La iglesia católica desempeña un papel importante en el desarrollo, la sensibilización y la estabilización de la sociedad congoleña. En esta capacidad, participa constantemente en el despertar democrático y acompaña desde 1990 el parto difícil de un estado de derecho en el Congo. Ahora brilla la nueva visibilidad en el campo político e inventa las modalidades sin precedentes de movilización en el espacio público, que también tiene una nueva estructura gracias a su propia red de instituciones.

Invierte el espacio público y realiza la función Tribunitienne cuidando la educación, los servicios sociales y la salud, por la voz de los obispos, ofrece los principios rectores del comportamiento práctico de acuerdo con el Evangelio y Doctrina social de la iglesia, haciéndolo sin renunciar a su primer deber de saber el de evangelismo. Tiene una responsabilidad política que ejerce a través de su contribución teórica y práctica o de convertirse en sociedad congoleña.

Ante el impasse creado y mantenido por la clase política, los obispos piden a los congoleños que se movilice y recuerden la obligación de organizar las elecciones presidenciales antes de finales de este año 2017 de acuerdo con el acuerdo político general y Incluido el 31 de diciembre de 2016 (acuerdo de San Silvestre), que contiene soluciones a la salida pacífica de esta crisis.

En el discurso de lanzamiento de la campaña el Presidente de la Conferencia Episcopal Nacional del Congo (CENCO), Monseñor Marcel UTEMBI, ha hecho saber que después de expresarse repetidamente sobre el advenimiento de la paz, la justicia democrática y el respeto por la Dignidad de la persona humana, la iglesia ha levantado la opción de involucrarse en la educación cívica y electoral del pueblo congoleño, para contribuir al éxito de la transición a través de la movilización de la población en las elecciones y llama a todos los congoleños a Frente a la gran crisis que está experimentando nuestro país.

Condena la violencia de dondequiera que venga y reafirma la santidad y la inviolabilidad de la vida humana y la reconciliación en el gran Kasai.

Finalmente tenemos que tomar el control de nuestro destino común. Es el momento histórico de ser embajadores de Cristo (2CO 5,20) en el espacio público, en el corazón del mundo y de tener una presencia activa y valiente en el mundo de la política.

Hermana Isabel TSHIKA

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