“El río se cambia de impetuoso torrente en pacífico lago y todos llenos de alegría nos acomodamos en la canoa, y seguimos la marcha franca y exenta de temores” (Mons. Zubieta)

“Rema mar adentro y echen las redes a pescar” (Lc 5, 4)

1. CANOA – MISIÓN

Sobre una canoa nació nuestro sueño
el sueño de anunciar la Buena Nueva
a los nativos de la selva.
Canoa frágil,
mecida por las aguas del Madre de Dios.
Árbol originario transformado
por las manos creadoras del pueblo.
Canoa que acercas a los distantes
que hermanas a los distintos.
Canoa de la proximidad,
de la amistad.
Canoa misionera
que albergaste a Monseñor Zubieta, Madre Ascensión
y a las pioneras en la selva peruana,
que les diste impulso para ir más allá
para hacer su morada entre los nativos
y fijar su tienda entre ellos.
Para mostrarles el rostro de un Dios amor
por medio de la dulzura y ternura del encuentro.
Canoa sostenida por la fe en el Dios de todos los ríos.
Canoa que sigues bregando como hace cien años,
en medio de la torrentada y la calma.
A contracorriente y en corrientes amigables,
en medio del claroscuro y la luz.
Canoa peregrina por los ríos del mundo,
anunciadora de la alegría del evangelio
a todos los pueblos que hemos abrazado
y nos han brindado su hospitalidad.

Gracias Señor por seguir conduciendo nuestra canoa,
por mantener tu fidelidad y confianza en nuestra travesía.
Ayúdanos a seguir cultivando tu sueño,
en itinerancia y disponibilidad,
a seguir apostando por la dignidad de todo ser humano,
a seguir alentando encuentros y desafiar fronteras.

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