En los primeros dos días compartimos la sistematización de nuestra experiencia de juniorado, cada una compartimos lo vivido hasta el momento y en el mismo compartir descubrimos la sintonía en las vivencias.

Los temas reflexionados fueron animados por las hermanas Herta (Dominica de Santa Catalina) Relaciones Interpersonales, “Cada encuentro entre nosotras es un intercambio de regalos. Pero un regalo sin un dador no es un regalo, es una cosa desprovista de relacion con un dador.” La hermana Rosa Zúñica (Dominica de la Inmaculad) con el tema “la mujer en la Biblia”: “nos sentimos mujeres artesanas de nuestra propia vida”. Nuestra hermana Ángela Cabrera nos acompañó con la reflexión “la mujer en la Biblia”, “La misión y la opción por los pobres”.

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Testimonios

Mary Cruz Brito Castro (Dominicana) Movida por el Dios Padre y Madre

Art 3Con alegrías, temores y expectativas recibí la noticia de participar del encuentro de Junioras, una noticia que me hizo reflexionar sobre la marcha en el camino de mi seguimiento y vocación misionera. Como misionera Dominica del Rosario, viviendo esta primera etapa de mi consagración, me siento una mujer en proceso, que danza junto a otras al ritmo del espíritu de Jesús.

Salí de mi comunidad de Sabana Perdida (República Dominicana) para encontrarme con mis hermanas; con muchos nervios emprendimos el viaje a Ecuador (con Winivel y María Toribia). Desde el avión nos preguntamos ¿cómo íbamos a conocer a las hermanas?, ¿será que ellas nos conocerán a nosotras? ¿cómo será? ¿cuál será la dinámica? ¿cómo? ¿qué?????????  Muchas preguntas cruzaron por mi mente en esos momentos, pero me reía agradecida porque nuestras hermanas pensaron en nosotras y eso me hacía continuar segura mi viaje.

Y llegó el momento eran las 11:30 pm, hora de Ecuador, cuando nuestro avión aterrizó y a las 12:30 de la mañana salimos del aeropuerto, y para nuestra sorpresa nuestras hermanas nos conocieron y de inmediato sentimos la acogida fraterna que sólo las hermanas que se aman pueden sentir.

Enc 1Las vivencias del compartir con las demás fueron marcándose de grandes momentos animadas por las experiencias de cada una, la disposición para el encuentro, la integración y la espiritualidad de la congregación manifestada en cada momento de oración.

Y de esa manera inició para mí un encuentro que marcaría todo mi proceso y experiencia de formación. Continuamos nuestro encuentro en los primeros días entre mareos por la altura, sumado con el frío intenso y sobre todo en medio de la alegría de encontrar rostros de hermanas, que hacía sentir que en nuestra congregación existe una gran diversidad y que no existen fronteras que impidan el encuentro. Desde ese momento formamos una comunidad diversa en todos los sentidos, llena de sabiduría, de profundidad y de juventud, una comunidad de mujeres de las que arriesgan la vida, de las que asumen el gran reto de reencontrarse consigo mismas y con las demás.

Los temas compartidos por cada una de las hermanas que nos acompañaron movieron en mí muchos sentimientos, primero el sentirme una mujer en relación con otras/otros. Sentir que como mujer consagrada puedo dar vida a los y las demás, que puedo vivir mi ser de mujer consagrada desde una comunidad fraterna. Sentir que somos regalos para otras, vivir la vida, mi vida como un don, implica reconocerme como persona. Que puedo vivir unas relaciones fraternas sanas descubriéndonos mutuamente como hermanas, reconociendo que cada una es un misterio que vamos desvelando poco a poco en el compartir, en el diálogo fraterno. 

Descubrí que la fuente de mi vida, la que me sostiene como persona está en mí misma porque Dios está presente en mí, en mis búsquedas, en mis luchas, en mis alegrías, en mis aciertos y desaciertos. Que soy artesana de mi propia vida, moldeada por el Dios de la vida y la convivencia fraterna. Descubrí que puedo leer la Biblia, como palabra de Dios de forma diferente, con rostro de mujer y  con sentido crítico.

