“¡Dichosa tú que creíste! Porque se cumplirá lo que el Señor te anunció”.  (Lc 1,45)

El asentamiento “Jireh” (El Señor mi proveedor), se encuentra ubicado entre la 23 avenida y 1ra calle de la zona 1, ciudad capital de Guatemala. Limita al norte con el asentamiento el Carmen, puente Belice y Línea Férrea. Al sur con el asentamiento 15 de Enero y Anexo las Victorias, al oriente con el Río las Vacas y al igual con la Línea Férrea.

Observando la realidad en que viven y conviven un grupo de mujeres en este asentamiento, surge la incógnita de cómo están organizadas, cómo en medio de tantas precariedades salen adelante con su familia. La capacidad de generar alegrías y optimismo a su vida diaria y en los encuentros de cada miércoles para compartir la Palabra de Dios.

Cuando se comparte la experiencia de Dios, en lugar de estudiarla o razonarla, se vibra de una manera especial. En cada mujer hay una historia de encuentro con este Dios cercano, el Dios de la historia. Encontramos en la Biblia las narraciones de la vida de Rajab, Ruth, Betsabé y otras tantas con una experiencia profunda de Dios y nos dan lecciones de vida, estas mujeres del asentamiento “Jireh” también nos evangelizan con su vida.

Cada una de ellas va optando por subir diariamente la cuesta para dar a su familia lo necesario. Una subida que por la ubicación del asentamiento no les queda otra opción que recorrer físicamente, ya que es el único espacio donde pudieron encontrar un pedazo de tierra (y algunas pagando renta porque ni siquiera es de ellas el terreno). Así sucede en esta sociedad en donde la gente empobrecida por el sistema no se le toma en cuenta.

La mayoría de ellas tienen a sus hijos e hijas inscritas en estudios de primaria y básicos. Dentro de las actividades que hacen durante el día es ir a dejar a sus hijos en la escuela pues, aunque no está tan retirada, no les da seguridad que anden solos en las calles. En una ocasión, una de las mujeres, nos comentó que ya no llegaba una de las madres de una compañera de su hija y ella se preocupó e investigó la razón de esta ausencia. Así se enteró de que se encontraba enferma. Al enterarse de la situación nos comunicó como grupo, para ver en qué disposición nos encontramos para ir a visitarla. Esto nos da ejemplo de preocupación por el otro, de comunicación, toda una red de solidaridad.

La mayoría de ellas están vinculadas con la Parroquia “Los Ángeles”, algunas llegan a los cursos de corte y confección, otras a aprender cómo preparar productos de limpieza. Están contentas con lo que van aprendiendo y van reconociendo sus habilidades y capacidades de creación. Se animan unas a otras y perseveran a pesar de las dificultades para conseguir sus materiales.

En estos últimos meses, hemos compartido con ellas temas sobre nuestra fe como cristianas católicas. Dentro de los temas han surgido pláticas sobre la realidad de cada una de ellas y siempre relacionado con los problemas sociales actuales, problemas que tienen su origen en no buscar el bien común sino intereses personales o de grupos reducidos, que a costa del pueblo quieren enriquecerse.

 

Estas mujeres son un referente para la comunidad local, desarrollando sus potencialidades y multiplicándolas para toda la comunidad desde el quehacer diario. Se convierten en agentes de transformación para una sociedad justa y equitativa, comenzando en su entorno, subiendo y bajando la cuesta de su vida, así como lo hacen en el asentamiento.

Todas quieren un bien común y luchan por ello, de ahí que se diga que son mujeres con una profunda experiencia de Dios y esta experiencia les lleva a la participación activa como cristianas comprometidas en mejorar su entorno colectivo. Son signo de esperanza y confianza en Dios.

Esta experiencia con las mujeres, en esta etapa de profundización con la persona y Proyecto de Jesús en la que estoy como novicia de las Misioneras Dominicas del Rosario, me reafirma en la confianza de un Dios amoroso que camina a nuestro lado, en que Jesús nos sigue trayendo la Buena Noticia cada día, en el diario convivir con los y las que nos rodean. Jesús sigue invitando a buscar el Reino de Dios en lo más sencillo, confiando siempre que de lo pequeño surgen milagros de vida, en donde todos sin exclusión podemos formar parte importante.

 

Angélica María Gómez Gómez (novicia mexicana)
Comunidad Postulantado Noviciado Zona 9
Guatemala.

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