“CIEN AÑOS DE HISTORIA”

Cien años creando y compartiendo esperanza

Cien años ofreciendo vida y amor, mensaje inequívoco que llega al corazón de todo ser humano.

Hoy, día 7 de octubre de 2017 se enciende una gran luz para iluminar una Historia, que comenzó otro 7 de octubre de 1918: LA HISTORIA DE LA CONGREGACIÓN DE LAS MISIONERAS DOMINICAS DEL ROSARIO.

Es un deber de gratitud celebrar esta fecha recordando con inmenso gozo y cariño la gran Obra emprendida por Mons. Ramón Zubieta y Ascensión Nicol, Fundadores de la Congregación de Misioneras Dominicas del Rosario.

Mons. Ramón Zubieta y M. Ascensión encontraron, en el corazón de la selva peruana, situaciones humanas desgarradoras y marginadas especialmente dolorosa y humillante la situación de la mujer. En esta empresa se embarcaron conscientes de las enormes dificultades con las que se iban a encontrar, pero seguros y confiados que la fe mueve montañas y cambia los corazones. Ellos, entendieron que la Misión es salvar al mundo desde la compasión y la ternura, no desde el poder sino desde la pobreza y solidaridad con los pobres. Con estos sentimientos de gratitud y alegría iniciamos la primera celebración del Centenario de nuestra Congregación.

El sábado, festividad de la Virgen del Rosario, a partir de las cinco de la tarde ya resuenan voces de niños y jóvenes que van y vienen, llenando de colorido y vida el patio del Colegio Stella Maris de Madrid, ante la presencia de dos hermanas de Timor y una de Indonesia que, vestidas con los trajes típicos de sus países, reciben e indican a cuantos llegan para ver la exposición preparada para este fin y celebrar con nosotras este gran día.

A la entrada dos grandes carteles anunciaban:

  • CENTENARIO DE LA FUNDACIÓN DE MISIONERAS DOMINICAS DEL ROSARIO señalando a los pioneros: RAMÓN ZUBIETA Y ASCENSIÓN NICOL
  • PRESENCIA EN EL MUNDO DE LAS MISIONERAS DOMINICAS DURANTE ESTOS 100 AÑOS.

Alemania, Bélgica, Italia y Francia cumplieron una misión en un momento de nuestra historia y se cerraron estas casas.

Actualmente la labor misionera se desarrolla en 22 países: República Democrática del Congo, Camerún, Angola, Mozambique, Perú, Ecuador, Bolivia, Chile, República Dominicana, Guatemala, Nicaragua, Méjico, Puerto Rico, India, China, Taiwán, Macao, Vietnam, Timor, Filipinas, Portugal y España.

Dejamos este espacio y nos dirigimos mirando al fondo del Centro, donde nos encontramos “El Rincón Amazónico”, hermosa estampa por la grandiosidad del paisaje de los ríos y la exuberante vegetación de la selva, testigo del paso de las misioneras en aquellos comienzos de difícil acceso a la misión. Bello rincón que invitaba a penetrar dentro de ese ambiente de acogida, serenidad y frescura.

Seguimos a la Sala de las culturas para conocer algunas realidades donde está presente la Congregación: En ella encontramos los inicios desde Huesca a Maldonado, la expansión, vida y obra de la Congregación en las diferentes realidades geográficas y culturales.

En la primera parte están los lugares donde se inició la Congregación: Huesca y Lima; las primeras expediciones, actividades misioneras en distintos puntos del Perú y la expansión en los diferentes Continentes. La presencia actual de las misioneras responde a los nuevos desafíos en un mundo cambiante y complejo.

La exposición fotográfica trata de visibilizar y conocer más a Mons. Ramón Zubieta y a la beata Ascensión Nicol, Fundadores de esta gran Obra. Sus mensajes, actitudes y vida la encontraron en la espiritualidad de Santo Domingo: Misericordia, compasión y esperanza.

