Experiencia vivida junto a CODIMUJ

Colectivo de mujeres en la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas

Por María del Carmen Martínez, Misionera Dominica del Rosario

 

DSC 0404Observar las imágenes en el video trae a mi memoria un sinfín de experiencias vividas con y entre mujeres desde hace más de 30 años. El haber llegado hasta aquí es un sueño que persiste y sigue apuntando hacia el futuro.

 

1. Es un camino iniciado entre lodo como indican en el video los pies que caminan sobre el mismo. A esos pies los animan la fuerza y la vida de tantas mujeres que anhelan y exigen libertad y dignidad.

 

  • Esos lodos fueron amasando otros caminos que juntaron: una necesidad y una inquietud o intención.
  • Las mujeres de las comunidades por donde andábamos sentían la necesidad de salir, de conocer, decían ellas. Sentían la necesidad de compartir con otras cómo eran sus vidas, que alguien las escuchara.
  • Frente a esa situación, otras mujeres teníamos la inquietud de hacer algo para que salieran del anonimato, la exclusión y opresión en que vivían en sus familias, comunidades, sociedad e iglesia.
  • Eran los años de la gran actividad de organizaciones sociales, de las revoluciones libertarias, del Vaticano II que nos recordaba que somos Pueblo de Dios, de las teologías de liberación, india, afroamericana, feministas y otras emergentes.
  • Desde el trabajo pastoral de la diócesis acompañábamos los caminares del pueblo iluminándolos con la Palabra de Dios. Algunas nos fijamos más directamente en la situación de las mujeres.
  • Las mujeres eran invitadas a encuentros, a conformar grupos, a Leer la Palabra de Dios con Ojos, Mente y Corazón de Mujer. Fue esta práctica la que abrió el camino hacia la conformación del Área.
  • Lo que recuerdo con emoción son las historias y los rostros de tantas mujeres con las que compartí, algunas ya fallecidas. Impactaba el interés que manifestaban, su modo sencillo y la creatividad que tenían para salvar distancias y dificultades: Yo, analfabeta en tzeltal y ellas con limitaciones para expresarse en castilla. Platicábamos con ellas, ofrecíamos Textos Bíblicos y temas de reflexión en castilla. Muchas mujeres llevaban a sus hijos, la mayoría a sus nietos, para que les tradujeran o apuntaran en un cuaderno lo que se hacía en el Encuentro o reunión. Era esa una práctica muy, pero muy frecuente en los grupos de la zona Tzeltal. Ese modo nos indicaba el gran interés que tenían las mujeres por participar.

 

2. La experiencia tan sencilla y aparentemente oculta fue siendo detectada por otras personas externas, instancias, caminos y miradas. Mujeres del Área, la CODIMUJ, fueron invitadas a compartir su experiencia a una Universidad de Veracruz, a la UNAM –invitada por Mercedes olivera aquí presente-. Salieron a Noruega, Suiza, Cuba, España, Ecuador, República Dominicana. Con la MMM fueron a Brasil y EE. UU. Así mismo se recogió la primera etapa de la experiencia en un libro “Con Mirada, Mente y Corazón de Mujer, que se presentó en el año 2000 y participamos en la película, “El aliento de Dios”.

 

3. Hubo gran interés de mujeres externas, académicas por conocer la experiencia. Antropólogas, Sociólogas, Teólogas, Biblistas como Bárbara Rid, Pilar Gil, Pilar Sanchiz, de la Universidad de Sevilla, Mercedes Olivera, Aída Hernández, y otras muchas que hicieron investigación en el Área, escribieron artículos, libros, tesis, y el apoyo de Martha Figueroa en la defensa de los derechos. Igualmente numerosos grupos de estudiantes de EEUU y Europa de diferentes Universidades y varias disciplinas que venían a conocer la situación, belleza y riqueza de Chiapas, buscaban con interés el contacto con las mujeres de la CODIMUJ para escuchar su palabra, enseñanza, decisión, ejemplo y sabiduría acumulada en tantos años y de tantas mujeres cursada en el día a día en la universidad de la vida, que con valentía, entrega, compromiso, dolor, gozo, avances, aprendizajes y realizaciones llevaban a cobo en este caminar. Logros y aportes hacen de esta experiencia un telar, mosaico o calidoscopio de infinidad de colores en el que muchas de nosotras nos sentimos incluidas e identificadas.

