Mi primer libro leído en español es precisamente este libro, A la Espera de Dios. Busco a conocer no solo la lengua española que me impedía muchas veces entender estos pensamientos (tanto como los pensamientos de Ortega Y Gasset o de Fernando Savater), sino rasgos de pensadores y luchas en la historia europea – que de quienes no tengo idea puesto que soy de otro continente. En verdad, es la tercera vez que leí este famoso libro de Simone Weil, pero no llego a conocerla completamente como sierva de Dios con talante que sobrepasa muchas personas letradas, como filosofa y creyente. Os invito dar un vistazo o encontrar un rincón leyendo unas páginas de un libro de mas de 100 años!

Las mujeres piensan y viven distintamente. En la vida de Santa Teresa de Jesus habla de la eficacia de la paciencia, muy humana a pesar de su ser precisa y descriptiva en sus expresiones. La famosa línea: «Nada te turbe, nada te espante…solo Dios basta» ¹ sería un calmante mantra para Simone Weil, porque encontré en ella la insatisfacción de casi todo externo, nada le complace tanto de su saber, su profesión, su familia, su conciencia social y pensamiento de sí mismo que siempre busca y constantemente yendo a una inquietud y elección de que no llega la meta de reconciliar con sus dos ideas: constante negación ante la supervivencia o vivir la vida como acto de agradecimiento al Dador a pesar de los ámbitos que parecían imposible de solucionar..

Es evidente que el libro lleva pocas páginas, contiene cartas personales y líneas muy precisas y honestas a la hora de describir su estado físico, social y espiritual. El pequeño libro se convierte en unos volúmenes de ondas a la hora de expresar su pensamiento y lucha interior. Sería un camino duro para trazar, verdaderamente valiente y admirable pasos e incomprensible inteligencia, bendecida con facultades de superación a su condición humana, social y espiritual. Pero me pone en una gran cuestión el uso de la libertad, tendencias y discernimiento espiritual que aparece en sus relatos.  Es asombroso y llamativo a la hora de definir nuestra fe como los hijos de Adán y Eva (Gen 1-2) y en la manera que Pablo nos invita a vivir como bautizados en Cristo (2 Cor 5,17).

Las siguientes líneas, son las que me llevan a reflexionar, pensar y adentrar más en sus pensamientos, con la espera de iluminación:

  • EL SER “CATOLICA”. – «Uno admira en el otro lo que carece…». ²

Tengo una gran admiración a esta filosofa judía de siglo XX, su lucha por la libertad no solo por los obreros sino una lucha interna que le lleva a distintas proporciones de realidad de su tiempo. Una búsqueda que no nunca deja de pensar sino más en decidir y actuar radicalmente. Esto, requiere bastante estudio, valentía, fortaleza, la insistencia, los rechazos, negaciones, sublimaciones y la toma de postura en cosas temporales; no solo apropiación sobre afectos familiares, ocio, derecho de descanso, bienestar, del bien estar en ámbitos y acciones claras en las situaciones que vivían el pueblo en aquella época.

Las honestas confrontaciones, causaba un gran vacío en ella, viendo “cara a cara” a la realidad y la historia de las actuaciones de los predicadores, administradores del Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo que son cuidadores del sacramento y de la fe de nuestra querida Iglesia.

Dennis Marion Schnurr, el arzobizpo de Cicinnati  en su mensaje, sobre los bautizados, enviados por Cristo  que el Evangelii Gaudium # 120 ³ del Papa Francisco nos llama: “By virtue of baptism, the Church must keep alive the desire to know how to welcome the numerous signs of the tenderness which God offers to the whole world and, above all, to those who suffer, who are alone and abandoned, without hope of being pardoned or feeling the Father’s love”.

