La celebración tuvo lugar el 29 de abril de 2012 en la Iglesia de la Sagrada Familia de Gomtipur, Ahmedabad. Monseñor Thomas Maftoon, Obispo de Ahmedabad, presidió la Eucaristía concelebrada por varios sacerdotes. Un buen número de cristianos de la parroquia, personal del centro St. Mary’s, familiares de las hermanas, religiosos y religiosas, y las misioneras dominicas representantes de nuestras comunidades les honraron con su presencia. El señor obispo destacó la importancia de estar bien arraigados/as en Cristo. Agradeció a los familiares de las hermanas Kalisiya y Heena por entregar sus hijas a la Madre Iglesia al servicio del pueblo. También destacó la importancia de la vocación y oró por las vocaciones pues ese domingo se celebraba también la jornada de oración por las vocaciones.

La celebración fue significativa y muy emotiva. Todos los participantes se unieron a las hermanas Kalisiya y Heena en su acción de gracias al Señor mientras las Misioneras Dominicas encendían velas como símbolo de su compromiso de continuar la Misión. Asimismo, todos compartieron el ágape fraterno para reforzar los vínculos de familia como seguidores de Cristo. Realmente fue una experiencia inolvidable que será saboreada por las dos hermanas misioneras dominicas a lo largo de toda su vida y que les ayudará a mantenerse siempre arraigadas en Cristo para continuar el servicio a Dios en la Iglesia Misionera.

Sr. Meena Dabhi O.P

Testimonio de las dos Hnas. Kalisiya  y Heena:

Nuestra vocación a la vida religiosa brota del Misterio de Dios, que es Amor (Jn. 4,16), y de su amor desbordante y sin límites para la humanidad y creación entera. En la plenitud de los tiempos, Jesús fue enviado por el Padre para revelarnos su amor. Verdaderamente la acción del Espíritu Santo está en el origen de cada vocación y carisma. Nuestra llamada es a seguir a Jesús de un modo radical, y al mismo tiempo para participar de su vida y misión. Nosotras,  Sister  Kalisya Xalxo OP y Sister Heena Rathwa OP estamos muy contentas de compartir nuestra experiencia de total entrega a Dios.

Porfesion Perp India 1Viaje de Fe hacia una vida de Compromiso.  Sister  Kalisiya:

“Los que están sanos no necesitan de médico sino solamente aquellos que están  enfermos”.

Estas son las palabras que sonaron en mis oídos desde mi infancia y que me siguen gustando mucho. Al ir creciendo, los miembros de mi familia me ayudaron a fortalecer mi fe. La sed de Dios creció más y más. Después de la primera etapa de estudios me vinculé a la Congregación y descubrí la llamada que afloraba dentro de mí.

He experimentado la mano de Dios guiándome en todas las circunstancias especialmente en los momentos difíciles. Muchas otras personas, como mis formadores en general y los miembros de la comunidad me han ayudado a crecer y profundizar mi viaje en la fe.  He recibido gracia sobre gracia; mi fe y confianza firmes en la Providencia de Dios crece día a día.

Profesionalmente soy enfermera, y el Ministerio de la Salud me permite desarrollar tal profesión con gozo, para poder irradiar el amor de Dios y su luz dentro de mí y a mi alrededor.

Manifiesto mi gratitud, desde el fondo del corazón, a cada Hermana de mi Provincia y a la Congregación.

Porfesion Perp India 3Sister Heena Rathwa:

Tomé contacto con las Hermanas Misioneras Dominicas en 1991. Estuve en el internado realizando mis estudios académicos, y por ello pasé muchos años con las Hermanas. Aprendí mucho de su trabajo y ejemplo. Un día expresé mi deseo de llegar a ser Religiosa. Me costó años, pues yo no era católica. Entonces tuve que pedir permiso a mi padre para hacerme católica; él estuvo de acuerdo y apoyó mi decisión y el proceso de dar mi sí a Dios. Tuve que afrontar muchas dificultades y desafíos sociales de mi pueblo. Pero el hecho es que, confiando en la providencia de Dios todo fue posible. Tuve pleno apoyo de las Hermanas que me ayudaron a dar el sí a Dios en el nuevo compromiso de vida.

Ahora tengo la oportunidad de agradecer a todas ellas su acompañamiento en la profundización y fortalecimiento de mi fe en Dios. Siento que cuando las cosas parecen estar más oscuras, Él está allí cuidando de sus elegidos. He experimentado al Señor muy cercano y por eso he llegado a hacerme hija de Dios. Mi viaje de fe empezó a los once años y ha crecido hasta mi compromiso por trabajar con los niños abandonados.  Continúo pidiendo que Dios me siga dando la gracia de derramar su amor a toda la humanidad.

A los que Jesús llama, los elige para estar con él y enviarles a otros para extender su Reino. El amor de Dios, manifestado en Cristo, nos une unos a otros en la vida religiosa. Esta unión nos envía a otros  para juntos dar frutos abundantes. Por nuestra profesión religiosa nos consagramos a Cristo y nos dedicamos a su misión.

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