 

4. Para mí el acompañar de diferentes modos la experiencia de las mujeres del Área ha sido de realización, crecimiento y satisfacción. Caminé con ellas en el despertar a la realidad de exclusión, marginación y desprecio que el sistema patriarcal tiene hacia la mujer. Tuve la oportunidad de ir superando prejuicios, haciendo hermana, desaprendiendo y aprendiendo con ellas la práctica de humanidad que guardan sus vidas y saberes. Me han enseñado a caminar desde el compartir, de irme “plantando” entre ellas. Me van “abriendo los ojos”, a “quitarme la venda de los ojos”-como ellas dicen-. Ha sido experiencia de humanización y de ir descubriendo desde las y los preferidos de Dios el Evangelio viviente que encierra este caminar colectivo.

 

Bendigo y agradezco al Dios de la Vida haber tenido este privilegio y oportunidad.

 

 DSC 0374 DSC 0379 
 DSC 0389  DSC 0385
 DSC 0396  DSC 0397

DSC 0401Comentarios al video del Área de Mujeres

Por María Del Carmen Montes, de Mujeres para el Diálogo

Después de ver y escuchar el caminar del Área de Mujeres, quiero compartir con ustedes mi sentir.

Quedan en mi corazón las imágenes y las palabras  que escuchamos de  compañeras y hermanas en diferentes tiempos y espacios.

 

Creo que quienes filmaron este documental, tuvieron el cuidado de mostrar no solo la cotidianidad de las actividades que las mujeres desempeñan en su familia, el campo, los grupos, sino también el entorno, el río, la selva, los pájaros, animales que conviven todos los días en sus vidas, la belleza del oficio de artesanas, creo que eso nos metió en un mundo simple y complejo a la vez. No sólo es filmar una historia, es verla, sentirla y traerla a nosotros y nosotras que a veces estamos tan lejos de esa realidad, para poder apreciar ese todo que es la vida de las mujeres.

 

Este documental se acompaña en muchos momentos de cantos, tonadas que nos recuerdan otras canciones, pero que si reparamos en las letras, nos hablan también de cómo viven, cómo el sistema económico y social, les impacta, cómo han descubierto que pueden, quieren y tienen todo el derecho de vivir de manera distinta.

 

Algo importante de recordar, es que la mayoría de esas letras fueron hechas después de reflexionar algún tema, ya sea del eje de análisis, o de género, o de la mística, o de la cultura, y en algunos textos, todo junto.

 

Para quienes vivimos en otros espacios, conjuntar tantas realidades en pocas líneas, nos resulta más de una vez, muy difícil, ellas logran en una letra, en un dibujo, en una seña, mostrar lo que van aprendiendo. Esa es otra dimensión que el video nos muestra.

 

Desde mi mirada, siento que el trabajo de más de 30 años, es sin duda,  un proceso que inició con muchas de las que aquí son entrevistadas, mujeres que como ellas dicen, “ya no somos  las mismas”, compañeras que vivían en el silencio, en la creencia que les había tocado vivir así, que eso era lo natural, lo normal… y a medida que fueron intercambiando sus experiencias descubrieron que la violencia la vivían todas, de diferentes modos, pero allí estaba, que no tenían derechos, que casi nunca se les permitía dar su opinión, decir su palabra, que su trabajo, era el de su casa,  trabajar la tierra, o cuidar de sus animales y huertos, atender a sus hijos e hijas, estar pendiente del hombre de la casa. Así fue su madre, así fue su abuela, así habían sido la mayoría de las mujeres que ellas conocían.

