Así como el profeta Isaías se ha dejado ser preguntado y alcanzado con la gran inquietud de Dios, todavía siento que él no deja de hacerme estas preguntas puntuales, que necesitan una respuesta inmediata y firme.

A lo largo de mi caminata religiosa, he notado que cada hermana asume el papel del Mensajero de Cristo hoy, en el lugar donde ella está.

Notable y sobre todo aquí en la misión, en el lugar donde estamos, experimento una gran riqueza, desde la experiencia comunitaria y la composición de la misma, siendo una comunidad intergeneracional e intercultural. Donde cada hermana va buscando una manera de armonizar lo que es, hace y cree, de aceptar al otro con sus cualidades y limitaciones, todo esto por el bien de los hermanos.

También alabo el sacrificio que cada hermana hace, para proporcionar alegría a todos, ayudándoles a resolver algunos problemas o situaciones, incluso si están muy cansados o incluso agotados.

Es esta forma de ser de cada una de las hermanas que también me anima y me inspira cada vez más a trabajar en pastoral, compartiendo la vida de fe. Al igual que en el hospital, un lugar donde tengo la mayor oportunidad de escuchar varias situaciones dolorosas, con mi deseo de ser una voz profética. Porque soy consciente de que no siempre doy la mejor respuesta o solución (como psicólogo), por mis limitaciones, frente a lo que cada uno puede presentarme.

Por otro lado, la celebración del centenario de la vida de nuestra congregación, es más una puerta abierta para volver al Maldonado, en nuestros pasos de la fe y testimonio que nos dejaron nuestros padres fundadores, lo que sucede en la medida en que renovó mi compromiso de Ríndete a Dios.

Humildemente reconociendo que todo esto sucede, no por mi fuerza, no por mi propia voluntad, sino por la gracia de Dios que no puedo negar.

(retirado de la carta escrita pidiendo la renovación de los votos, noviembre de 2017)

Gilda Zacarías Húo juniora Milange, Mozambique

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