Zita D´Souza, MDR
India
Trabajadora social
Provincia de Santa María
 Mangalore, India, Ásia

Zzitaita, ¿Qué tipo de misión realizas en India?

Actualmente estoy en una parroquia de la Diócesis de Mangalore. Acompaño a las Pequeñas Comunidades Cristianas compartiendo la Palabra de Dios, catequesis de jóvenes, etc.

Pero por 11 años trabajé en Kawant – Gujarat con niñas y mujeres de la tribu de los Ratwas, de las castas más bajas. En estas tribus son animistas, ellos veneran a sus ancestros y a la naturaleza como sus dioses. Económicamente son de clase baja, viven de lo que les ofrece la tierra. Cuando llegamos a Kawant algunos hombres sabían escribir, pero las mujeres no.

Así que comenzamos con un trabajo de concientización por las aldeas hablándoles de la importancia de los estudios en las niñas para una mejor vida. Así abrimos un internado con niñas de 5 a 17 años procedentes de lugares muy lejanos que no tenían acceso a la educación.

Cuéntanos un poco más de este trabajo con las mujeres.

Ayudamos a las mujeres formándolas como lideresas, para que puedan ellas mismas llevar adelante los proyectos que su pueblo necesita según su realidad concreta. Los Salesianos ayudan a los hombres con proyectos de semillas y fertilizantes. Nosotras con proyectos de autofinanciación para las mujeres con la crianza de chivos (cabras), cocinas de leña con chimenea, bordado, etc. En las aldeas organizamos a las mujeres para que se planifiquen para el futuro y que no piensen sólo en el presente, desarrollando en ellas la capacidad de ahorro e inversión. Abonan 10 rupias al mes y pueden disponer de créditos con intereses muy bajos para invertir, por ejemplo en la siembra y tras la cosecha lo devuelven. También lo pueden utilizar para financiar los gastos de una boda, o de un funeral, o cuando se enferman. Porque si no, tienen que empeñar sus adornos (collares, pulseras) con intereses muy altos. Tenemos unos 40 grupos de 15 mujeres aproximadamente.

Nos hablabas que los Ratwas eran de una casta muy baja, ¿Qué es exactamente esto de las castas?

En India la sociedad está dividida en castas, no sólo los hinduistas, sino también los animistas, e incluso los cristianos. Es algo que atraviesa toda la cultura india. Desde que una persona nace pertenece a una casta. Está la casta más alta que son los brahmanes, los encargados del culto, los sacerdotes. Luego viene la casta que se dedica a los negocios, luego la clase media, y luego la casta más baja. Entre ellos no se mezclan, no se casan una casta con otra. Es verdad que poco a poco esta división está cambiando, pero todavía persiste. Los Ratwas son entonces una tribu explotada y oprimida por las castas más elevadas.

Pero ahora las mujeres tienen más educación, más posibilidades, aunque por otro lado les cuesta más encontrar marido, pues no podrán casarse con un hombre que no tenga estudios (ellos no las aceptarían).

¿Cómo viven los cristianos en una sociedad en la que conviven otras religiones?

En el sur no había problema entre cristianos e hindúes, cada quien respetaba sus ritos. Los cristianos llegaron a Gujarat hace tan sólo 125 años y no había habido problema, pero hace 4 años el nuevo Gobierno está utilizando el hinduismo como estrategia política imponiendo dicha religión. Hemos tenido problemas porque ellos están celosos por los cambios que se han producido en esta zona por la presencia de las 23 congregaciones que trabajan en Gujarat. Ahora las personas, con su educación, son capaces de exigir sus derechos y eso les molesta. Nosotras incluso estamos formando gente para que puedan asumir cargos políticos. Pero nos acusan que estamos convirtiéndolos a la religión cristiana, cuando no es así.

Una vez en Navidad preparamos un mensaje de Paz y Unidad para las aldeas, llegaron los políticos nos maltrataron, golpearon y robaron. Por eso ahora no salimos mucho por la noche, pero no nos vamos a echar para atrás, continuamos nuestro trabajo. Un desafío que tenemos es buscar nuevas formas de trabajo desde esta realidad de hostigamiento. Otro conflicto es el de musulmanes con hinduistas.

¿Y tu vocación, cómo surgió esta inquietud de ser Misionera Dominica?

No sé cómo. Nunca pensé ser monja. Yo tuve una infancia bastante dura, me crié con mis abuelos, era muy callada. Pero un día la hermana Joaquina fue a hacer Pastoral Vocacional en mi pueblo. Una vecina mía quería entrar en la Congregación, yo me enteré, y le dije que yo también quería. Después de un año, cuando terminé mis estudios, iba a entrar y una tía mía que es religiosa de otra congregación me dijo que podía ir a conocerlas un tiempo. Me entró la duda, estaba confundida de qué hacer, me gustaba también su estilo de vida. Tampoco quería entrar sola, así que me puse a buscar una compañera y encontré a Edna, le dije que había oído que ella también quería entrar, e ingresamos juntas.

Dentro de la Congregación me volví más dinámica, me gustó mucho la vida de las hermanas y su forma de trabajar. Tuve una experiencia en Balasinor – Gujarat que me marcó mucho. Comencé como enfermera pero luego me di cuenta, con el trabajo con mujeres, de que me gustaba más el trabajo social.

Estoy agradecida a Dios porque he podido trabajar en muchas cosas. Tenemos que estar listas para trabajar en lo que sea, hasta conducir vehículos. Creo que alguien ha orado mucho por mí, porque he podido tener mucha fuerza y valor en esta vida.

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