostolado, todos los viernes tenemos Misa para los enfermos en el hospital y con una visita de aliento En los pasillos, donde el sacerdote pasa después de la Misa para dar la comunión a aquellos que no han podido participar en la Eucaristía.

Vamos todos los sábados a animar la Misa en la clínica, con la ayuda espiritual posible, pero a veces es muy difícil porque todo el mundo tiene el derecho de venir y sanar incluso a aquellos que oran en sectas son muchos los que ven incluso a los musulmanes. Cuando hay pacientes serios, el grupo de cantantes con el sacerdote lo visitará para orar, y a veces dará la comunión si pedimos pero algunos nos cazan y no aceptan nuestras oraciones.

 

La capilla de la clínica después de su rehabilitación fue muy visitada y las relaciones públicas se hicieron a la televisión en la entrevista que le dijeron a la gente de aquí las sectas están cansadas de cambiar trajes para bailar hasta que estén cansados y aquí está este pequeño Dominicano, lo que hizo para atraer y dar a conocer y orar a Dios.

 

La obra misionera iniciada por nuestros fundadores Ramón Zubieta y asCensión Nicol y continúa viviendo con nosotros y continuará tras nosotros. Esta obra de estar siempre al servicio de los más pobres y requiere que las personas que escuchan la voz de Dios estén al servicio del Reino.

 El trabajo iniciado por nuestros padres fundadores en este carisma que el Espíritu les inspira se cumple en las palabras de Jesús:» no eres tú quien me escogió pero soy yo quien te eligió, elegido y destinado para eso en la misión que das fruto y que esta FRU Queda.

Nuestros padres fundadores, asCensión Nicol y Ramón acogieron con beneplácito esta invitación de Dios que los había elegido y dejado en el mundo de los pobres. Han producido fruta y hoy podemos ver que la fruta ha sido duradera. La semilla sembrada en la tierra de los pobres en el Perú, continúa hoy en los diferentes países de los cinco continentes o nuestro carisma nos ha traído.

Seguimos haciendo nuestro mandato de Jesús, y la forma en que nuestros fundadores entendieron esta consignación a comienzos del siglo XX y en el contexto del bosque peruano.

Estamos felices de ser la continuación del carisma hoy nos responsabilizamos de mantenerlo vivo tratando de afrontar los retos que surgen en la vida del carisma.

Sor Penia Fernandez

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