Ser Misionera Dominica del Rosario

¿Te has preguntado qué sentido tiene tu vida en este mundo?

¿Sientes dolor cuando contemplas el llanto inocente de un migrante, la mirada triste de una niña, las manos agrietadas de un obrero, la fragilidad de un enfermo?

¿Te conmueven los atardeceres, una mujer que aprende a leer con la Biblia, mujeres que se organizan y cantan, algunas se reencuentran con su dignidad y bailan?

¿Te sientes ciudadana del mundo, descubres la belleza de todo ser humano más allá de razas y culturas?

¿Experimentas a Dios muy dentro de ti, en el rostro de todo hombre y mujer, en el grito de los oprimidos, en la hermosura de las flores?

¿Te alegra el compartir en comunidad tus talentos y potencialidades, compartir con otros y otras tu ser, tu corazón?

¿Te sientes insatisfecha con el sistema económico y social actual que rige el mundo ordenado desde el culto al dinero, a lo superficial, a lo desechable?

¿Crees en una forma alternativa de vivir, desde la justicia, la solidaridad, la inclusión, y sentirte parte de una Creación en la que somos humildes servidoras?

¿Te gustaría que los amores de Jesús, los pobres, el Padre, el Reino sean tus amores también?

 

Si respondes afirmativamente te invitamos a cuestionarte más hondamente, pregúntate:

¿Qué quiere Dios de mí? ¿Cómo me sueña? ¿Cómo quiero vivir el amor? ¿A qué o a quién quiero entregar mi corazón, mis ganas, mi energía para toda la vida?

Dale cauce a tus preguntas e interrogantes, las Misioneras Dominicas del Rosario estamos dispuestas a acompañarte y acoger tus preguntas, ayudarte con la luz del Espíritu a descubrir qué quiere Dios de ti.

Nuestra Congregación tiene diversos rostros en todos los continentes, en cada lugar tenemos una comunidad, un espacio donde cultivamos el silencio, la oración, la fraternidad, el trabajo, el estudio y el compromiso con los pobres.

Pon atención, conéctate contigo y con el latido de Dios en ti y en la humanidad.

Si deseas comunicarte con nosotras para seguir dialogando sobre tus inquietudes, conéctate con:

Vaticano II ¡volver a las fuentes!

El proceso de cambio y actualización de la Iglesia con el Concilio Vaticano II motivó a la Congregación elaborar nuestras actuales Constituciones, en base a las originales del 27 de septiembre de 1918

Mi testimonio de vida
Hna. Irma (Miryam) Breña López read more…

Una vida para los demás

Con toda la humildad que caracteriza a una persona de su perfil, la monja Araceli Revuelta Arias recibió el homenaje de Pravia, villa española que la vio nacer en 1921, y el cariño de todos sus familiares, amigos y vecinos. «Lo que más ilusión le hace no es el reconocimiento en sí, sino tener la oportunidad de visibilizar las realidades de las personas a las que atiende en Bolivia», explicaba una de sus sobrinas, Inmaculada Revuelta, antes del comienzo del acto en la Casa de Cultura. read more…

Testimonio de Juncal

“Puede que, tras una experiencia de esta índole, uno regrese conservando su nombre, apellidos y profesión tal y como eran antes de irse… pero nunca vuelve siendo el mismo.” read more…

Testimonio de mi profesión religiosa definitiva como Misionera Dominica del Rosario

Para mí, la vocación religiosa es un misterio de amor entre un Dios que llama y nosotras que respondemos a esa llamada por amor y libremente. Realicé mi compromiso definitivo el 29 de abril en la fiesta de Santa Catalina de Siena, en el Alto de la Paz, Bolivia; me acompañaron mi familia, hermanas de las diferentes comunidades de nuestra Provincia, hermanas de la CBR, personal del Centro Materno Infantil Santa María de los Ángeles e integrantes de la comunidad parroquial. read more…

Viviendo con niñas abandona

He vivido en Guayaquil, Ecuador, una experiencia inolvidable. Viajé a esa ciudad para recibir a mi hermano que me visitaba  y antes fui a visitar a una joven que, creo que tenía 15 años cuando yo llegué de España a Ecuador. read more…

Zubieta

Tuviste pies despiertos para acercarte al hermano/a que estaba lejos y necesitado de cariño, ternura…

Tus pies dispuestos y arriesgados para desgastarse en la misión.

Pies que marcaron huellas, las huellas de Cristo. Tú dijiste “he venido a enseñarles a ser felices” y eso hiciste. read more…

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