Por tanto, en la primera carta de Simone Weil en este dicho libro, abre una evidencia de su indignación frente a la Iglesia, pero marca la fe intensa como adhesión a Cristo. Pero, de las cartas que escribía, “En el umbral” ⁴ es la que me invita a su audacia, a la admiración del misticismo en Simone Weil. Cuanto le cuesta en batallar de su propia consciencia sobre elección de sus actos y de sus juicios. Además, leyendo en todo su valor y fe cristiana sin ser bautizada. Su dedicación y sensibilidad del desorden social le pone en un paraguas para cubrir su propio merito de ser hija de la Iglesia, y marchaba hacia delante con su incógnita entre los seres humanos. Ser, hijos de Dios sin ser públicamente miembro del Cuerpo de Cristo, Pueblo de Dios.

  • LA FILOSOFA. «…y el héroe resulta atractivo por lo que tiene de uno mismo».

La autora, catedrática de matemática, es ejemplar en su muestra de confianza en Dios que busca el bien y libertad de los amados en sus ojos, los elegidos para su reino. Fue referente de grandes personajes de su tiempo, valoran su capacidad de dar respuesta y razonamiento a las situaciones. Weil nunca dudaba su inteligencia de discernir los pasos, aunque esto requiere riesgo e instabilidad social, económico y espiritual. Su admirable compasión a la causa de los obreros, por ejemplo, que producía un escándalo sobre el reparto de su salario con los demás que necesitan. Parece absurdo para los demás o a nosotros mismos, su manera de vivir, pero creo que ella hacía esto no por la búsqueda de fama, que suele ser la recompensa de agradecimiento o reconocimiento a ella sino es, la radical expresión de su búsqueda a superar ambos la burguesía desde hace siglos – la acumulación de posesiones a pocas personas que nada menos que la satisfacción de entre las cosas (Edad Media de la Iglesia), que es, una tendencia mas inclinada al ser humano; y el compaginar y compartir el suelo de los que aspiran alivio de sus condiciones.

Como dijo en su carta:

  • EL SER “UNIVERSAL”. «Tenía el alma y cuerpo en pedazos…»

Partió de la vida social en la enseñanza y de su entorno y vestía el traje de obrero, trabajo en una fábrica de coches y describía que este descubrimiento de la vida obrera marca la experiencia de toda la vida. El sentido de pertenencia entre los hermanos de la tierra no le impide su estado social, le hizo uno de ellos que sufren. Rechazando sus beneficios y bien estar, estuvo en solidaridad con los que sufren marginación y dolor.

También, busca en elevar el estado de los necesitados, de los obreros que buscan sin termino a vencer el hambre y pobreza a pesar de las condiciones de injusticia de su época. 

Además, en su viaje con sus padres, descubría en Portugal que «el cristianismo es religión de los esclavos…».

 

REFLEXION:

Para mí, conociendo poco a poco esta indignación a la Iglesia por esta filosofa, me esta cuestionando: “Hemos encontrado de verdad al Mesías?” (Jn 1:41)

Comprendo la extrema lucha de Simone Weil ante por la libertad, sobre el feo y cuestionable ejercicio de poder y cuidado de los sacramentos por parte de los elegidos al cargo de la fe cristiana; la historia de burguesía de la Iglesia. Lo mucho de su lucha para erradicar el mal existente en el sistema de realizar el pastoreo de la Iglesia, los servicios religiosos que convertían en asuntos políticos, nepotismo y más, que habido en la historia desde siglos.

Desde esta relectura, quiero poner la línea de Santa Teresa contrastando la idea de Simone Weil.  La propuesta de elección y discernimiento que la santidad y cercanía a Dios de ambas hace una diferencia al pensamiento de la castellana y de la filósofa judía. De las líneas del número 6 del capítulo 8 de su libro: ¡Tomáis en cuenta, mi Señor: los ratos que os quiere y con un punto de arrepentimiento olvidáis lo que os ha ofendido! He visto esto claro por mí, y no veo, Criador mío, por qué todo el mundo no se procure llegar a Vos por esta particular amistad: los malos, que no son de vuestra condición, para que nos hagáis buenos con que os sufran estéis con ellos siquiera dos horas cada día, aunque ellos no estén con Vos sino con mil revueltas de cuidados y pensamientos de mundo, como yo hacía. Por esta fuerza que se hacen a querer estar en tan buena compañía, miráis que en esto a los principios no pueden más, ni después algunas veces; forzáis vos, Señor, los demonios para que no los acometan y que cada día tengan menos fuerza contra ellos, y dáisselas a ellos para vencer. Sí, que no matáis a nadie – ¡vida de todas las vidas! – de los que se fían de Vos y de los que os quieren por amigo; sino sustentáis la vida del cuerpo con más salud y dáisla al alma.

