Nacimos en el año 1918 en la Amazonía peruana, junto al río Madre de Dios. El grito de los pueblos originarios no dejó indiferente a Monseñor Ramón Zubieta, nuestro fundador, quien con audacia misionera se insertó en el corazón de la selva y desde allí descubrió las urgentes necesidades de las comunidades y la injusticia que sufrían por quienes explotaban el caucho.

Monseñor Zubieta confía en el poder transformador de la mujer cuando es formada y su dignidad levantada, es así como llevado por este deseo  viaja a  España y solicita a hermanas Dominicas que le acompañen en esta misión. Madre Ascensión Nicol junto a otras hermanas responde a este llamado y se transforma en la primera mujer que incursiona en la selva peruana, es allí donde descubre su nueva vocación al contacto con las mujeres y los niños y niñas, a quienes educa y con quienes comparte la vida y las faenas cotidianas.

En 1918 nace la nueva Congregación, fruto del Espíritu, del esfuerzo, y del amor  que experimentaron nuestros fundadores por los pueblos originarios, de manera especial por las mujeres y  la lucha por su dignificación.

Desde el río Madre de Dios fluyó la vitalidad de nuestro Carisma hacia China, luego nos fuimos extendiendo por diversas latitudes, teniendo como único móvil compartir nuestras vidas con los  empobrecidos y acompañarlos en los procesos de liberación.

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