1. Hijos de su época
Podemos constatar, en primer lugar, que están presentes en nuestros jóvenes gran parte de los graves problemas ético-morales que más afectan a nuestra sociedad: individualismo, consumismo, inconstancia, pensamiento débil, convicciones trágicas, falta de perseverancia en sus mejores proyectos, etc.
La globalización en que vivimos logra que aumente la exclusión y la desigualdad. El desempleo golpea a la juventud y la pobreza se ensaña con la periferia. Sin embargo, no debemos reducir la globalización a lo económico ya que está muy presente en la cultura, en la política y en la tecnología. Sigue en aumento la fragmentación de la sociedad y los medios de comunicación social, sobre todo el internet y la TV, trasmiten una imagen del mundo, un estilo de vida y unos valores que influyen, cada vez con más fuerza en los comportamientos de la juventud.
La globalización divide en la misma medida que une. Promueve uniformidad con efectos totalmente desiguales: algunos entran de lleno en lo “global” y otros muchos quedan anclados en lo “local” como expresión de marginación en el mundo moderno.
“En adelante nada será igual: costumbres y tradiciones, lenguaje y religión, valores y comportamientos; en una palabra, la cultura se vera contrastada con otras formas de vida como expresiones de otras culturas que reclaman espacios o ámbitos de manifestación” (“El dialogo de la vida cotidiana”. Teresa Losada).

2. Entre el modernismo y post-modernismo
Nuestros jóvenes viven la modernidad y la post-modernidad al mismo tiempo. La modernidad es la irrupción en nuestras culturas de los valores de la ilustración. En realidad la modernidad significó una ruptura total con la cultura medieval. El Renacimiento y el Protestantismo fueron algunos de sus precursores. Pero cuando hablamos de post-modernidad nos estamos refiriendo a ciertos valores nuevos muy relacionados con los grandes avances tecnológicos y con las formas de comportamiento que nos trasmiten los medios de comunicación.
Para la juventud actual el valor fundamental está en la libertad personal y en la propia auto-realización. Todo se lo juzga y aprecia desde la perspectiva del “yo”.
El modernismo y post-modernismo los jóvenes lo viven desde sus propias experiencias personales.

3. “Light”, una palabra inglesa que pretende definir a nuestra juventud
Algunos analistas pretenden definir a nuestra juventud con la palabra inglesa “light” y quieren explicar su sentido con la expresión “café descafeinado”: por un lado se quieren tomar un buen café pero, a la vez, se exige que sea suave, ligero, débil…, es decir, sin las características propias del café. Nuestra juventud no quiere nada relacionado con ideas fundamentales, difíciles de digerir, y nada de compromisos decisivos en los que no sea posible el inmediato retorno. Se trata, sobre todo, de pasarlo bien, de lograr las máximas satisfacciones personales: el placer, la fama, los pequeños éxitos… Se han ido diluyendo los límites entre el bien y el mal, entre lo positivo y lo negativo… Los referentes más importantes ya no serán la familia, los padres, los héroes nacionales o santos…, sino los artistas, los cantantes, los deportistas, los conjuntos musicales…

4. El cuerpo es la persona
Hay que cuidar el cuerpo y, sobre todo, hay que exhibirlo. La apariencia vale más que la realidad. El cuerpo se ha convertido en la persona y hay que mimarlo. La exterioridad se ha impuesto sobre la interioridad. Lo que vale es lo que se ve, ya que “mi cuerpo soy YO”.
Hay una profunda alergia ante el dolor. Esto impulsa a la búsqueda del alivio inmediato que pueden ser los psicofármacos o las drogas.
La felicidad aparece vinculada al placer de un consumismo muy sofisticado. Las canciones y las telenovelas tienen gran capacidad para transportar a los jóvenes a un mundo de ensueño en el que se vive feliz!!!

5. La política como sinónimo de corrupción
Lo político para muchos jóvenes es sinónimo de corrupción. Esto aparece muy presente en el movimiento denominado de los “Indignados”. Rechazan la política y a los partidos en cuanto búsqueda del poder. Entienden a la política como servicio al pueblo para que viva mejor. Piensan que la mejor organización es la que surge de abajo para no caer en el clientelismo. Los políticos son la clase social peor valorada por ellos.
Esta opción muy crítica frente a todo lo político les lleva a actitudes de indiferentismo y de prescindencia en su compromiso social. El futuro lo ven como muy incierto y se satisfacen con una cultura totalmente despolitizada, centrada, sobre todo, en la plena auto-realización personal.
 
