Mensaje del Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal de Mozambique, a las comunidades cristianas y a todos los mozambiqueños de buena voluntad, sobre los actuales desafios de la “unidad nacional” Portugues

 

Rafo DiazNosotros, los Obispos Católicos de Mozambique, reunidos en Consejo Permanente del 24-al 26 de febrero de 2015, en el Centro Catequético de Guiúa, en Inhambane, os saludamos cordialmente, con gran estima y consideración, al mismo tiempo que manifestamos nuestra solidaridad con todos los hermanos que por todo el país sufren grandes dificultades, sean por los desatres naturales o a causa del egoísmo humano. Su sufrimiento es nuestro sufrimiento y de cada uno de los mozambiqueños que se sienten hermanados por los mismos deseos de comunión, de paz y de solidaridad, porque el imperativo de la “unidad nacional” nos lleva a sufrir con el que sufre y a alegrarnos con el que se alegra, como es propio de una familia que comparte la suerte de unos y otros y juntos buscan superar las dificultades y construir un futúro próspero y mejor.

 

Es a partir de la conciencia de esta búsqueda común del bienestar y de la felicidad, cimentada en los lazos de unidad, que nuestra historia común y secular se fue tejiendo y sobre la que queremos reafirmar el valor de “la unidad nacional”, expresión que frecuentemente se menciona en los medios de comunicación social y en el diálogo politico. De hecho, la verdadera “unidad nacional” no puede estar anclada sólo en los limites geográficos de nuestro país ni en la letra muerta de las leyes que rigen nuestro estado y sí en la comunión real de los mozambiqueños animados por el mismo espíritu de fraternidad y de solidaridad, en la construcción de una nación feliz, saludable y próspera.

 

En este sentido, la consolidación de la “unidad nacional”, que constituye un bien inestimable para todos, una riqueza a la cual no podemos nunca renunciar, no puede ser considerada nunca un monopolio exclusivo de algunos grupos cerrados en si mismos y obcecados por la ganacia de poder político y económico.

 

mozambiqueComo todo el verdadero bien común, nuestra “unidad nacional” implica a todos los miembros de la sociedad mozambiqueña: nadie está escusado de colaborar, según sus propias posibilidades, en su búsqueda y en su desarrollo, pues ella exige ser servida plenamente, no según visiones reduccionistas, subordinadas o interesados, sino desde la lógica que tiende a la más amplia responsabilidad de todos. De hecho ella es un bien arduo de alcanzar y por eso exige una capacidad total de renuncia de los intereses meramente egoístas y una búsqueda constante del bienestar del otro como si fuese propio. La “unidad nacional” por tanto se construye todos los días, con la participación de todos los mozambiqueños: hombres y mujeres, niños y ancianos, jóvenes y adultos, sin exclusión de nadie.

 

En los tiempos que corren por causa del partidarismo de gran parte de las instituciones del estado mozambiqueño, el número de excluidos en la toma de decisiones importantes sobre nuestro país y sus ciudadanos crece vertiginósamente y el Gobierno cada vez se revela menos capaz de ejecutar algunos de los objetivos fundamentales de la Agenda que el Estado Mozambiqueño tiene plasmado en el número 11 de su Constitución: la edificación de una sociedad de justicia social y la creación del bienestar material, espiritual y de calidad de vida de los ciudadanos ante la ley; el refuerzo de la democracia, de la libertad, de la estabilidad social y de la armonía social e individual; la promoción de una sociedad de pluralismo, tolerancia y cultura de la paz; el desarrollo de la economía y el progreso de la ciencia y de la técnica; la afirmación de la identidad mozambiqueña, de sus tradiciones y otros valores socioculturales; razón por la cual la “unidad nacional” está cada vez más amenazada por intereses meramente partidarios o de algun grupo de personas en particular.

 

vale-en-MozambiqueNo faltan ejemplos concretos de lo que acabamos de decir y están bien patentes a los ojos de quien quiere ver la verdadera realidad del prueblo mozambiqueño. De hecho, la injusticia gritante de la pobreza aplastadora de la mayoría, mientras que algunos se enriquecen deshonestamente y viven en la opulencia; la ausencia de transparencia en la explotación de los recursos naturales y una total falta de respeto por el medio ambiente; la extorsión de tierras a los campesinos nacionales para implantar megaproyectos que sólo favorecen a las multinacionales extranjeras y a una minoría insignificante de ciudadanos mozambiqueños; la ambición desmedida de los funcionarios públicos que hacen de la corrupción, del pillaje y del blanqueo de capitales su modus vivendi, para el propio enriquecimiento; el recurso a la fuerza, la arrogancia y la intolerancia para imponer las propias ideas u opiniones; los pleitos electorales llenos frecuentemente de irregularidades, anulando la atención y participación del pueblo para escoger los gobernantes del país; la exclusión social, económica y política de tantos mozambiqueños; todo esto hace temblar nuestra “unidad nacional” y nos impide ser una verdadera familia donde cada miembro se ocupa del binestar del otro.

 

La “unidad nacional”, por tanto, no puede reducirse a una expresión teórica o peor todavía ser utilizada para excluir millones de ciudadanos mozmbiqueños condenados a vivir como apatrias en su propio país.


Para consolidar la verdadera “unidad nacional”, es urgente que todos nos empeñemos en la construcción de un país próspero y saludáble: a través de la inclusión sociocultural, con políticas de acceso a la educaión seria y de calidad, que permita a todos los ciudadanos transformarse en agentes de su propio desarrollo y del país; a través de una política de difusión de los servicios generales de salud para todos, respetando la vida y la dignidad de cada ciudadano mozambiqueño; a través de la garantía de la libertad de expresión como presupuesto indispensable para un diálogo sincero y verdadero, donde cada uno se sienta libre de expresar sus propias opiniones sin temer por su integridad física; a través de la inclusión económica, favoreciendo la participación de todos, particularmente de los jóvenes y de los campesinos, en la construcción de la riqueza del país, velando para que nuestro crecimiento económico sea realmente sustentáble y no a costa del sacrificio de generaciones venideras; a través de la inclusión política, sociedad civil, ONGs y asociaciones privadas, que tengan espacio suficiente para el diálogo, en vistas a la construcción de un estado verdaderamente democrático.

 

MOZAMBIQUE076De hecho si la inclusión social, económica y política son los pilares de la “unidad nacional”, el camino maestro para su consolidación es el de la búsqueda sincera de diálogo y de participación de todos los mozambiqueños en la vida del país; a través de la escucha sincera y respetuosa de las propuestas y opiniones de todos; de la real adecuación de los procesos de gobierno a la situación concreta del país, intentando siempre promover modelos de gobernación que más respondan a los intereses de todos los ciudadanos, sobre todo de los más desfavorecidos; a través de la implementación de políticas concretas de inclusión y de participación de todos en la vida de la nación, renunciando a la opinión errada de que la mayoría puede hacer todo sola, ignorando sistemáticamente la opinión valida y cualificada de los grupos minoritarios.

 

Para terminar, saludamos y animamos las varias iniciativas de personas particulares o de grupos, que caminan hacia la construcción de una verdadera “unidad nacional”, marcada por un clima de comunión, de justicia, de solidaridad, de fraternidad, de paz y de reconciliación. Del bienestar de todos los mozambiqueños depende el bienestar de cada uno de nosotros. ¡Dios bendiga nuestro país!

 

Inhambane, 26 de Febrero de 2015.

Por el Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal de Mozambique,

 

Dom Lúcio Andrice MUANDULA

Obispo de la Diocesis de Xai-Xai y

Presidente da CEM

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