1. ¿Cómo surgió tu vocación misionera?
Tenía una hermana que entró a las monjas de clausura y otra que quería ser religiosa pero enfermó y falleció. Teníamos un primo muy cercano, él era Misionero Dominico en el Perú y me entusiasmo con la vida misionera, me habló de las hermanas con las cuales compartía la misión y entré a la Congregación a los veinte años.

2. ¿Qué significó para ti el vivir la misión en China y Filipinas?
Fuimos cuatro hermanas a Filipinas, tuvimos un mes de viaje en barco. Había unos jesuitas que tuvieron que salir de Macao. Ellos habían trabajado con nuestras hermanas en el continente. Entonces vieron la necesidad de atender al leprosorio, entonces uno de ellos observó y vio la necesidad de una escuela para que se formaran los enfermos y consiguió que el gobierno apoyara el proyecto y así obtener la aprobación del ministerio de educación.

Había dos mujeres que estaban enfermas y dos de ellas eran maestras, así que una fue nombrada como profesora oficial. De nosotras unas se ocupaban de un ambulatorio en la ciudad y yo me ocupaba de la leprosería, los curaba, les extraía las muelas. Un día saliendo a caminar vi a un hombre que cogía una piedra y se limpiaba el pus de las heridas, así que lo llevé a la leprosería, me pasaba toda la mañana para curarlo, los brazos y sus piernas, llegaba un momento en que lloraba de dolor, esta experiencia me impactó mucho.

Estaba bastante tiempo en la enfermería, como se aprobó la escuela, la maestra que estaba enferma empezó a dar clases de inglés. Los enfermos venían a curarse y luego iban a la escuela, así que cuando tenía el horario de clases de inglés yo iba para aprender, me sentaba atrás y tomaba notas, eso me ayudó mucho, era una excelente profesora, hizo una labor buenísima, allí estuve ocho años.

Luego vimos que era necesario abrir una comunidad en Manila cerca de la Universidad de Santo Tomás, allí nos hicimos cargo de una residencia universitaria. Estuve otros ocho años, se veía que era necesario que fuera a Taiwán, unos ocho meses estuve estudiando el mandarín, los caracteres como si estuviéramos haciendo dibujos, un rato escribir, otro interpretar. Luego fui a Ping tun, y trabajé en un hospital. A los cinco años tres hermanas fuimos a fundar a Australia, estuve dos años allí.

Las hermanas vieron que era necesario que ayudara a la administradora general en Madrid, así que me dediqué a trabajar seis años con Begoña. Luego trabajé dando clases de Inglés en el Colegio Stella Maris y me encargaba también de la administración.

Maura de Hoyos3. ¿Qué significa cumplir veinte años en la comunidad de Leganés?
Hace veinte años vinimos tres hermanas y hablando con los sacerdotes de la parroquia, nos dijeron que la misión que se necesitaba era trabajar con quienes no vienen a la Parroquia, entonces luego de un año de conocer, nos dedicamos a acompañar a toxicómanos, algunos salieron de la droga y cambiaron sus vidas. Actualmente me preocupo por los que están en la calle, los acompaño al médico, a veces les ayudamos para comprar su abono de transporte, muchos de ellos no tienen a nadie que les apoye, no tienen familia aquí.

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