Descubrí una nueva manera de compartir con el pueblo pobre desde la solidaridad, la amistad y la fraternidad.

Art 7Los espacios recreativos también marcaron esta experiencia, me gustó mucho visitar a las hermanas en su lugar de misión en la comunidad de Santo Domingo de los Tsáchilas y Quinindé, donde las hermanas nos hicieron pasar un momento muy fraterno. Pude sentir grandemente el “miren como se aman”, siento que cada una de las hermanas se desvivían por nosotras en atenciones y cuidados.

En estos momentos doy gracias a Dios por lo compartido y reflexionado y al igual que cada una de las hermanas que vivimos esta experiencia. Espero nos dé la sabiduría para saber vivir cada momento a plenitud, en coherencia, desde nuestro carisma de Misioneras Dominicas del Rosario. Gracias a la congregación y a la hermanas del ECLA que pensaron y animaron este encuentro, a cada hermana por permitirnos compartir estos días, por ofrecernos la oportunidad de encontrarnos con otras y con nosotras mismas.

“Salve para mi Dios-nuestro Dios porque me ha hecho mirar, con sus ojos y devolverme la esperanza, la fascinación y la ilusión de soñar con sus sueños de amor para con nosotras.”

Magaly Chicaiza (Ecuatoriana) El Dios de la Vida

Art 4Con grandes recuerdos en mi mente y un gran sentimiento de alegría iniciaba este recorrido, mientras mi mirada inquieta y llena de incertidumbre se dirigía a los paisajes en el trayecto de Latacunga – Quito. Mis pensamientos recordaban rostros, sonrisas, momentos, situaciones, que forman parte de mi vida. Con una sonrisa que mis labios producían, mi mente se trasladó a aquellas hermanas con quienes he venido tejiendo este caminar, todos estos sentimientos que invadían mi corazón produjo un gozo inexplicable, en el que solo me invitaba a darle gracias a Dios por todo lo que HOY forma parte de mi Ser. Una voz masculina se escuchaba por los pasillos del medio de trasporte en donde me encontraba, “servido señores” fue la frase que puso fin al recorrido de mi viaje y de mis recuerdos.

Dicen que recordar es volver a vivir, pero más allá de los recuerdos, es aún mejor encontrarse con aquellas personas que forman parte de esas memorias, y de esta manera se puede vivir nuevas experiencias, con distintos sentimientos, pensamientos, experiencias, contornos, expresiones y nuevos rostros que es la esencia que todo ser posee y que tiene el privilegio de compartirla para enriquecernos de una forma conjunta. Es así como empieza este gran encuentro de mujeres que marcará la historia en la vida de la congregación y, por qué no también decirlo, de la iglesia.

Enc 3El encuentro marcó su inicio lleno de expectativas que más allá de un encuentro físico dio forma este espacio de vivencias, conocimientos y sobre todo de experiencias de Dios en la Vida de cada una. Esto se iba hilando y poquito a poquito fuimos enlazándonos con nuestro Yo verdadero; el mismo que me permitió reafirmar mi convicción acerca de la vida fraterna, ya que pude conectar con aquel manantial de agua viva que Dios puso en el ser humano; pero al mismo tiempo esa sensación de tranquilidad que producía ese momento, venía acompañada de retos y desafíos que me empujan a seguir confiando en Dios y a seguir luchando por este proyecto de Vida, para ser signo de su Reino.

Al llegar al tercer día en el que la alegría continuaba con aquella mujer que llena de vivencias y conocimientos, me provocó una visión diferente con respecto al rostro de Dios, ya que ese rostro estaba definido de acuerdo al contexto cultural y social, pero por ese instante la libertad que originó mis manos al ir dando forma a una cantidad de tierra que para muchos será algo trivial, pero para mí y con las personas que compartí, se convirtió en una obra de arte al darle un rostro de Mujer con sentimientos de Madre.

