Compartiendo la experiencia de nuestro primer año de postulantado

“Procura conformar tu voluntad con la de Dios y haz todo por amor”
Mons. Ramón Zubieta

Cuando miramos para tras sentimos mucha dificultad en sintetizar lo que fue más importante en nuestro caminar en el primer año de postulantado. Esta frase de nuestro Padre Fundador nos alimentó y ayudó mucho, especialmente en los momentos en los que no era tan claro para nosotras ajustar nuestra voluntad con la Voluntad de Dios.

¿Qué nos hizo crecer más durante este primero año de postulantado?

Primero el acogimiento de las hermanas cuando llegamos a la comunidad, su alegría, los cantos  con el “batuque”, con el “chiquitse”, con los “tungululus”. Igualmente el acogimiento de las hermanas de la comunidad de S. Tomás en Maputo. Desde el primer momento sentimos que habíamos llegado a casa.

También nos ayudó la semana de integración con el compartir de cada una de las hermanas de su vocación y vida misionera. Esto nos enseñó a hablar sin miedo de cómo surgió nuestra propia vocación y de las motivaciones que nos llevaron a querer ser misioneras dominicas. Esto nos marcó no solo en ese momento en el que iniciábamos nuestro camino, sino también durante todo el año, sentimos que es así que crecemos y además  aumenta nuestro deseo de pertenecer a esta familia.

Otro de los momentos que destacamos como importante fue el Retiro de preparación par la entrada en el Postulantado, así  como la propia celebración con los símbolos de la “peneira” (típico cedazo usado en África) y la “capulana” (paño tradicional que usa la mujer africana). El primer símbolo para aprender a tamizar, a escoger el grano verdadero del grano que nos dejaba vacías y no daba fruto.  Y la capulana para que no perdiésemos nuestra identidad de mujeres africanas y la proximidad con las personas sencillas de nuestro pueblo.

Nos agradó mucho participar en las clases inter congregacionales en el ISMMA (Instituto Superior Maaria Madre de África) con postulantes de otras Congregaciones no solo por los contenidos de varias asignaturas, sino también por la convivencia con otras compañeras que estaban haciendo la misma experiencia que nosotras. También nos ayudó el compartir entre todas la identidad de nuestra Congregación y de sus Fundadores porque esto contribuyó para profundizar más aquello que es específico nuestro y de lo que nosotras queremos ser continuadoras.

Sobre las clases que tuvimos en la comunidad, nos resulta difícil aquello que nos tocó más, porque cada hermana nos daba lo mejor de ella misma, no solo en conocimiento sino transmitiéndolos su propia experiencia de vida. Pero hubo una que nos desafió mucho, fue el “Itinerario de vida interior” porque nos hizo tomar conciencia de la falta de silencio interior y de la dificultad de conseguir, lo llevamos como tarea para el segundo año y tal vez para toda la vida.

Sentimos que otro aspecto que nos ayudó a crecer fue el acompañamiento personal porque nos llevaba a conocernos y aceptarnos a nosotras mismas tal como somos. Sin embargo destacamos igualmente como importante el acompañamiento de toda la comunidad e incluso dela comunidad de Maputo. Lo que permanece en nosotras es que todas las hermanas nos quieren ver caminar bien.

Para finalizar referimos el ambiente de la comunidad, la manera de vivir de las hermanas, sobre todo el que nuestra porta este siempre abierta a los que más precisan. Sentimos que esto fortalece el deseo que traíamos de querer ser Misioneras Dominicas del Rosario al servicio de los más pobres.

Sin embargo no todo fueron rosas, hermanas, también encontramos muchos días con “espinos” e incluso sentimos la tentación de volver para tras, pero con el desafío de la fidelidad y coraje de nuestros Padres Fundadores y el apoyo de la comunidad, estamos felices por haber vencido esta tentación.

Y como los símbolos hablan, decimos al finalizar que iniciamos el segundo año de postulantado el día 24 de Febrero con el símbolo del bambú, que significó para nosotras dar un salto más en el camino. Y una vez más nos sentimos animadas y desafiadas, por nuestros Fundadores: “Sé fuerte y constante. Cuando te sientas débil, vuélvete para Dios que nunca te faltará” (Ramón Zubieta)

Muchas gracias hermanas por vuestra ayuda de cerca y de lejos, pues siempre nos sentimos acompañadas.

Las Postulantes
Antónia, Tarcila e Teresa
Comunidade de S. Domingos, Mahotas, Moçambique

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