Les agradezco esta oportunidad que me obliga a definir lo que estoy pensando, buscando y orando sobre la vida consagrada (VC), tanto más para que mi comunidad esté, en este momento, “empacar”, para mover la casa.

Vivimos el 6 de mayo, que está en un proceso de demolición avanzado, y así, como con toda la población, tenemos que salir y conseguir una nueva dirección. El hecho de que mi congregación celebre, precisamente este año, su centenario de la Fundación y también la realización del próximo Sínodo de los jóvenes, me lleva necesariamente a reflexionar sobre el significado de la VC en la actualidad.

En el Evangelio de hace dos domingos, oímos la pregunta que Jesús le pregunta a los dos discípulos de Juan, que le siguieron: ¿Qué estás buscando? Es, sin duda, una pregunta que Jesús hace en todo momento, a cualquier persona o grupo. ¿no lo hará, también, de una manera muy explícita y precisa para usted hoy? A la respuesta de los discípulos, Jesús dice: vengan y vean, es decir, pídales que “vayan y estén” en su hogar. Me encanta tratar de adivinar, sentir y vivir lo que hubiera sucedido ese día en la “casa de Jesús”. No tengo ninguna duda de que hoy tienes la necesidad absoluta de ir también a la “casa de Jesús” y luego permanecer con él largas horas y allí volver atrás y volver, una y otra vez. Creo que hoy es una emergencia para ti. Como el encuentro con él, siempre convierte nuestro corazón en un corazón atento que ve, que oye los sufrimientos y los gritos-¡ qué espeluznante, algunos! -los hermanos, sobre todo de los excluidos y nos obligan a gestos concretos y valientes, como nos recuerda y enseña el Papa Francisco, tanto con sus palabras como con sus ejemplos… a ustedes vivirán así, esta otra urgencia de nuestros días, la urgencia que siempre debe Alboroto.

También creo que hoy tienes una gran misión para jugar en tu propio seno. Ejemplos: necesitamos expresar claramente, en palabras, pero especialmente con la vida, que Dios debe ser confiado y que su amor es eterno, nuestra consagración perpetua expresa nuestra absoluta confianza n ´ él. En tiempos en que los comandos provisionales, éste es un mensaje bien-necesario, sin menospreciar, por supuesto, aquellos que dedican algún tiempo de su vida a la misión. Eso es mucho valor, pero es otra cosa; Tenemos que reconocer que vivir esta época de crisis vocacionales es muy difícil, pero creemos, o no, que es él quien nos guía y que estamos consagrados por y para él y para nada más, o para cualquier otra persona; Es necesario saber aceptar la muerte, como germen de la resurrección, de una nueva vida; Es necesario saber dar vida, sentido, gozo, esperanza a tantos de nosotros, que parezcamos vacíos, tristes, fracasados, o centrados en otros intereses, dando la sensación de que sólo esperamos que el tiempo pase y todo termine; ¿Cómo somos personas de oración, personas que se reúnen con Jesucristo y que, como él, aman nuestro mundo y el pueblo de hoy?. Cuán hermoso es el testimonio dado por una consagración feliz, lograda y fructífera, aunque la edad ya es mucho!…; Tenemos que saber cuidar bien de nuestros viejos hermanos y hermanas-y creo que lo hacemos-no sólo por su bienestar, o por el respeto que merecen, sino como un testigo en una sociedad que devaluar a los ancianos, y muchos de ellos sufren malos tratos , el abandono, la soledad; Nuestro tiempo es el tiempo de los consagrados para pedirle a Dios sin cesar: ¿qué caminos tienes para la vida consagrada? Y luego tener el corazón, los ojos, las orejas y todo nuestro ser en busca de las señales que él nos puede dar como respuesta. Como él habla a menudo sin estridente, uno tiene que saber cómo dialogar entre sí, para que podamos discernir lo que parece que estamos oyendo, viendo…

Si la realidad actual de nuestro mundo y de la gente ha cambiado tanto y en tan poco tiempo, sin duda usted tiene una gran tarea para discernir la prioridad.

No puedo dejar de decir que dada mi experiencia en el barrio 6 de mayo, siento que una zona abandonada es el interminable mundo del narcotráfico y el consumo, con mil males asociados y que tiene muchas, muchas, miles de personas y familias como víctimas.

Al mudarnos a la nueva casa, que va a ser una casita pequeña, en medio de muchos edificios, en un suburbio del Damar de Lower, lejos de cualquier iglesia, me gustó, entre otras posibles actividades misioneras, que nuestra pequeña comunidad pudiera ser un foco Discreto, atractivo, humilde, simpático, que estaba “Conquistando” a los vecinos, muchos de ellos nunca van a la iglesia hasta que despierten en ellos el deseo de Dios.

Nueva venta, 25 de enero, 2018 vamos. Deolinda Rodrigues misionera Dominicana del Rosario

 

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