“Les hice algunos obsequios y al sentarme a comer los reuní, les repartí algo de comida y algún terrón de azúcar, lo que fue un banquete de eternos recuerdos para ellos y también para mí, pues nunca me veo más feliz como cuando estoy rodeado de esos seres desgraciados” (M. Zubieta)


“Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron” (Lc 24, 30)

6. COMIDA COMPARTIDA – EVANGELIO EN ACCIÓN

Comida compartida,
mesa del Reino,
utopía que se aproxima.
Los preferidos de Dios en igualdad y comunión,
vas tejiendo tu comunidad nativa con cercanía y ternura.
La mesa los hermana y renueva la vida.
La misión comienza con la cotidianeidad.
La memoria del corazón no olvida
y saboreando la comida les hablabas de Dios.
En los pequeños detalles sustentas tu predicación.
La vida del pobre es tu compromiso
y tu pasión.
La vida abundante para todos,
la Palabra y la comida,
la fe y la escuela,
la iglesia y la familia.
Dios y el nativo,
la justicia y la paz,
la ternura y el vigor,
evangelio y liberación,
desarrollo y promoción.
Los binomios de tu andar
que bien supiste conjugar.

Tú Señor, Pan de vida,
que nos llamas a vivir en comunión,
ayúdanos a buscar más vida para los demás.
Que nadie pase hambre ni de pan ni de Dios.

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