Del 27 de febrero al 4 de marzo, las parroquias de los municipios de Vila real de Santo António, Castro Marim, Monte Gordo, altura, Vila Nova de Azinhal, y Odeleite, fueron el hogar de 13 misioneros. ANIMAG (animadores de los institutos misioneros ad gentes), su testimonio, oración y palabra, ayudaron a las poblaciones a profundizar y despertar a la fe, un mayor compromiso con la evangelización y la experiencia espiritual.

Sentimos el toque de Dios en aquel que esperó y el que fue a la reunión. Experiencia de esperanza, de dar y de recibir. Y la llama de nuestra fe, tan a menudo vacilante, se estaba volviendo cada vez más viva porque dada y llevada por el viento del espíritu que nos unía, y siempre nos hace hermanos y familia. Dios se ha hecho tan cercano que compartimos historias de vida, de sufrimiento, de penurias, de lágrimas, de gozo, pero sobre todo de esperanza y fe.

El tiempo de Dios que vivimos durante esta semana nos llevó a encontrarnos, y a ser encontrados, por los ancianos de los hogares, por los padres, los padrinos que estaban establecidos para el Sacramento del bautismo, de parejas que querían comprometerse a vivir su amor en Dios , el grupo de renovación carismática, el grupo de reflexión cristiana meditando sobre la alegría del amor y el Dios de la alegría, los niños de la catequesis con gran voluntad de conocer a Jesucristo, señalando formas de dar. Posibilidad de visitar las escuelas (1er y 2º ciclo, hasta el noveno año), para todos los abrazos y encuentros, por el privilegio de caminar en estas parroquias, damos gracias al Señor.

Estos días fueron una bendición para todos, compartiendo quién se une en el amor de Dios y continúa la misión de Jesús para hacer el bien y traer amor a todos.

Muchos de los feligreses caminaban con nosotros estos días de visitas de puerta en puerta, reuniones, celebraciones, y tomamos el testimonio de entrega y confianza en Jesucristo.

El objetivo de esta semana misionera fue despertar a la fe. Es un gran regalo y una gran gracia para que el equipo misionero pueda trabajar en estas parroquias durante una semana. Fue un nuevo Pentecostés el que sucedió.

Con nosotros estaban los cuatro misioneros devonianos, donde compartieron con nosotros su misión con las poblaciones y su gozo.

Este maravilloso tiempo que el Señor nos ha ofrecido, precisamente de las personas enamoradas de Cristo, que se dejan encontrar por él, de los cristianos que dejan de mirar hacia adentro y empiezan a mirar a su hermano, con coraje y audacia, en el anuncio de las buenas noticias.

A todos los que nos acompañaron con su oración y trabajaron para que esta semana ocurriera, un pozo. También estaban con nosotros en la misión.

En Unión de oraciones nuestro muchas gracias.

 Ir. Balcón de Adelaida

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