Art 1A medida que este rostro distinto iba ahondando en mí, la conciencia me decía: “Dios te regala dones para que los compartas con los demás”; es ahí cuando la vida me reta a dejar que Dios vaya gestando en mí esa verdadera libertad, y dejar que mueran aquellos prejuicios y miedos que no permiten que nazca una nueva vida, una nueva comunidad, un nuevo pueblo…

Así como María, dejó que Dios tome su vida para hacer realidad el proyecto de salvación en la humanidad: “Yo soy la esclava del señor, hágase en mi según tu palabra”. Como un recuerdo fugaz este texto bíblico, me conectó con aquel encuentro de María con Isabel donde surgió alegría, bendición y convicción, la misma que me invita a vivir relaciones comunitarias que provoquen cantos de alegría, bendición en nuestras comunidades para ser luz en la humanidad.

En mi mente se produjo una pausa, y estos sentimientos fueron conectándose con el corazón y la razón, enseñándome y recordándome nuevamente que éste es un proceso que se va construyendo con esfuerzo, constancia, oración, cariño, amor, HERMANAS!!!!. Otro día avanzaba y con Él las experiencias de Dios en la vida, reflejadas en una hermana que con su mirada profunda provocaba confianza y al mismo tiempo incitaba a relacionarnos con nuestro Ser.

Sist 2Sentada en un punto fijo, y mientras nosotras a su alrededor escuchábamos con atención aquellas palabras que activaban nuestros pensamientos, deseos, sueños, motivándonos a seguir fructificando nuestro SER de mujeres consagradas; una combinación de vivencias y reflexión fue el punto de partida en este encuentro, el sonido del silencio tuvo protagonismo en ciertos momentos; la meditación inició al ir profundizando la vida de mujeres en la Biblia como: Agar, Débora, Yael,… mujeres que provocaron una conexión con  mi historia que al  mismo tiempo fueron dando vida hasta llegar a la conciencia de que Ellas formaron parte de la existencia de esta generación, trasladándome a mis antepasados y haciéndome saber que detrás de mi historia existen mujeres que ayudaron a gestar vida, mediante su entrega, fidelidad, convicción, humildad, lucha….; mujeres que se permitieron ser Escuchadas. Todo esto despierta en mi conciencia y en mi Ser, que es el mismo Dios el que nos va acompañando haciendo posible su Reino, manifestándose en diversas situaciones de la vida.

La motivación fue dilatándose, y mis sentimientos con mis pensamientos fueron fusionándose para continuar comprendiendo que los desiertos de la vida son parte de la existencia del ser humano en la tierra, los mismos que los hace esenciales en lo cotidiano de la existencia, y sobre todo comprender que es el tiempo brindado, vivido, lo que hace importante  la Vida Fraterna.

Art 2Este encuentro poco a poco va llegando a su fin, donde después de haber caminado juntas, donde la alegría, la reflexión, la motivación, y sobre todo aquellos detalles escondidos que solo la piel, el olfato, el gusto, los ojos y los oídos pudieron captar y guardar en lo más profundo del Ser. Detalles que se esparcían como el aroma del café, la sopa, las frutas, el helado,…. con sabor a Fraternidad; sencillos ¿verdad? Pero la vida está hecha de los detalles que cada persona libera de su Ser.

Es así como las experiencias fueron tomando más fuerza, el inicio de otro día nuevo lleno de vivencias cobró vida a las 6:00 de la mañana donde el movimiento que en la comunidad se sentía al saber que se aproximaba el momento de partida para dar comienzo a nuevas sensaciones. El día inició con cantos de alegría que combinados con el cariño brindado, las curvas del camino y el verde del paisaje, fueron la compañía perfecta para llegar a las comunidades de las hermanas (Santo Domingo y Quinindé) y ha los proyectos en el que hombres entregados a Dios van tallando los sueños de muchos niños y jóvenes.

