Existen oportunidades en la vida que nos permiten vivir la experiencia de trabajar en comunidad y entregar nuestro granito de arena.

Como partícipe en esta misión Ayquina-Turi 2018, sentí la alegría de ser parte de esta linda obra y  ponerme a servicio de los que necesitan de nuestra ayuda. Voluntariamente me sumé dispuesta a trabajar en lo que fuese y me entusiasme al saber que íbamos a entregar nuestro aporte en labores relacionadas con la tierra, el trabajo duro que se realiza en el ganado , cosecha y siembra, que es la actividad que a diario hacen las personas que fuimos a visitar. Vivir en carne propia el esfuerzo, la sencillez y lo hermoso que es estar en contacto con la tierra, valorar los encuentros y convivir con la comunidad.

Con esta experiencia sentí la cercanía con Cristo, al ver la felicidad de los adultos y niños compartiendo cada una de sus historias personales y siendo parte de sus vidas aunque fuese por un breve periodo de tiempo. Visitarlos, entregarles un grato momento, sacarlos de la rutina con las actividades que se llevó a cabo en una convivencia donde todos nos involucramos de corazón.

Solamente me queda agradecer esta oportunidad brindada por la pastoral del establecimiento y el enriquecimiento espiritual.

Daniela Recabarren Espinoza.
Profesora de Educación Física.
Colegio Fundación Educacional Nuestra Señora de Ayquina.
Calama- Chile

 

Experiencia de misiones en Ayquina- Turi

Se hace el bien en la medida que se ama

En la actualidad las personas nos centramos en los objetos materiales, sin pensar en las necesidades que tiene el corazón. Lo que la sociedad necesita es de otorgar amor y alegría a todos los seres humanos que nos rodean, de entregar felicidad sin esperar nada a cambio, de dar un abrazo y entregar una sonrisa a los más desposeídos, esos son los verdaderos valores y los que nos enriquece el alma. Porque eso nos enseña Jesús a través de sus acciones y palabras, a ser misioneros en el día a día, entregar buenos aprendizajes a través de nuevas enseñanzas.

La experiencia de pasar tres días en Ayquina desconectada de las zonas urbanas fue maravillosa, porque a través de lo esencial de la vida, la naturaleza, los adultos mayores y los niños, me pude acercar más a Cristo en el tiempo de adviento. Poder compartir sus necesidades e inquietudes, saber que desean ser en el futuro, vivir la esperanza de que se mantengan las tradiciones culturales en el pueblo de Ayquina y Turi fue realmente hermoso. Saber que aún existen personas se alimentan de manera natural y orgánica y que se nutren con la fe y la religiosidad es increíble.

El primer día que llegamos empezamos a trabajar de forma inmediata estudiantes, profesores, pastoral, catequistas, centro general de padres con la misma finalidad, aportar un granito de arena a estos pueblos tan hermosos y áridos del norte de Chile. Trabajar en equipo con las estudiantes fue muy grato, porque cada una tenía una responsabilidad en la comunidad. El trabajo fue arduo todos los días, cansadas, sedientas, sin embargo, siempre teniendo en cuenta que Cristo hacía lo mismo sin quejarse, y otorgando amor y alegría a todos los que rodeaban. Terminamos la jornada agotadas, pero de igual manera se hacía la reflexión del día al finalizar el trabajo.

El segundo día fue esplendido, porque pudimos compartir con las maravillosas personas de Ayquina, tantos niños y adultos mayores, saber que ellos tienen sueños que se pueden hacer realidad: Don Alberto menciona: “me gustaría que el pueblo de Ayquina sea más que un Santuario religioso y sea una comunidad de tradición atacameña” porque eso sí se puede cumplir a través de las tradiciones, y también a través de los cuenta cuentos que realizaron los cuentistas de Calama. Porque relatar mitos de los pueblos del interior y utilizaban figuras, tan tradicionales como el cóndor, el zorro, entre otros, que son típicos animales de la zona norte. Al finalizar la jornada en la Iglesia junto a la figura de la Virgen de Guadalupe de Ayquina, me emocioné porque ella representa la figura de la madre protectora que me cuida día a día. Porque mi mamá se encuentra en mi tierra natal y cunado la extraño siempre miro a la imagen Virgen de Ayquina

El tercer día, fue especial porque esquilamos ovejas y me permitió recordar el sur de Chile, la ciudad en la que vivo, porque cuando era pequeña mi tía materna me enseñó a tejer a telar. Fue increíble la enseñanza de aquel día, porque mientras esquilaba pensaba que las ovejas se quedaban tranquilas al momento de sacarle la lana, y reflexionaba que así deberíamos ser los seres humanos al momento de escuchar la palabra de Dios, y las enseñanzas que nos dejó él a través de la Biblia. Finalmente, solo me queda agradecer a Jesús y a la Virgen por la experiencia vivida  

Valeria Torres Ortiz
Profesora
Colegio Fundación Educacional Nuestra Señora de Ayquina.
Calama- Chile

 

TESTIMONIO ENCUENTRO CONTINENTAL DE JOVENES MDR -SANTIAGO

Encuentro continental Santiago 2018, cómo describiría yo mi experiencia con algunas palabras asombrosos, extraordinario, inimaginable y un sin fin de palabras que puedan decir lo maravillada que estuve en Santiago, jamás pensé en vivir algo así y la pase increíble, a pesar de yo ya había ido a Santiago, conocí otros lugares que me dejaron asombrada. Yo creo que una de las cosas que jamás pensé hacer era subir el cerro San Cristóbal; si llegué cansadísima a la capilla, pero ver la imagen de la Virgen recompensó el hambre y cansancio. Jamás pensé en hacer amistades tan fuertes como con las personas de mi comunidad, todos éramos de distintos lugares y supimos llevarnos muy bien, las personas de Perú fueron lo más simpáticos, amables y sociables sin duda fueron un 7. Además no pensé en que conocería personas de mi colegio con las que formaría una hermosa amistad.

Agradecer, solo puedo agradecer la experiencia vivida, las personas con las que estuve, las que conocí, las que forme una amistad increíble; solo agradecer por alegrarme los 6 días que estuve ahí, a las Hermanas que nos acompañaron en el proceso, a las tías de la cocina que nos alegraban en la mañana, tarde y noche con una encantadora sonrisa y un “buenos días, que quiere”, a las personas del coro; que llevaban poco tiempo juntos pero nos hicieron gozar, cantar, gritar y bailar animadamente cada canción, que no se escapó ningún detalle, las mantas y colchonetas para dormir, la estufa que nos abrigo en las frías noches de Santiago y las animadas noches con las oraciones y canciones que nos animaban. Solo agradecer por cada experiencia e historias contadas y vividas de cada persona que nos visitó, a todos ellos agradecer las experiencias que nos dieron y las ganas de aportar más en la Iglesia y ayudar a los demás. Sin duda tengo mucho más que decir y a muchas más personas que agradecer, sin duda alguna lo que viví fue increíble, como dijo una de mis Profesoras “hay que vivirlo” y vaya que fue increíble vivirlo.

Milen Tapia
Estudiante de 3° Medio
Colegio Fundación Educacional Nuestra Señora de Ayquina
Calama-Chile

Share
Share
Share