Se nos invitaba a descubrir que Internet no es un conjunto de cables, tampoco es una herramienta, sino que es experiencia, vínculo, es el contexto cotidiano donde habitan personas reales con sus sufrimientos, preguntas, dificultades y búsquedas, es un ambiente de evangelización. Es allí donde estamos invitadas a anunciar el mensaje liberador de Jesús cuya actitud principal es la escucha, estar atentas al murmullo de la humanidad en la red, estar dispuestas a dialogar con los que no piensan como nosotros, salir de nuestros guetos ideológicos y potenciar nuestra creatividad e imaginación para ofrecer mensajes que conecten con la realidad vital de las personas. Invitados a “saber ser” y “saber estar”, no podemos vivir en la esquizofrenia, si nuestras relaciones fuera de la red son auténticas igualmente auténticas podrán ser las de la red.

 

Necesitamos superar la lógica del púlpito y del catecismo, la gente quiere participar, interactuar, pensar, dialogar, comunicar, compartir y no ser adoctrinados. El anuncio de la fe debe ser transmitido en otras categorías porque la antropología y la forma de relacionarnos ha cambiado, no podemos predicar una teología 1.0 con una tecnología 2.0.

 

foto congreso i mision

 

El conectarnos con experiencias vitales enriquecedoras nos permite potenciar nuestra espiritualidad e interactuar en la red ofreciendo la riqueza del tesoro que llevamos en vasijas de barro. Se nos invitó a atrevernos a cruzar el umbral y utilizar evangelizadoramente twitter, facebook, plataformas que nos permiten una comunicación horizontal, inmediata y se convierten en un portal en el que podemos fortalecer el profetismo, visibilizar realidades ocultas, sensibilizar, trabajar colectivamente, generar identidad. La gente busca esperanza en las calles digitales, estamos invitadas a crear comunidad desde un rostro humano y acogedor, compartir la alegría sostenible que brota de nuestro encuentro con la belleza del evangelio.

 

Como Misioneras Dominicas estamos llamadas a evangelizar, la red es una plataforma privilegiada para desarrollar nuestra misión, aprovechemos la oportunidad de generar vínculos y ser agentes multiplicadoras de mensajes de vida, fortalecer la cultura del diálogo y del encuentro, compartir experiencias, unirnos a causas solidarias, difundir noticias que los medios no transmiten, estamos invitadas a mostrar el rostro de Dios desde las nuevas claves, desde la normalidad, sin buscar el éxito en la red sino dar frutos.

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