 

Ahora las escuchamos completamente desenvueltas, sin miedo,  frente a una cámara, convencidas de que es otra su misión en este mundo, en su comunidad, en su pueblo, en Chiapas, en el país. Sí nos expresan el sufrimiento que han vivido, pero ahora su vida se llena de luz y esperanza. Personalmente han descubierto que Dios las ama, que las cuida, que las protege, que les da libertad, que no las quiere sumisas, ni calladas, ni resignadas…

 

Este video es un material, que al ser compartido con otras mujeres y en otros espacios provocará el deseo de movimiento, de caminar, de no quedar paralizadas por la embestida de un sistema patriarcal opresor, y un sistema capitalista neoliberal que quiere arrasar, despojar, aniquilar, herir, matar toda esperanza de vida.

 

Es una probadita de un movimiento de mujeres, que ha roto con esquemas, que ha abierto las puertas de la casa, de la iglesia, para que entren vientos nuevos, muchas de ellas nos han contado sus experiencias en otros países, con otras compañeras y hermanas que quieren un mundo diferente, donde todos, ellos y ellas puedan desenvolverse y entablar diálogos, proyectos de vida, construcción de comunidades donde las diferencias no provoquen desigualdades.


Chabela, María, las Domingas, Pascuala, Lubia, Sebastiana,  y tantas más que nos han dado su palabra, expresan su caminar, que no ha sido fácil,  ellas dicen, “nos tapan el camino”, a veces los más queridos, y más cercanos, pero damos la vuelta  o  brincamos el obstáculo y seguimos.

 

Encontraron en este caminar el corazón del Tatic (Don Samuel Ruiz, anterior obispo de Chiapas), que tuvo compasión, por la terrible situación que las mujeres vivían cuando él llegó, y pidió apoyo y si bien, al principio era luchar por las terribles condiciones en que se encontraban de opresión y pobreza, llamó a hermanas que se dieron en cuerpo y alma a esa misión. Aquí recordamos entre otras, a Victoria, Nelly, Maricarmen, aquí presente, Consuelo, Miriam, Doris, Alma, Tony, Lety, Chacha, Estela, por nombrar algunas, son muchas más.


El Tatic,  dejó hacer, les dió la libertad para que propusieran modos y formas de iniciar un proceso de educación y formación, empezando por la toma de conciencia de su situación, y cuando estaba próximo a dejar la Diócesis, en 1999, año jubilar, con una catedral repleta, llena de mujeres que cantaban con él y lo felicitaban por su caminar, él dijo:

 

“Hace 30 años esto no hubiera podido ser posible, cómo han luchado para defender su dignidad, su capacidad de crear e impulsar un trabajo enorme, que abarca toda la diócesis, un trabajo sencillo, sin grandes espavientos, pero que poco a poco se siente su fuerza,  su libertad y su empuje”.

 

Tatic Samuel, creyó en las mujeres, aunque no tuviera claro del todo las causas de la opresión patriarcal, en lo social, eclesial y económico contra ellas, pero las dejó hacer y también en una ceremonia íntima, en la Nueva Primavera, las envió a predicar, a difundir la Palabra de Dios, vista con ojos, mente y corazón de mujer.

 

Por eso, en el video, se muestra el agradecimiento que toda el Área de Mujeres, tienen para quien estuvo cercano a su corazón.

 

Para terminar, quiero decirles que para mí, durante todos estos años, casi 28, trabajar en el área,  ha sido un privilegio, primero que me dejaran entrar a este espacio, la Diócesis cuidaba mucho que nadie se les colara.


Segundo, ha sido una gracia, conocerlas, compartir, aprender, caminar y llenarme de fuerza cuando por aquí vengo,  recordar los encuentros, sus experiencias, sus luchas y sus resistencias, es como un bálsamo y un empuje para seguir trabajando en esta lucha de la liberación de las mujeres, porque sabemos que es una tarea larga, muy larga…


El video nos muestra que se avanza, y juntas perseguimos la utopía, que como dice Eduardo Galeano, que se nos acaba de ir: “¿Para qué sirve la utopía?”, y nos dice:

 

Utopía

La utopía está en el horizonte.

Camino dos pasos,

ella se aleja dos pasos

y el horizonte se

corre diez pasos más allá.

¿Entonces

para qué sirve la utopía?

Para eso sirve

para caminar.

                                                                   

Eduardo Galeano


San Cristóbal de las Casas, 20 de abril de 2015

Share
Share
Share