Sist 7Además el compartir comunitario permitió conocer un poco la realidad de aquellos lugares donde las hermanas se encuentran insertas; donde la gente tiene necesidades pero su sencillez hace que esas mismas necesidades tengan otra visión, es por eso que su trabajo en conjunto hace que sea posible crear otra realidad, donde van tejiendo en la sociedad hombres y mujeres con dignidad dispuestos a seguir luchando por un pueblo mejor.

Este océano de experiencias, vivencias, enseñanzas, sabiduría, conocimientos, Vida… me comprometen a seguir avanzando de manera firme confiándome de Dios, junto a la gente y a las  hermanas para Ser  luz, vida, esperanza, amor en la humanidad….

Algunas Conclusiones

Art 5Teoría de género y relectura bíblica

“En este proceso las mujeres ofrecen a la Iglesia un don de gran valor: el don de una nueva y acuciante pregunta teológica: ¿cómo podemos hablar adecuadamente de Dios y del ser humano como imagen suya cuando sistemáticamente, en la Iglesia y la sociedad, se desprecia y se disminuye la existencia de las mujeres?” Después de este compartir con Ángela, fuimos invitadas a realizar una síntesis que concretara nuestros desafíos y esperanzas. A continuación les presentamos lo que se pudo recoger de esta sistematización:

Líneas de acción

•El estudio reflexivo para tener una palabra crítica y fundamental
•En nuestras comunidades y grupos crear espacios en torno a la mujer •Reconstruir la idea de género en nosotras mismas
•Abrir caminos para otras mujeres, SER SOLIDARIAS
•Fomentar relaciones interpersonales sanas
•Asumir la predicación desde nuestro ser de mujeres
•Aprovechar los espacios existentes para tomar conciencia con otras y otros de la igualdad de género
•Despertar el SER mujeres generadoras de vida. Releer nuestra historia
•Buscar el silencio contemplativo para descubrir y despertar nuestra conciencia femenina liberada

Misión y opción por los pobres

“La fe bíblica es tan rica que no se define en frases, pero se teje en la historia de manera extraordinaria”. El pueblo esclavo acoge al Dios de la liberación. Ante tantos dioses ciegos, sordos, indiferentes y distantes, abrazan al Dios que ve, escucha, conoce y baja para comprometerse con la vida (Ex 3,7). ¿Cómo recrear nuestro carisma de Misioneras Dominicas del Rosario hoy? Somos conscientes que la tarea de recrear nuestro carisma, no es inventarnos uno nuevo, sino vivir y actualizar el que tenemos. Nuestro carisma tal y como lo pensaron nuestros fundadores sigue respondiendo a los nuevos gritos de hoy, sólo que tenemos que saber situarnos en el ahora de la misión y responder evangélicamente. Recrear el carisma significa dar una nueva mirada, hacer que los pobres sean protagonistas de su propia historia. Significa una opción desde Jesús que parta desde una experiencia de fe, es decir, recrear nuestra experiencia de Dios. Que nuestra forma de llegar sea más que obras, sino llegar e involucrarnos en las luchas y en sus búsquedas, sentirnos parte, en solidaridad y en fraternidad. Es mirar lo humano desde una mirada de Jesús. Entendemos que evangelizar hoy implica:

•Ser fieles a la realidad que vivimos
•Asumir el Evangelio en nuestras vidas sencillamente
•Ser testimonio •Descubrir a Dios en medio de las personas
•Asumir proyectos de justicia y de vida
•Vivir y compartir la fe desde lo sencillo de la vida
•No hablar de los pobres como si estuviéramos fuera de ellos

¿Qué supone dejarnos evangelizar por los pobres?

Supone abrirnos enfocadas a la realidad y al servicio de la gente. Es reconocer que no tenemos toda la verdad, es sentirnos en proceso acompañadas por otras y por otros. Es escuchar y aprender a abrirnos a como las personas viven su fe, su experiencia de Dios. Es saber descubrir la experiencia de Dios en las/los otros/as. Es dejar que su vida nos aporte, nos evangelice. Es un ESTAR dinámico, que significa para nosotras involucrarnos, solidaridad y amistad.

Art 6

 

 

 

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