Un hecho muy significativo dentro de la exposición: Las mártires del Congo, en el año 1964. Hecho que conmovió a toda España y vivió con un profundo dolor la Congregación. Grande fue la admiración al conocer la valentía de las cuatro misioneras, tres de Navarra: Ma. Justa, Ma. Olimpia y Ma. Cándida y una de Cistierna (León), María del Buen Consejo que, ofreciendo sus vidas deciden quedarse entre la gente, su gente a la que tanto amaban.

Y cierran el cuadro algunas Comunidades de hermanas, actividades educativas y Centros en lugares de misión.

La gran figura de Santo Domingo, fundador de la Orden Dominicana, contempla una pequeña parte de la gran Obra iniciada por él, hace 800 años.

A las siete de la tarde entramos al Salón de Actos del Colegio para comenzar la gran celebración de acción de gracias. Con toda solemnidad van entrando los sacerdotes, seguidos de las religiosas, religiosos, familiares, profesores, amigos de la Congregación y del Colegio.

La Hna. Soledad da la bienvenida a todos y agradece los pequeños o grandes servicios en este largo camino, a cuantos han compartido vida y misión con las hermanas de la Congregación. Resalta el gran bien que Ramón Zubieta y Ascensión Nicol comenzaron en la selva peruana, los servicios que ha prestado la Congregación y sigue ofreciendo en los diferentes Continentes.

Y llega el momento de iniciar la gran celebración en la fiesta de la Virgen del Rosario a quien pedimos nos acompañe en este camino jubilar, año de gracias y bendiciones para todos.

Con la explosión de imágenes del vídeo anunciado y tan maravillosamente preparado abrimos nuestro corazón para recibir los hermosos “mensajes” de la incomparable canción: GRITA, SALTA, AMA, VEN A ANUNCIAR transmitiendo a todos, entusiasmo, alegría y vida.

La Eucaristía nos llevó a todos a una celebración de acción de gracias, de reflexión y profundización en la fe.

En la homilía el P. Felicísimo Martínez O.P. señala la importancia de este año jubilar para tomar nuevo impulso evangélico y nos presenta caminos de esperanza:

Han sido 100 años de vida ofreciendo misericordia.

Sólo debe haber lugar para la compasión, rasgo fundamental en la vida de Jesús y en la vida Domingo.

Confianza ante la enorme memoria de Dios de cuanto hacemos en favor de las personas y el amor que prestamos en los pueblos.

Para Domingo de Guzmán primó la comunidad: las hermanas y hermanos son un auténtico regalo. “Tú, cuando te levantes sustenta a tus hermanos”.

Ofrecemos a cuantos han compartido esta celebración un camino abierto a la amistad y a la esperanza.

Un recuerdo con cariño para el gran Coro del Colegio Stella Maris que, a lo largo de estos años Ma. Luisa y sus “grupos” nos han regalado sus voces, sus melodías, sus largas horas de ensayo para que la música y el canto impregnaran de alegría y sentido nuestras celebraciones.

La gratitud es un gran desafío en este Centenario.

Por eso cerramos esta hermosa celebración dando gracias y así lo expresó la hermana Raquel, Coordinadora General, que lo hizo extensiva a todos los presentes: sacerdotes, religiosos, religiosas, hermanas misioneras dominicas de España y a cuantas comunidades de hermanas están celebrando este acontecimiento, en el resto de países del mundo donde están insertas las Misioneras Dominicas del Rosario.

Reafirmó que como seguidoras de Domingo de Guzmán la apuesta radical es por aquellos que para el mundo no existen, compartiendo con ellos sus esperanzas, escuchando su dolor, defendiendo la vida y comunicando la bondad de Dios.

Al final de la Eucaristía entre saludos y encuentros compartimos la cena en el patio del Colegio, en un día inolvidable de emociones y vivencias tejidas a lo largo del camino, recordando a tanta gente que compartió y colaboró tantos años con nosotras. Gracias por acompañarnos en la solemne CELEBRACIÓN DE APERTURA DEL CENTENARIO DE LAS MISIONERAS DOMINICAS DEL ROSARIO.

Cecilia Fernández

Misionera Dominica del Rosario

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