Hace 100 años, provenientes de lejanas tierras europeas (España), un grupo de Padres Dominicos, encabezados por Ramón Zubieta y Les, se inserta en la Amazonía peruana (Río Madre de Dios) para Evangelizar y llevar un mensaje de esperanza y fe, frente a las condiciones extremas y de injusticia en que vivían las comunidades indígenas (Discriminación de la mujer, sobre -explotación de los recursos naturales, entre otros)

Monseñor Zubieta es un pionero, un revolucionario en aquella época, quien confía plenamente, en la importancia de educar a la mujer, al ser la base de la familia, y transmisora de valores morales- espirituales; deseando terminar con los estereotipos de la época, defendiendo la igualdad de oportunidades y de derechos para mujeres y hombres.

Esta misión necesitaba contar con la ayuda de más religiosos comprometidos, por tal motivo, se invita a las Hermanas Misioneras Dominicas, encabezadas por la Hermana Ascensión Nicol, quienes responden a este llamado y en conjunto, fundaron nuestra congregación.

Ya han pasado muchos años de esta proeza evangelizadora, y se han ido realizando diversas actividades con la intención de conmemorar y rendir un sentido homenaje a la ardua labor de nuestros padres fundadores en el Centenario: Concursos de dibujo, pintura, canciones, encuentro de jóvenes y, en aquella oportunidad, el congreso misionero “Nueva Perspectiva Para Humanizar Nuestras Relaciones”; el cual se desarrolló en la Ciudad de Lima – Perú entre el 6 al 8 de Julio.

En relación a la participación del congreso, debo señalar que forme parte de la delegación de docentes provenientes del Colegio Femenino Madre del Rosario, que se ubica en la Segunda Región de Antofagasta, en Chile.

Personalmente era la primera vez que visitaba la Ciudad de Lima, y viajé con gran expectativa de conocer la ciudad y su historia, la interacción con los hermanos (as) de distintos países que tienen presencia dominica y las temáticas que se iban a trabajar durante los días.

En la primera jornada, cuyo tema se centró en las “Relaciones que deshumanizan”, pude escuchar con atención las distintas ponencias realizadas por mujeres líderes que trabajaban y aportaban con su visión en diversos ámbitos de la sociedad: Pueblos Originarios, políticas de  gobierno (Ministerio de desarrollo e inclusión social), Educación Inclusiva, violencia de género; siendo muy  interesante el poder reflexionar frente a las estadísticas, conceptos, relatos de vida y la apertura al dialogo , que tuvo la congregación  frente a temas contingentes que son parte del siglo XXI.

En cada una de los relatos, se manifiesta el aporte “Real” y concreto de las Hermanas Dominicas del Rosario, ya sea desde las aulas, el trabajo con niños, jóvenes y sus familias en el tema de la discapacidad; el apoyo hacia la mujer indígena y su dignidad en la amazonia.

Todo este trabajo me hizo sentido, al reflejarse en el siguiente pensamiento “Se hace el bien en la medida que se ama”( Madre Ascensión Nicol), y que las hermanas lo aplican a cabalidad.

Por otro lado, en la segunda jornada, cuyo tema se centra en “Humanizar desde la experiencia cotidiana”, se nos invitó a reflexionar frente al cómo podemos hacer de nuestra vida diaria y la relación con Dios y con los otros, una instancia de humanización.

 

 

Estas jornadas de ponencias se trabajaron de la mano con la realización de talleres grupales (FODA de la realidad) y posterior exposición de las reflexiones de los temas de contingencias, en torno a un clima de respeto, apertura y amistad, compartiendo con docentes de diversas zonas del Perú ( Lima, Huacho, Piura) y Chile  ( Calama), de quienes aprendí mucho de sus experiencias de vida y esfuerzos por seguir en la senda de la educación.

Este hermoso encuentro finalizó con la realización de una emotiva misa, donde cada uno de los participantes aporto significativamente en la organización de la oración comunitaria, y posterior presentación artística de distintas delegaciones, sintiéndome agradecida por permitirme bailar y llevar con orgullo la bandera “Wiphala” con mis hermanos bolivianos, siendo un bello momento de unión latinoamericana.

Quisiera terminar agradeciendo a las Hermanas Misioneras Dominicas del Rosario, por esta hermosa instancia de participación, por su hospitalidad y atenciones hacia las distintas delegaciones; por mostrarnos la cultura local y hacernos parte de su “historia” congregacional, que sin duda , ha calado a fondo en nuestros corazones y nos invita a continuar el ejemplo de la misión…

“MI ANHELO ES VER FELICES A LOS QUE AMO, PUES SU DICHA ES MI DICHA Y REGOCIJO” Madre Ascensión Nicol

 

Daniela Rojo Ramallo

Profesora de Historia y Geografía

Colegio Femenino Madre del Rosario

Antofagasta-Chile

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