“El secreto de la paz y la dicha está en olvidarse de sí misma, en el vaciarse de sí para que todo lo llene Dios” (M. A. Nicol)


“Señor dame de esa agua para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla” (Jn 4, 15)

3. POZO – MÍSTICA

El rústico pozo de Maldonado,
sació la sed de las primeras Misioneras Dominicas.
Pozo comunitario, que congrega a las mujeres,
Pozo generoso y disponible.
En torno al pozo Dios se les acercó
en el rostro de los niños y niñas,
en la sed de dignidad de las nativas,
en la sed de justicia de los nativos.
El agua viva del Jesús montañés,
mantuvo vivo su anhelo de vida abundante para todos.
En la aridez de la misión,
el pozo fiel brindaba el descanso y la paz.
El encuentro con Dios, agua indispensable,
arraigo del corazón, amor fundante.
Referencia absoluta.
Manantial que hiciste florecer nuestra misión,
en la cruz y la resurrección, alegría derramada.
De ti, agua viva, bebieron las misioneras.
El espíritu fecundó nueva vida
en el corazón de la selva.
Dios se hizo voz y canto,
consuelo y cuidado,
brisa y letra,
medicina y escuela.

Hoy seguimos orientadas hacia tu pozo Señor,
una y otra vez,
sin tu agua desfallecemos,
extraviamos la ruta.
Mantennos fieles a tu manantial,
a la sed de ti, a la sed de compromiso radical
con los pobres de la tierra.

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