6. Las relaciones virtuales desplazan a las presenciales
La distancia ya no es obstáculo para conectarse con otras personas. La proximidad virtual se la puede interrumpir en cualquier momento. Sin embargo, debemos tener presente que estar conectado no quiere decir que estás relacionado. Con frecuencia puede ser una dificultad para crear verdaderos vínculos humanos afectivos. La mayoría de los jóvenes acceden al manejo constante de los medios modernos de comunicación sin espíritu crítico. Se piensa que el 75% usan el internet como mero entretenimiento y solo un 25% para enriquecerse en sus conocimientos. Sin espíritu crítico es muy fácil ser víctima de la manipulación.
El internet y el teléfono celular van robando la identidad de nuestros jóvenes. La pérdida de memoria en relación a acontecimientos familiares importantes es un hecho. ¡La responsabilidad parece caer sobre el aparato!!! Nunca ha habido tanta información y, a la vez, tanta ignorancia y tanta distancia.
Las relaciones humanas demandan ahora menos tiempo y menos esfuerzos, pero el otro, es “menos sujeto y más objeto…” Yo puedo eliminarlo muy fácilmente si creo que invade mi privacidad.
Estar conectado quiere decir estar relacionado. El internet nos conecta, pero eso no quiere decir que nos abra a una relación más afectiva y profunda.

7. Su mundo afectivo-sexual
Es evidente que la juventud actual va a tener que enfrentarse con graves y difíciles desafíos en este campo de lo erótico-afectivo ya que, sobre todo los mensajes continuos de los medios de comunicación, les han de orientar por caminos equivocados.
Hoy asistimos a una verdadera adoración del sexo: los medios de comunicación social prometen auténticos “paraísos terrenales”, que, en la mayoría de los casos, se convierten en verdaderos infiernos: embarazos no deseados, abortos, sida, violaciones, drogas, enfermedades venéreas, desengaños sentimentales…, etc. Esta capacidad de crear dolorosas frustraciones en el área de lo erótico-afectivo va en aumento.
Las relaciones sexuales sin un verdadero amor se traducen en búsqueda del simple placer. Bajo ningún aspecto se puede denominar a ese acto como amor verdadero. Muchas veces es instrumentalización del otro/a para la satisfacción sexual, creando siempre un gran vacío existencial.
Una de las características de la madurez psicológica es la capacidad de ponerse en el lugar de la otra persona, de salir del egoísmo adolescente y de tomar conciencia del daño irreparable que se le puede hacer, dentro de la relación de pareja, a la otra persona. 
 
8. Sus frecuentes criticas a la iglesia
Las críticas de los jóvenes a la iglesia son frecuentes. No será raro escuchar frases como esta: “Cristo sí, iglesia no”. Se da en ellos un creciente entusiasmo por el mensaje y la figura del Jesús de los Evangelios, a la vez que una creciente decepción de la iglesia como institución.
Consideran que las celebraciones litúrgicas y las misas dominicales son aburridas y que los fieles cristianos que acuden regularmente no forma una verdadera comunidad, sino una colectividad que se junta para cumplir con una obligación en la que predomina la mentalidad legalista y la pasividad. Ven a los presbíteros como muy distantes del pueblo y juzgan como muy largos y poco inspiradores sus sermones. Las parroquias las ven como oficinas para el expendio de sacramentos…
La cultura de lo pragmático dificulta la incorporación de los jóvenes a la vida de la fe y a la práctica de la oración personal. Se valora lo que es rentable y lo que sirve para solucionar los problemas de la vida material. Lo espiritual y la fe se consideran propios del ámbito privado. Vemos muchos rosarios y medallas colgadas al pecho, cruces e imágenes, pero en la mayoría de los casos son expresión de una religión con un sentido mágico e individualista.
 
9. Nuestra actitud…
No pocas veces nosotros/as, los adultos, formados en un ambiente y en unos contextos muy diferentes, criticamos a los jóvenes, sin darnos cuenta que ellos tienen que afrontar obstáculos más difíciles y provocadores comparados con los que nosotros/as tuvimos.
Para la juventud actual no es nada fácil enfrentar la vida, sobre todo, en la dimensión ética, afectiva y religiosa. Se encuentran bombardeados por constantes estímulos que les inducen a alejarse de su verdadera autoformación. Estímulos que les incitan al consumismo, al relativismo moral, al hedonismo y a la permisividad total en el área de lo erótico-sexual.

Nota: Las ideas y los juicios expresados en el presente artículo pretenden abrir el diálogo y la confrontación con lo que los jóvenes opinan sobre sí mismos como personas y como grupo social. Se trata de analizar con ellos hasta que punto están presentes estas ideas y estas actitudes en nuestros jóvenes para, después, en un segundo momento, considerar qué sería lo más conveniente hacer para enfrentar tan graves desafíos.

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