La vida misionera es una vida entregada a un Buen Jesus que nos impulse a seguir caminando, creciendo con sus hermanos y hermanas en los pueblos que nos tocan vivir y amar dia a dia. Ser misionera es un don de vivir en comunidades y pueblos extranjeros. Despues de cuantos años en el extranjero volví a mi tierra. Alli también, en casi décadas fue misionera en mi país trabajando en las islas y tierras de misión de la provincia de San Luis Beltran, Filipinas.

Pero, la llamada me urge por siempre, me quede con mucha ilusión de ir siguiendo a esa llamada misionera. Y, en el año 1999 fui al Perú y fue asignada en el pueblo de Puerto Maldonado. En una comunidad se llama Mavila, allí empecé trabajar con medicinas Alternativa. He sido feliz porque muchas/os promotores de salud empezaron a trabajar con medicinas alternativas – plantas medicinales, masajes, shiatsu, sanación pránic, reflexoterapia etc.

En esos años acompañaba a una hermana que es una enfermera. Ha sido una experiencia muy grata, viajando por los ríos, conociendo comunidades nativas y quechua, que nos reciben con mucha alegría. Son personas generosas, sus casas abiertas, y siempre habia comidas para compartir o como decían ellas a invitar. En estas comunidades, había ocasiones que tenía que viajar sola en balsa o canoa. Imaginaba siempre el viaje de nuestras Fundadores.

En Mavila, tuvimos un consultorio. La hermana Virginia con medicina convencional y yo con la medicina alternativa. También hicimos unas visitas a las familias. En los domingos, nos empeñábamos con la catequesis a los niños y celebración de la Palabra.

En esa comunidad participamos en huelgas, apoyamos a los vivientes para que las comunidades tengan su saneamiento básico etc.
En el 2004, he sido asignada a una comunidad machiguenga para ayudar en el internado de señoritas machiguenga y quechua. Hemos sido una comunidad internacional, 3 peruanas, 1 española y una filipina. Tuve la alegría de ayudar en el internado, iba a diferentes comunidades cristianas dando cursos de diferentes temas. En el internado organizábamos a las mujeres machiguengas para enseñarles manualidades, alfabetización y Medicinas Alternativas. De esa manera empoderamos a las mujeres machiguengas.

En la parroquia de Koribeni empecé a formar un grupo de señoras/es de diferentes comunidades para ser promotoras/es de Medicinas Alternativas. Al inicio, empezábamos a conocer las diferentes plantas que había en la zona y sus propiedades. La segunda charla fue al conocimiento sobre como transformarlas en medicinas. Y, la tercera fase en la charla se empeña a todas de ponerla en práctica. En realidad, sus medicinas conseguidas ya están en venta. El grupo se llama: “Manos Energéticos de Parroquia de Koribeni.”
Después de las plantas empezaron aprender Reflexología, Digito puntura, shiatsu, Sanación Pránica etc. Actualmente la parroquia de Koribeni cuenta con un grupo que da su servicio a sus comunidades.

Actualmente, estoy trabajando por la asociación de Agricultura Ecológica, la meta es de siempre: a empoderar a las mujeres, enseñarles a manejar sus hogares, higiene, medicina alternativa, gastronomía y charlas para su crecimiento personal.
A los 50% de estas mujeres no saben leer ni escribir, pero lo que da alegría que estas mujeres ya participan en diferentes organizaciones, miembro de la junta directiva, cuestiona, y participa en diferentes actividades.

Desde el año pasado contemplamos abrir una tienda donde los productos de sus chacras y de las huertas, mermeladas, tónicos, pomadas, tortas etc. pueden vender. Hasta hoy en día no conseguimos por otros motivos. Es un reto y constante concientización. Pero no perdemos esperanza solamente esperamos que la idea se madure y las mujeres vean la ventajas.

La mies es abundante pero lo que falta trabajadores.

Ester Rojas

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