Por mí, sentía una inquietud y angustia en mis clases de Historia de la Edad Media, ver tantas barbaridades de abuso del poder, nepotismo, privilegios y “beneficios” al ser nombrado al oficio que era divino, pero viva mundanamente por los tantos de la jerarquía, la vida de los antepasados de la Iglesia y es real tambien en nuestros días! No dudo que, si tenía ese poder de ir a las fronteras y una buena preparación académica como Simone Weil, creo que haría lo mismo con unos pasos diferentes que escogió a la dimensión personal y la elección de espíritu, porque creo en el Dios de la vida.

La verdad, aleitheia, requiere un movimiento vivo y libre de acercamiento, un camino impulsado por el asombro, una nostalgia de la revelación. “Luz que nos rodea” dijo Aristóteles, y por eso Sto. Tomas tiene toda la razón, que, en la busca del misma, le basta quedar con la verdad, aunque no garantiza hallar en la felicidad.

Dice San Ignacio en los ejercicios espirituales: Cuando el enemigo de natura humana fuere sentido y conocido de su cola serpentina y mal fin a que induce, aprovecha a la persona que fue del tentada mirar luego en el discurso de los buenos pensamientos…conocida y notada, se guarde para delante de sus acostumbrados engaños.

Estamos llamados todos, de vivir la realidad para sanarnos y los otros, ver la herida y seguir el rastro de Cristo de compasión y ser samaritanos en el camino. Aunque el protagonismo no es el estandarte de las mujeres, su primera lucha será por siempre: la protección de la vida dado su naturaleza y fecundidad. La mujer de nuestra época tiene mucho que hablar en este campo y despertar una mirada profunda a la realidad donde encuentra. Como Simone Weil en su tiempo, el estudio es clave, un camino hacia la verdad que las mujeres debemos asumir con tanta estima; en cada cultura integrada, participar en espacios de desarrollo y vivir el compromiso. Cuesta lo que cuesta, el dolor del proceso es parte del triunfo y aprendizaje en ser para los demás. Porque en toda la historia humana, varias ocasiones, son las mujeres que silenciosamente ofrecen asistencia a los heridos de la guerra, a los presos, al ayunar con los que sufren, saliendo y buscando vías de ayuda al necesitado, tanto en hospitales como en funerales que son lugares no tan atractivos a la sociedad. Veo, que son lugares que el propio Jesus visitaba, lugares que apoyen vida en el silencio, no en burguesía o la edificación de sí misma.

La preferencia de actuar a la no violencia al hermano como a sí mismo es el ejemplo de Jesus y también, reflejaba en la vida de los profetas del AT: “anunciar y denunciar para que el hermano vive”. Busca que la justicia marca la importancia de edificar la vida: actuar con prudencia y si, si amamos, abrazamos las alegrías también las heridas del quien queremos amar por siempre, porque todo es don, siempre de la gracia, a la espera de Dios.

 

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¹ Tomas Alvarez, Lectura espiritual del poema, (Roma: Curia Generalizia dei Carmelitani, 2019), www.ocarm.org

² Simone Weil, A la espera de Dios, (Valladolid: Trotta, 2009), 11

³ Papa Francisco, Evangelii Gaudium (Pasay City: Pauline Publication, 2013) p. 87

⁴ Simone Weil, p 31

Teresa de Jesus, Libro de la vida, Cap 8, 6

⁶ Cándido de Dalmases,SI, Ignacio de Loyola: Ejercicios Espirituales (Santander: Sal Terrae,1990) 334,1-4

 

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